Por qué muchos científicos se ven obligados a negar su fe
Ser científico y religioso parece ser una incongruencia para los ámbitos de estudio, según un informe de la Universidad Austral, relacionada estrechamente con el Opus Dei. Esta situación empuja a muchos del ámbito académico a negar su fe dado que "¿Cómo se podría ser científico y creyente?", quedando solo el ateísmo como espacio filosófico políticamente correcto.
La misma presentación cuenta que otra persona encuestada contó que una colega le dijo: “Qué bien. Se lo merecían”, luego del incendio de Notre Dame. Al ver su reacción, se habría mostrado sorprendida de tener una compañera creyente en ese espacio científico.
(Foto: Medac)
Según el informe cualitativo de los investigadores Arturo L. Fitz Herbert, Reynaldo Rivera, Frank Ketelhohn y Fern Elsdon-Baker, para la revista Acta Sociológica, los científicos no ven con buenos ojos la presencia de religiosos en su espacio. El trabajo de los mismos se titula: “Conflicto narrativo, estigmatización y el comportamiento estratégico de los científicos religiosos en el ámbito científico argentino”.
La investigación contó con 22 entrevistas y dos focus groups con científicos creyentes y no religiosos que trabajan en nuestro país. El informe indicó, que los científicos religiosos son estigmatizados en el ambiente de las ciencias, donde lo secular parece ser la norma básica.
Los argumentos para sostener este paradigma son que la ciencia y la religión no pueden reunirse en un espacio, siendo que el primero se basa en la evidencia y el segundo en los dogmas. Así, la ciencia entiende que no hay "lugar para milagros" y que la religión es un impedimento al progreso.
Esta narrativa se vuelve fácilmente contrastable con ejemplos como el sacerdote belga Georges Lemaître, precursor de la teoría del "Big Bang", o el teólogo francés Blaise Pascal. A pesar de estos ejemplos, fue en Europa donde se instaló el relato de la incompatibilidad de ambos mundos y la idea se afianzó durante los procesos de secularización de las sociedades latinoamericanas.
La investigación marcó que, en una sociedad con mayoría de la población religiosa, los científicos creyentes pueden ser estigmatizados dentro de un espacio donde serían minoritarios. Ante este paradigma sobre el ámbito científico, los científicos no creyentes expresan con mayor libertad sus posiciones contra la fe, cercando las posibilidades del religioso para opinar y consolidando una idea que cohíbe al que ha tomado una opción por la fe.
Los investigadores remarcan igual que el estudio podrá tener un mayor volumen si se realiza de forma cuantitativa. Así, los números podrán explicar cual es la realidad de este ámbito y la condición de esta supuesta minoría.