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Cómo avanzó Argentina frente a su compromiso de descarbonización

Chile presentó esta semana su Plan de Descarbonización y la CEPAL reiteró que es urgente implementar la descarbonización de las economías latinoamericanas. Nuestro país se comprometió a hacerlo en diciembre de 2020. Pero desde entonces sólo han habido avances parciales.

El pasado martes, Chile presentó su Plan de Descarbonización durante un evento en el que estuvieron presentes autoridades de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

El Ministerio de Energía chileno elaboró dicha planificación con base en una “hoja de ruta” desde el presente año hacia el 2030, con el fin es acelerar la transición energética y la reducción progresiva de las emisiones globales y locales del sector eléctrico

Para tal fin, se realizó un diagnóstico elaborado junto a distintos grupos de interés del sector en el ámbito público, privado, académico y de la sociedad civil, que dio creación a una “Mesa de Descarbonización”, la cual fue lanzada junto a la CEPAL el pasado 1 de agosto.

Se espera que dicha mesa realice aproximadamente 14 sesiones, que se dividirán en tres temáticas: Modernización de la Red, Descarbonización y Reconversión, y Transición Justa.

La CEPAL acompañó el martes pasado el lanzamiento del “Plan de Descarbonización de Chile”. Foto: CEPAL

En el marco de esta presentación, la CEPAL reiteró que es urgente impulsar la transición energética hacia fuentes de energía más limpias e implementar la descarbonización de las economías latinoamericanas, un compromiso en el cual Argentina ha avanzado poco.

“Como ya dijera nuestro Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, ha terminado la era del calentamiento global, y lo que estamos viviendo hoy ya es una época de ebullición”, enfatizó en la ocasión Jeannette Sánchez, directora de la División de Recursos Naturales de la CEPAL

Nuestro país se comprometió en diciembre de 2020 a alcanzar la neutralidad de carbono para 2050 y a disminuir un 19 % de las emisiones hacia 2030 en comparación con 2007. Pero desde entonces sólo ha habido avances parciales y sin una estrategia definida como sí la tienen otros países como Costa Rica y ahora Chile.

Un freno al cambio climático

En los últimos años, la Fundación Torcuato Di Tella (FTDT) estuvo examinando de manera sistemática “las posibilidades de impulsar y desencadenar transformaciones que hagan posible que la Argentina avance hacia el logro de una sociedad resiliente al cambio climático y hacia una economía baja en emisiones de gases de efecto invernadero”.

Al respecto, señaló que la transición implica la pronta adopción de senderos de descarbonización profunda mediante el cambio del sistema energético argentino y de transporte del país, así como el análisis de alternativas de transformación en un sector clave de la Argentina, como lo es el complejo agropecuario.

Sobre el particular, señala que el proceso incluye la mejora de “la dotación de infraestructura y el cambio de procesos orientados a reducir drástica y disruptivamente las emisiones de gases de efecto invernadero mediante el reemplazo de tecnologías orientadas al aprovechamiento de fuentes carbono-intensivas por otras más eficientes y bajas en carbono que sean capaces de proveer los mismos (o mejores) servicios energéticos”.

Para la fundación Torcuato Di Tella, es fundamental contar con infraestructura para realizar la transición energética. Foto: shutterstock

Y como conclusión, asevera que la posibilidad es técnica y económicamente viable para la Argentina y también “deseable desde la perspectiva de los socio-ecosistemas involucrados”.

La falta de un plan integral

Por su parte, Elizabeth Möhle, especialista en ciencias ambientales del Área de Ambiente y Política de la UNSAM, realizó el año pasado un trabajo en el que concluyó que “las iniciativas aisladas” implementadas por la Argentina por no la constituyen “un plan integral capaz de no solo construir respuestas al desafío económico y tecnológico de la descarbonización y la transición energética, sino también la construcción de una coalición poscarbono”.

Según expresó la especialista, la creciente presión ciudadana y la visibilización de los efectos concretos del cambio climático fue construyendo en la comunidad internacional una imperativa necesidad de realizar acciones que se vieron reflejadas en el Acuerdo de París de 2015 -un pacto global para la no superación de los 2°C (idealmente 1,5°C) de la temperatura media de la Tierra respecto de las condiciones preindustriales- y en una serie de declaraciones de compromiso de la mayoría de los países para alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2050.

Es en ese marco en que Argentina se comprometió a disminuir un 19% de las emisiones de carbono hacia 2030 en comparación con 2007, apuntando a mantener un porcentaje de participación del 0,9 % respecto de las emisiones globales. “Cumplir estas metas no es posible solo a través de una transición energética, sino que requiere políticas y estrategias en otros sectores como la protección de ecosistemas, la industria y la gestión de residuos”, indicó Möhle.