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Síndrome Torch: hay que diagnosticarlo a tiempo, y más en el embarazo

El síndrome Torch agrupa enfermedades como toxoplasmosis, otras (sífilis, VIH), rubéola, citomegalovirus, herpes simple. Este síndrome aumenta el riesgo de muerte intrauterina y de aborto espontáneo.

El embarazo requiere de diferentes cuidados dados los factores que pueden incidir en el estado de salud de la madre, y, por ende, en el buen desarrollo del feto. El síndrome Torch -que hace referencia a un grupo de enfermedades infecciosas- requiere especial atención durante esta etapa. En caso de que la madre padezca algunas de estas, el bebé puede resultar contagiado puesto que su sistema inmunitario no tiene la fuerza necesaria para luchar contra la infección. En adición a esto, es posible que los órganos no se desarrollen de manera adecuada y lamentablemente, las enfermedades Torch aumentan el riesgo de muerte intrauterina y de aborto espontáneo. En detalle este síndrome recibe su nombre por las siglas:

Toxoplasmosis

Enfermedad producida por el parásito Toxoplasma gondii. La infección suele contraerse al comer carne contaminada mal cocida o exponerse a heces de gato infectadas. En caso de contagio materno durante el primer trimestre del embarazo, la probabilidad de transmisión es de 10% a 20%, mientras que durante el tercer trimestre es entre 50% y 60% la probabilidad de que los fetos adquieran la infección durante el parto. En el mundo, cerca de 0,5% a 1% de mujeres embarazadas se contaminan, y en Argentina, en la provincia de Buenos Aires, el 45% tuvo toxoplasmosis. 

Otras (Sífilis, VIH)

Estas infecciones de transmisión sexual reducen significativamente su riesgo de contagio con el uso de preservativos. En mujeres embarazadas con sífilis temprana no tratada, el 25 % de los embarazos resultan en muerte fetal y el 14 % en muerte neonatal. 2 La tasa de transmisión madre/hijo del VIH a nivel regional es aproximadamente del 10 % y la de sífilis congénita es 2 x 100.000 nacidos vivos. En el 2019, Argentina presentaba una tasa de transmisión madre/ hijo del VIH cercana al 4 %, el doble de la meta, mientras que la tasa positividad de sífilis en mujeres embarazadas ha tenido un aumento los últimos 10 años, pasando del 2.5 al 5.5 %.

Rubéola.

Infección contagiosa que se transmite por gotículas en el aire, cuando las personas infectadas estornudan o tosen. Si bien en Argentina no se reportan casos autóctonos desde el año 2009, una vez que el virus infecta a una mujer embarazada en las primeras etapas del embarazo, la probabilidad de que la mujer transmita el virus al feto es del 90%. Esto puede causar la muerte del feto o provocarle el síndrome de rubéola 45.

Desde el año 2009 no se registran casos de rubeola.

Citomegalovirus (CMV)

Este es el virus más común de transmisión durante el embarazo y afecta aproximadamente al 0,5-1,5 % de los nacimientos. Aproximadamente el 40 % de las infecciones maternas por CMV durante el embarazo resultan en una infección congénita. 6 Cuando la embarazada se contagia puede pasar al feto la infección a través de la placenta, Otras vías de transmisión son los fluidos corporales, siempre y cuando la infección esté activa, como la sangre o la saliva. También se contagia por vía sexual y las madres lo pueden trasladar a sus hijos por la leche materna. Las secuelas a largo plazo en los recién nacidos pueden ser particularmente graves cuando la infección materna primaria ocurre en el primer trimestre. 

Herpes simple

La infección por el virus del herpes simple se transmite generalmente por contacto de boca a boca y provoca una infección en la zona bucolabial, (VHS -1) mientras que el VHS-2 se transmite principalmente por vía sexual y causa herpes genital. El riesgo de herpes neonatal es mayor cuando la madre ha contraído la primera infección por VHS al final del embarazo. 

Para descartar el síndrome Torch, se requiere analizar la sangre de la madre con el fin de detectar indicios de infecciones

Si bien los síntomas dependen de la infección individual y estos pueden causar signos leves como malestar y fiebre, en algunos casos, estas enfermedades pueden pasar desapercibidas y solo son notadas después del parto cuando el recién nacido es más
pequeño de lo normal, o cuando presenta una erupción en la piel, con pequeñas manchas rojizas o violáceas debido al sangrado de los capilares debajo de la piel. En este sentido, y como método de prevención, existen las pruebas Torch, un grupo de pruebas de sangre realizadas usualmente durante el primer trimestre del embarazo con el fin de diagnosticar las enfermedades ya mencionadas. Con una muestra de sangre, es posible identificar la presencia de antígenos o de anticuerpos que indican si hay una infección crónica o aguda, y de esta manera, se define una ruta de atención temprana que propenda la salud de la madre y el hijo, en caso de ser necesario.

“En el sector salud se ha realizado una labor importante para el desarrollo de pruebas que permitan detectar enfermedades infecciosas. Para descartar el síndrome Torch, se requiere analizar la sangre de la madre con el fin de detectar indicios de infecciones asociados a fallos del desarrollo fetal o anomalías congénitas que pueden manifestarse al nacer o incluso en etapas posteriores de la vida. Estas herramientas de diagnóstico pueden identificar riesgos para el feto y por ende, facilitan la toma de decisiones médicas hacia un tratamiento eficaz para vivir esta etapa con mayor tranquilidad”, comentó Rosemeire Braz, Directora de Asuntos Médicos para Siemens Healthineers, Latinoamérica.