Bastón de mando: el mensaje secreto de Juan Carlos Pallarols al próximo presidente
En San Telmo, frente a la Plaza Dorrego, un lugar guarda parte de la historia moderna de la Argentina. Todo está en su sitio, el barrio cerca del viejo puerto de Buenos Aires, la familia de inmigrantes instalada allí, el oficio artesano y el legado que alcanzó la vida presente. Es la casa de Juan Carlos Pallarols, el orfebre que fabrica desde hace décadas con sus propias manos el bastón presidencial, elemento que forma parte de los atributos protocolares del presidente de la Nación, junto a la banda presidencial y la marcha "Ituzaingó".
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Juan Carlos espera al equipo de MDZ que va a entrevistarlo en su propia casa. Mientras, sigue trabajando en una casa donde el arte reina. Artesanías de sus predecesores en el arte de la orfebrería, pinturas y demás elementos decoran un hogar cálido. Un escenario que se completa, casi a la perfección, con los acordes de los tangos que suenan en la Plaza Dorrego y que se filtran a través de las ventanas.
En el mismo comedor, bajo la atenta mirada de un cuadro del general José Francisco de San Martín, pintado por el padre de Juan Carlos Pallarols, el lugar invita a descubrir detalles por cada espacio, como si fuera una basílica barroca. Pero no es más que la casa de un orfebre donde se confecciona el mítico bastón presidencial. Aquel que alzó Raúl Alfonsín en la vuelta de la democracia, el que tomó al revés Néstor Kirchner en 2003 y donde ya se está trabajando en el que recibirá el próximo presidente de la Nación.
-Juan Carlos, nos recibís en tu casa para hablar sobre tu vida, tu obra y quizás lo más destacado, más popularmente conocido, que es el bastón presidencial. ¿Desde cuándo hacés el bastón presidencial?
-Yo hago el bastón presidencial desde el año 1972, que yo se lo hacía para una joyería, la más importante que había en esa época en Buenos Aires, pero lo hacíamos otro bastón. Esto yo ya lo conté muchas veces, pero vale la pena repetirlo para que la gente lo aprenda bien. Hacíamos un bastón que era de estilo europeo, en oro, con esmalte y este era con la columna trunca, estriada, con caña de malaca y tenía borlas, también, de acuerdo a la heráldica europea. Es decir, que cuando a mí me llaman en el año 1982, el capitán Scilingo, que era el secretario de Presidencia de Ceremonial, me dice queremos hacer el bastón de mando y me manda un plano. Claro que yo ya tenía y conocía, pues le había hecho un par de veces y le dije mire, yo quiero hacer el bastón, pero no quiero repetir este bastón que es europeo, que no tiene nada que ver con un país que pretende ser democrático federal y le hice una propuesta y me sacaron corriendo: "No, no. Acá tiene que hacer esto y si no váyase a hacer el bastón a otro lado".
A pesar de eso, yo tenía un amigo periodista que hoy lo saludo en el cielo, Néstor Ibarra ,y él todos los días me llamaba por teléfono, vino hasta el taller, yo iba a la radio y yo iba contando qué es lo que estaba haciendo, porque yo quería cambiar el bastón de mando y se hizo bastante popular. La cosa fue corriendo bastante; era un programa muy escuchado, hasta que un día me llama una persona por teléfono y mi hija chiquita me dice: "Papá hay un señor que debe ser un loco porque dice que es el presidente de la Nación y quiere hablar con vos". Efectivamente era Raúl Alfonsín.
Él me acepta el bastón, me dice: "Conozco bien el tema a través de Brandoni, a través de la radio, pero yo no puedo pedirle que traiga el bastón porque esta fiesta, esta ceremonia, no la organizamos nosotros. Sino que la organiza el Gobierno saliente, pero lo voy a hacer invitar, usted traiga con discreción el bastón y ahí hacemos el cambiazo". Así, cuando él tenía ya la banda puesta y había firmado, yo dejé pasar un momentito y, así, recibió Raúl Alfonsín el bastón de mando presidencial.
