Lucha antigranizo: un proyecto abrió el debate y desató fuertes reacciones
A fines de junio, se presentó un proyecto en la Legislatura que plantea la posibilidad de reconvertir el programa de Lucha Antigranizo que lleva adelante Mendoza desde hace varias décadas. El escrito establece la posibilidad comenzar a destinar menos dinero -de forma escalonada- al sistema aéreo y subsidiar totalmente la compra y colocación de malla antigranizo. Sin embargo, desde algunos sectores lanzaron varios cuestionamientos sobre la apertura de esta discusión.
La problemática acerca de los daños que provocaba el granizo en las zonas cultivadas comenzó a ser un tema a tratar en la década de los ’50. Fueron varios los países que buscaron métodos para mitigar esta situación. En Canadá, Italia, Francia, Estados Unidos, Alemania y la Unión Soviética se dieron los primeros pasos en el ámbito científico y se comenzó a investigar y experimentar en “materiales de siembra” con los que atacar los núcleos de tormenta e disminuir el tamaño de la piedra. Fue en el sur de Francia donde comenzó a utilizar el Ioduro de Plata (AgI).
En Mendoza hubo que esperar hasta la década de los ’70 para que se creara el Programa Nacional de Lucha Antigranizo. Sin embargo, en una primera etapa solo se ocupaba de sistemas de observación y análisis de los daños ocasionados en la agricultura. Fue a fines de esa década –y principios de los 80- que se inició la conformación de un organismo que se ocupara de sembrar por medio de cohetes las tormentas. Pero, en un primer momento, se utilizó ioduro de plomo hasta que en 1983 se comenzó a usar el ioduro de plata.
En resumen, así fue cómo nació el programa que, hasta el momento, la provincia continúa llevando adelante para mitigar los daños del granizo. En los últimos años, una de las modificaciones más importantes que se hizo fue del tipo administrativa ya que, en 2017, el gobierno decidió crear la empresa Aeronáutica de Mendoza Sociedad Anónima (AEMSA).
La idea era poder hacerles frente a los gastos que se mantenían fuera de la época de tormentas, es decir, de abril a septiembre. Se pensó que los pilotos pudieron servicios turísticos, vuelos sanitarios y ejecutivos durante ese periodo y, de esta forma, aliviar el presupuesto que el Estado destinaba para el mantenimiento del programa. Pero esta iniciativa fracasó y, tres años más tarde, se llegó a un punto en que los pilotos no estaban recibiendo su salario y la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) inició medidas de fuerza.
Una discusión difícil de dar
Cada año, cuando las tormentas azotan las hectáreas productivas de Mendoza, las dudas acerca de la efectividad del actual sistema se vuelven a iniciar, sin embargo, no supera la etapa catártica de los damnificados o los cuestionamientos por parte de las fuerzas opositoras al gobierno de turno. La temporada 2022/2023 no fue la excepción ya que las consecuencias del cambio climático también han provocado que las inclemencias climáticas sean aún más severas.
La zona Este la que registró pérdidas casi totales en varias áreas y esto reavivó la polémica. En las últimas semanas, la senadora peronista Florencia Canali (oriunda de San Martín) ingresó a la Legislatura un proyecto que plantea que “un porcentaje de lo que se destina actualmente al sistema de lucha antigranizo sea puesto progresivamente en función de la compra y la instalación de tela antigranizo en las zonas productivas de nuestra Provincia”.
La legisladora, en diálogo con MDZ, indicó que este proyecto surgió luego de las enormes pérdidas que se produjeron durante el verano. Esto la hizo contactarse con productores y contratistas del distrito electoral que representa y fue desde allí que surgieron los interrogantes acerca de la efectividad del sistema de mitigación por siembra.
Entre los argumentos que acompañan el escrito, que aún no ha sido tratado siquiera en comisiones, Canali señala que desde el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) también se han lanzado dudas respecto al programa.
“Sesenta años de supresión de granizo Actividades en Mendoza, Argentina: incertidumbres, brechas en el conocimiento y perspectivas futuras”, se llama la publicación que fue elaborada por científicos que forman parte del Programa Regional de Meteorología, allí se advierte que “varios grupos de interés y partes interesadas involucradas en actividades de supresión de granizo, como su comité científico, empresas comerciales de modificación del clima y organizaciones de agronegocios, pueden desempeñar un papel fundamental en las decisiones políticas con respecto a la continuidad del programa de supresión de granizo”.
El estudio, que fue publicado en 2020, también indica que “las tendencias documentadas indican que las actividades de supresión de granizo en Mendoza no influyen en la frecuencia de los eventos de granizo, mientras que no hay evidencia científica que sustente una disminución del tamaño del granizo. Los hallazgos de este estudio de perspectiva están en línea con las declaraciones de la Organización Meteorológica Mundial (2017): todavía hay incertidumbre en los efectos cuantitativos de la siembra de nubes para aumentar la precipitación y aún más para suprimir el granizo. Además, la evidencia científica hasta la fecha no es concluyente y la evaluación de los resultados ha resultado difícil y la eficacia sigue siendo controvertida”.
En defensa del programa
Luego de que se hiciera público la existencia de un proyecto que planteaba un cambio en este histórico sistema, desde APLA emitieron un duro comunicado en el que, desde un primer momento, se advierte que “significaría el fin de la lucha antigranizo y pone en peligro las fuentes laborales de la totalidad de los pilotos y trabajadores de AEMSA”.

Desde el gremio de pilotos cuestionaron diferentes puntos como el costo total de implementación del programa tela antigranizo, el costo de reposición, las consecuencias del programa tela antigranizo en la producción, las consecuencias del programa tela antigranizo en las zonas urbanas, la pérdida de la eficiencia y el aprendizaje logrado por el sistema actual de lucha antigranizo.
También se llegó a calcular que “con el presupuesto estipulado por el proyecto de ley se tardarían 381 años para completar la colocación de malla antigranizo”.
Qué ocurrirá con el proyecto
Canali asegura que su intención es abrir el debate y señala que esto no implica que “la lucha antigranizo se cambie de un día al otro”. Sobre las reacciones que suscitó su presentación indicó estar sorprendida y desconocer las motivaciones. “Es al menos apresurado”, comentó sobre el comunicado de APLA. Además, sumó que, en caso de que se dé la discusión, todas las partes involucradas serán citadas para participar y dar sus argumentos.


