Reproducción asistida con IA: proyectan más efectividad y “bebés de diseño”
Hace 45 años, un día como hoy, nacía la primera persona concebida por fertilización "in vitro" que revolucionó las técnicas de reproducción asistida a nivel mundial. Se trata de la técnica de concesión de un espermatozoide y un óvulo afuera del cuerpo humano, cuyo embrión era luego transferido al útero
Como resultado fue concebida Louise Brown, a quien llamaron la “bebé de probeta”, hija de Lesley y John Brown, una pareja británica de pocos recursos que llevaba una década intentando ser padres.
-
Te puede interesar
La IA eligió los nombres tendencia para bebés en 2026
Casi media década después de ese hito histórico que le dio esperanza a parejas de todo el mundo, los procedimientos de reproducción asistida han registrado un avance impensado en aquel 25 de julio de 1978. La introducción de la Inteligencia Artificial para mejorar la efectividad de las técnicas de concepción mejoró además la tasa de efectividad de las técnicas de fertilidad, y la proyección a futuro es aún más auspiciosa.
MDZ dialogó con el doctor Sergio Papier, director médico de CEGYR, el centro de medicina genetista y reproductiva con 40 años de historia, sobre la incidencia de la IA en la tasa de efectividad en los procedimientos de fertilización y logros de embarazo.
“A nosotros nos gustaba hablar más de Inteligencia Aumentada en vez de Inteligencia Artificial. Con esto queremos decir que no se busca reemplazar a los médicos, a los biólogos, a los seres humanos, sino que esta tecnología los ayuda a estabilizar los procesos, analizar mucho más datos a la vez, y tomar mejores decisiones. Se trata de una herramienta más, en este caso, para aumentar las chances de embarazo”, explicó Papier.
- ¿Cómo influyó la incorporación de la IA en la tasa de efectividad de los tratamientos de reproducción asistida?
- Cuando hablamos de reproducción asistida, nos referimos a muchos procesos a la vez; por lo tanto, no se puede dar un número preciso de los resultados que se obtienen a partir de la incorporación en los últimos años de la IA, ya que se deben tener en cuenta diferentes variables. Para poder lograr un bebé sano en casa, que es el objetivo principal, se necesita primero evaluar las condiciones del paciente. Ya en ese primer momento tenemos algoritmos de inteligencia aumentada que nos pueden definir qué chances futuras tiene esta pareja de lograr un embarazo e inclusive puede determinar qué factores previos se pueden mejorar para obtener los resultados esperados.
También intervienen algoritmos que permiten elegir el mejor esquema para estimular los ovarios y lograr mejores óvulos; otros que nos permiten monitorear y ver cómo van creciendo esos folículos; y, dentro del laboratorio, para seleccionar el mejor espermatozoide y el mejor óvulo, y colocarlos en incubadoras con un time lapse que nos permita ver cómo se desarrollan los embriones. Esto se complementa con un estudio genético para seleccionar los mejores embriones y de esta manera conseguir las mejores tasas de implantación.
- Desde que se incorporó esta tecnología, ¿se ha notado un antes y un después en cuanto a la cantidad de embarazos logrados por reproducción asistida?
- Absolutamente. Me parece muy arriesgado hablar de un número o un porcentaje de incremento. Lo que creo que es importante es el concepto. Por ejemplo, hace 20 años la tasa de embarazo era del 20% y hoy es del 50% o 60%. Con la incorporación de todos estos algoritmos de inteligencia aumentada en cada una de las etapas de tratamientos de reproducción asistida, no tengo dudas de que ha mejorado el resultado del procedimiento.
- Mirando hacia el futuro, ¿qué imagina que falta desarrollar o mejorar tecnológicamente para aumentar esa tasa de efectividad de las técnicas de reproducción?