-¿Qué detalles tenía ese bastón de mando?
-El bastón, que es este que está acá, es el que va a usar el futuro presidente. Se va a entregar el 10 de diciembre. Es un bastón simple de plata, con una madera que se llama urunday. Es una madera de trabajos, se utiliza mucho para todo en la obra de campo, tranqueras y varillas de alambrado, porque es muy resistente al sol, a todas las inclemencias del tiempo. Además de eso, si vos la pulís bien finito llega a brillar, brilla por sí sola, porque tiene mucha resina y mucha cena. Por eso su fortaleza y tiene una virtud más, no se corrompe. La puedes poner en contacto con cosas que estén con polilla, con bicho taladro y no se corrompe. Así que entre toda la descripción que yo hago del bastón, cuando lo que significan los cardos, el escudo nacional, le escribo al Presidente: "Señor Presidente, sepa usted imitar la conducta de esta madera".
"Sepa usted imitar la conducta de esta madera", epigrama del bastón presidencial.
-Pasaron 40 años desde 1983. Desde el momento en que usted le deja ese mensaje al cargo presidencial. ¿Cree que le hicieron caso?
-Una vez lo vi a Raúl Alfonsín, que le estaban haciendo un reportaje, le preguntaron si estaba satisfecho con su labor. Ya era presidente hacía dos o tres años. Él dijo: "Hay cosas que pude lograr, hay algunas que no supe y hay otras que no me dejaron". Entonces supongo que debe haber muchas presiones que los que estamos en la vida cotidiana ciudadana desconocemos, que debe ser muy difícil, mirá como se están peleando ahora. Por cosas que parecen fáciles de resolver, pero no debe ser tan fácil.
- Hoy cierra la presentación de listas y empieza definitivamente la carrera por el bastón de mando. ¿Cómo le gustaría que sea la persona que que gane las elecciones?
-Yo no soy de ningún partido. Hace muchísimos años tenía cierta simpatía por la política, pero nunca me metí demasiado. Un día hablando justamente con Néstor Ibarra, me dice: "Vos no podés ser de ningún partido, porque yo un día tenía mi equipo de fútbol, cuando hacía fútbol, y uno siempre está traicionando al público, al que está delante tuyo, porque si tienes puesto el corazón en alguna institución la vas a tratar de defender". Así que me acostumbré a escuchar a todos, los acompaño a todos cuando llevo el bastón. Si me dicen de ir a un partido, yo voy a todos y con todos le pongo la misma onda, porque lo importante es que estemos de acuerdo todos los ciudadanos en que a la hora de votar se vote con el corazón, de sentir, estar ajeno a toda la presión.
-Pero más allá de lo partidario. ¿Qué cualidades debe tener esa persona?
-Que sea como la madera. Que sea un hombre de trabajo, un hombre de conciencia, que tenga conducta, que sea siempre recto, que sea incorruptible. Es la única manera. Parece que nos acostumbramos al "roba, pero hace", pero no, no es esa la solución. Yo creo que precisamos gente que sea incorruptible y justicia, que sea realmente una cosa brutal de justicia y que si hay que meter a alguien en cana que lo metan.
-¿Cómo ve al país hoy?
-Yo veo que el país sigue siendo tan rico como cuando yo era pibe. Por supuesto había un tesoro grandísimo en el Banco Central. Hoy eso parece que no está, que desapareció, pero el país sigue en pie. Los países nunca quiebran, los que quiebran somos las personas. Hay gente que se muere sin cumplir sus sueños. Esperemos que de aquí en más todos podamos cumplir los sueños que tenemos. 
Hay litio, hay petróleo, hay madera, hay trigo, podemos hacer comida para 400 o 500 millones de personas. ¿Cómo puede haber gente que coma de la basura? Estamos manejando muy mal las cosas. Todos los argentinos. No digo solamente las autoridades, pero algo estamos haciendo un muy mal. El otro día vi en televisión cómo la gente espera que tiren los camiones de basura para ir a sacar algo para comer, en un país que produce alimento para 400 millones de personas.
