Los mitos y acciones populares que son peligrosas en caso de un temblor
¿Qué hacer cuando tiembla? Se sabe que Mendoza es una provincia sísmica, por eso en las escuelas se realizan simulacros. Pero ese conocimiento básico permanece desactivado y no alcanzará para proteger a la población en caso de un terremoto. Por el contrario, hay acciones muy populares que pueden dañarnos o dejarnos expuestos al peligro. Además de lo que se hace mientras se mueve la tierra, es necesario recordar cuáles son las tareas previas que van a cuidarnos si ocurre un terremoto. Es decir, las que forman parte del plan de emergencias que debería tener cada familia mendocina y cada persona, consciente del riesgo que implica un temblor de magnitud.
Te puede interesar
Tembló en Mendoza este sábado: ¿lo sentiste?
Durante el temblor no salir a la calle
El ruido que provoca un sismo y el movimiento incesante de los objetos suelen asustar a quien lo percibe. Por eso, de manera instintiva, muchas personas se levantan, si están acostadas o sentadas, y salen de sus casas. Pero mientras dura el temblor, que pueden ser unos minutos aunque parezcan horas, resulta imprescindible permanecer tranquilos en el lugar.
"La mayoría de las lesiones durante los terremotos ocurren cuando objetos caen sobre la gente al entrar o salir de los edificios”, expone el manual de acción del Ceredetec, el Centro Regional de Desarrollos Tecnológicos para la Construcción, Sismología y la Ingeniería Sísmica.
El consejo, entonces, consiste en reducir al mínimo el movimiento durante un terremoto. Dar sólo unos pasos hasta un lugar seguro cercano. Permanecer dentro hasta que el sismo termine y parezca seguro salir de casa. Como puede cortarse la energía eléctrica, es imperativo usar las escaleras, nunca el ascensor.
No hay que correr, tampoco caminar
Cuando el temblor inicia no hay que caminar ni correr buscando un refugio. Por el contrario, se debe buscar algo cercano, como pueden ser el marco de una puerta interior; pero solo en construcciones sismo resistentes. En este sentido Mendoza tiene un código de construcción que establece reglas estrictas. Pero las construcciones y refacciones clandestinas, que suelen hacerse sin la supervisión de un ingeniero civil, pueden ser más peligrosas aún que una construcción de adobe, advierte la arquitecta mendocina Marcela Scaramella.
“Los marcos de las puertas sólo deben usarse como refugio si están cerca de usted y usted sabe que es una puerta de carga apoyada fuertemente”, dice el manual de una institución referente, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de Estados Unidos (FEMA).
Por eso “¡échese al piso, cúbrase y agárrese!”, apunta la guía de FEMA. Dentro de casa, se puede buscar refugio debajo de un escritorio, mesa o banco, siempre que sea resistente. De lo contrario, algo podría caer encima y romper la protección. Lo más importante siempre es mantenerse lejos de vidrios, ventanas, puertas exteriores o paredes y de todo lo que pueda caerse, tal como lámparas, ventiladores de techo y muebles.
Algo que también suele hacerse en temblores nocturnos es saltar de la cama. Por el contrario, los manuales de emergencia recomiendan quedarse ahí, agarrarse (para no caer), y protegerse la cabeza con una almohada. Solo hay que salir de la cama si esta tiene encima una lámpara o ventilador de techo que pueda caerse.
Pensar el plan de emergencia antes el temblor
Cada vez que ha temblado fuerte en la provincia de Mendoza, o en Chile, se recuerda por todos los medios la necesidad de realizar pasos de emergencias. Pocas familias e instituciones tienen aceitado ese plan, que se debe pensar teniendo en cuenta los problemas que han generado los terremotos en el mundo. Son consejos de organismos internacionales como la FEMA, la Agencia Meteorológica de Japón, la Campaña “Bogotá, con los pies en la tierra”, la Agencia para el Manejo de Emergencias de California, entre otras.
“Tengo toalla, papel higiénico, latas de conservas, en un mueble cerca de la puerta de casa” cuenta Marcela Scaramella, que además de ser arquitecta se define a sí misma “preocupada” por el tema sismos. Además de eso, ella conserva un folleto guía que repartió hace unos años la municipalidad de Godoy Cruz. Allí se detallan una serie de cuatro pasos que cada hogar debería cumplir.
- El primero consiste en conocer la propia casa. Esto incluye los materiales de construcción, las estanterías, lámparas, cuadros que podrían caerse, la protección de vidrios y espejos, la liberación de puertas de ingreso y salida, entre otros puntos. Además, se debe observar la vereda de la vivienda, si hay postes de luz o cables que pudieran caerse. En zonas donde no hay cloacas, dónde se encuentra el pozo séptico, para evitarlo.
- En el segundo paso se propone dibujar un mapa y marcar allí las salidas de emergencia, los lugares seguros, la ubicación de las llaves de agua, gas y electricidad, la ubicación e un botiquín, bolso de emergencia, herramientas y matafuegos. Además, es necesario acordar un punto de encuentro para la familia, en caso de que se corten las comunicaciones y alguien se encuentre fuera de casa.
- El siguiente punto aconseja tener a mano la información médica de cada miembro de la familia, para cualquier caso de emergencia. Otro es asignar tareas a cada persona, pensando en cada una de las posibles situaciones. Por ejemplo, quién retira a los niños de la escuela, quién se ocupa de las mascotas o de quien tiene necesidades especiales, como adultos mayores o personas con discapacidad.
- Otra de las tareas preventivas imprescindibles es tener agendados todos los números de emergencia. El principal es 911, pero también están bomberos (100), policía (101), Defensa Civil de Mendoza (103) y el Servicio Coordinado de Emergencias (107).
- El último punto insiste en preparar el bolso de emergencia. Puede ser una mochila que hay que tener a mano, con lo que puede necesitar la familia para enfrentar una situación de riesgo durante tres días. Allí debe haber alimentos secos que no necesiten refrigeración, una radio a pilas o baterías, una linterna o luz de emergencia, un kit de aseo, botiquín de primeros auxilios y ropa de abrigo. También un silbato, una copia de los documentos personales y la lista de teléfonos de emergencia. Además, se sugiere idear una reserva de agua potable, que se calcula en dos litros por persona por día, contar con un matafuegos y aprender a usarlo.