- Yo creo que esto es un inicio. Habrá técnicas de calidad que seguramente van a mejorar. Lo más importante son los avances en genética. Es decir, poder determinar los genes asociados a la calidad del óvulo y de los espermatozoides, y posteriormente del embrión, lo cual está directamente relacionado al éxito en la implantación. Yo creo que donde más va a haber avances es en la genética, pero también se van a poder obtener más datos que permitan el mejor análisis de los médicos.
Esta tecnología está avanzando a pasos agigantados. En el año 2021, con la Asociación Latinoamericana de Medicina Reproductiva, hicimos un trabajo con especialistas sobre el futuro de las técnicas de reproducción asistida y vimos que, gracias a la pandemia, se aceleraron muchos procesos. Proyectamos, en ese marco, que en diez años, iba a haber avances significativos en la evaluación de los pacientes, la estimulación ovárica, el desarrollo y la implantación de los embriones.
Ahora, con la introducción de la robótica, nos damos cuenta de que esa proyección que hicimos muy probablemente se dé en mucho menos tiempo y más rápido de lo que pensábamos. Es muy probable que lo veamos dentro de cinco años.
- Si en los últimos 20 años, la tasa de efectividad aumentó del 20% al 50%, ¿cuál es la proyección para los próximos cinco años?
“Creemos que si se logran tres embriones y se los va transfiriendo sucesivamente para lograr el embarazo, la tasa acumulativa puede llegar hasta 90%. Al menos ese es el objetivo. Cuando se habla de tasa acumulada no significa que sea en el primer tratamiento, sino que se mide por paciente, en la medida que consigamos embriones viables para transferir, que sean los más sanos desde el punto de vista genético. Con esto buscamos además disminuir el riesgo de enfermedades genéticas como forma de prevención.
Es decir, si cada embrión tiene una posibilidad de embarazo del 50-60% si uno va transfiriendo más de un embrión, por ejemplo, tres, uno de ellos va a ser el más apto. Es decir, se arranca con un 60% de probabilidades de efectividad. En la segunda trasferencia aumenta a un 70% y ya para el tercero se logra obtener una tasa acumulativa de entre el 80% y 90%.
Por supuesto, estos porcentajes siempre dependen de que el paciente tenga un buen pronóstico, según su edad, su estado de salud, los factores uterinos (si hay endometriosis o no, por ejemplo), si no tiene sobrepeso, si se hizo una ovodonación, entre otros factores. Pero, todo eso hoy se puede medir gracias a la inteligencia aumentada que puede evaluar todas esas variables y arrojar los datos para que los médicos los analicen.
- A futuro, ¿cómo cambiarán los tratamientos de reproducción asistida con la introducción de esta nueva tecnología?
- Lo que va a cambiar es el modo en que vamos a analizar las variables y también el modo en que vamos a atender a los pacientes. Yo veo que habrá un modelo más horizontal, un equipo multidisciplinario que va a estar liderado por un médico especialista en medicina reproductiva, pero con una participación más activa de los pacientes, con más autonomía, incorporando los derechos reproductivos.
Los pacientes hoy tienen derecho a tener toda la información posible y necesaria para tener las mejores posibilidades de embarazo y también los menores riesgos. Son ellos, en definitiva, los toman la decisión junto con los médicos. Si bien eso ya se está haciendo, no todos los centros reproductivos lo han adoptado. Estamos en una etapa de transición. Pero hoy las nuevas generaciones están demandando esto: tecnología, información y mayor participación en la decisión sobre el mejor tratamiento a realizar.
Hace poco salió un artículo en The Economist, que trataba sobre el futuro de la salud en general. Consultaron a 400 líderes del área en el mundo sobre el futuro que ven de acá a 25 años sobre los avances en la Salud. Y hablan que a cinco años, el análisis genético, la Inteligencia Artificial y la robótica son los temas más dimensionados. Y a 25 años, mencionan a los "bebés de diseño" ("Designing babies"). Con eso se refieren a niños con bajo riesgo de desarrollar enfermedades que tengan bases genéticas.