-¿Cómo lo encuentra hoy a su edad, su relación con la orfebrería?
Más enamorado que nunca. Sigo en una luna de miel desde que tenía diez años. Estoy trabajando, dedico parte de mi tiempo a hacer algo por la Nación, por el país. La semana que viene, si Dios quiere, vamos a entregar dos condecoraciones, como las mejores que yo hice para la Cancillería, a dos agentes de policía que sin chaleco, sin nada, tuvieron adelante suyo un asalto, un robo y a costa de su vida, corrieron y desarmaron a los asaltantes y los detuvieron. Entonces son las dos primeras que voy a hacer, me gustaría durante el año hacer parte de mi trabajo para premiar a la gente que hace grandes cosas por el país, porque nos convertimos en un país indiferente. Ni castiga ni premia. Los chorros no van presos, pero el que hace cosas buenas tampoco lo premian.
"Los países nunca quiebran, los que quiebran somos las personas"
Yo como ya no vengo cansado porque tengo más ganas de trabajar que nunca, me puedo dar el lujo de que un día o dos por semana me pongo a hacer cosas. Ahora estamos trabajando mucho con la Rosa de la Paz, que son rosas, hechas con bronce de la Guerra de Malvinas. Estas condecoraciones también las donamos para instituciones que necesitan dinero. Así que hacen sorteos, hacen bonos, contribución y damos una manito. Le damos al país con un montón de amigos que me ayudan, porque yo solo no lo podría hacer. Creo que si todos ponemos el hombro, el país sale adelante.
-¿Cuánto cuesta el bastón de mando? ¿El Estado se lo compra, que valor tiene?
-Muy poquito, pero yo lo cobro mucho menos que. Yo lo cobro un peso. ¿Te cuento por qué? Porque en 1982, la gente de Ceremonial, en un momento, ellos me dieron la idea. No querían de ninguna manera que se hiciera el bastón: "La donación suya no la podemos aceptar porque el bastón debe ser propiedad del Estado y en 30 o 40 días el bastón hay que entregarlo, así que no, olvídese, no, inténtelo otra vez". 
Entonces yo dije: "Hay que facturarlo igual". Me fui a mi casa, todavía vivía en Lomas de Zamora, hice la factura de Ceremonial de la Presidencia de la Nación Bastón, "un peso", un sello de pagado, un amigo me dice "yo te lo pago". El primero me lo pagó Oscar Campi, un dentista de Lomas de Zamora. Fui y lo entregué, lo dejé directamente en la Presidencia, con la factura, con todo y se lo tuvieron que masticar.
-¿Cuánto valor, más allá del valor monetario, tiene el bastón de mando en su vida?
-Es mucho poder colaborar, poder trabajar en algo que hace a la democracia, para mí es muy importante. Yo pude votar recién recién hace 40 años, tengo 80, pasé la mitad de mi vida sin poder votar. Se votaba pero, a los cinco días, lo rajaban al presidente. Entonces, de repente, nos planteamos que era mucha joda, poca democracia y bueno, por lo menos estos últimos 40 años de algunas desprolijidades, estamos viviendo en un país democrático. Podemos, tenemos la posibilidad de votar, de elegir al presidente y ese fue el motivo por el cual yo cobré un peso y ese hasta hoy sigo cobrando un peso.
-¿Cómo le gustaría que esté Argentina de acá a diez años?
-Va a estar mucho mejor que hoy. Porque tenemos el potencial, porque tenemos las ganas y porque tenemos la capacidad. Somos un país rico en ese sentido. Yo creo que lo mejor que tiene la República Argentina es la gente y si no, preguntale a todos lo que haga que conozcan el mundo entero, cuáles son los únicos lugares donde vos podés hablar con un taxista que te puede hacer una conversación. El nivel general de la gente es muy bueno.
-¿Cómo definiría usted a un argentino?
-Es como la plata, algo noble.
-Muchísimas gracias.
-A ustedes.

