Rap: una cultura de inclusión social donde afloran el arte y la poesía
La música suele ser un lugar de escape para muchos cuando tenemos problemas. Ya sea a través de las melodías o mediante las letras, una pieza musical puede salvar nuestro día, por más “torcido” que venga.
Por esa razón, el rap es una buena manera de olvidarse de las penas del día a día, ya que aquellos que tienen devoción y habilidad para las rimas, solo necesitan un beat para transformar todos sus dolores y luchas internas en lírica y poesía.
El arte de la improvisación no es para cualquiera, y para lograr fluidez a la hora de rapear, se requiere de muchas horas de práctica.
Muchas veces, los jóvenes interesados en aprender rap no saben por dónde empezar o cómo aprender a recitar sus rimas. Lo positivo, es que en Mendoza hay talleres de rap, que tienen el objetivo de divulgar la cultura del freestyle y el hip hop en la provincia, y de formar un espacio de contención para jóvenes que viven en barrios carenciados y que pasan por situaciones vulnerables.
Uno de ellos es el creado por Ivan Eloy Astesiano, mejor conocido como Van Hertz (su nombre artístico), junto con Franco Alanís (alias Sub) que fueron los ideólogos y creadores de la Opo New School. En diálogo con MDZ, Iván definió al rap y explicó cuál fue su motivación para crear este espacio educativo: “El rap en sí es autodidacta. En general, tenés que aprender solo. Me llevó muchísimos años aprender sobre recursos literarios y poesía. Entonces nosotros, después de varios años en los que nos establecimos en Mendoza dijimos: ‘el rap nos ha dado muchísimo. ¿Cómo hacemos para devolvérselo? Y bueno, pongamos una escuela de rap’”, sentenció.
Al principio, la idea fue poner la escuela en el domicilio de Astesiano allá por 2.016, aunque luego, se dio cuenta que fue un error: “Nadie lleva a su hijo a la casa de un desconocido”, señaló. Entonces, se les ocurrió presentarle el proyecto al gobierno de turno. Si bien el mismo no se aprobó, y lo terminaron llevando a otro lado, Van Hertz reconoce que el Estado aportó los equipos para poder llevarlo a cabo.
Si bien la dirección donde funciona la escuela en un domicilio fijo, Van Hertz y Sub han recorrido los barrios Flores Sur, San Martín, Panquehua, y La Favorita, entre otros: “Llevamos oportunidades a los lugares donde no llega nada”, comentó el rapero.
Además, explicó que este espacio es un taller de inclusión social, ya que en el rap se cruzan jóvenes de barrios privados con chicos de barrios carenciados, y desde la perspectiva Van Hertz, tienen más cosas en común que aspectos diferentes: “Es la sociedad misma la que los separa”, remató.
Las clases que se dan y los contenidos que se enseñan es de acuerdo a la edad, pero Astesiano acentúa en que la prioridad en este tipo de talleres, es que la clase sea amena y divertida. La ramas que se enseñan son: improvisación, batalla y composición/escritura.
Es así como Van Hertz y Sub, integrantes la banda Triforifai, crecieron personal y profesionalmente a través del arte urbano. Por ese motivo, Iván le muestra gratitud a la cultura under por todo lo que le dio: “siempre le agradezco al rap por salvarme la vida”.
Los chicos aprovechan estos espacios para divertirse, compartir buenos momentos con los demás compañeros, y abstraerse de las dificultades y problemas que sufren en sus barrios día a día. Sin lugar a dudas, la cultura ocupa un lugar fundamental en sus vidas, y la poesía es una de sus armas más fuertes para luchar contra la realidad.
“Chance”: un programa que otorga oportunidades
Aparte de la escuela de rap, Van Hertz encabeza un proyecto llamado “Chance”, en conjunto con DJ Resma. El mismo consiste en subsidiar la producción musical de artistas urbanos que no tienen la posibilidad de pagar por las horas de grabación.
Astesiano relata como vivió todo el proceso: “En un año grabamos a 15 pibes, que tuvieron su primera experiencia en el estudio. Además, uno de ellos es muy talentoso, y le grabamos 15 canciones, así que año hicimos 30 tracks para ellos. Yo solo saqué dos. Ahí me di cuenta que me gusta el tema del coach, de ayudar en las letras, y en el arte de la postproducción. Descubrí otra pasión mía”, sentenció.
El proyecto brinda oportunidades y les da un beneficio a los artistas. Es un programa autogestivo, que cuenta con la inversión de Van Hertz.