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Jóvenes, bandas narcos y un sistema de contención ¿obsoleto?

Dialogamos con el director de Responsabilidad Penal Juvenil (ex-COSE), Arturo Piracés, sobre el trabajo de reinserción social que realizan con jóvenes que se encuentran en conflicto con la ley.
Los jóvenes realizan actividades y talleres durante su reclusión Foto: Foto: Andrea Ginestar/MDZ
Los jóvenes realizan actividades y talleres durante su reclusión Foto: Foto: Andrea Ginestar/MDZ

Los debates en torno a la delincuencia juvenil suelen derivar en una discusión históricamente polarizada que toma como eje la baja en la edad de imputabilidad de los jóvenes que cometen delitos pero la problemática es más compleja. La existencia de bandas narcos que captan adolescentes, el aumento de consumos problemáticos y el aumento de la pobreza son algunas de las variables que se repiten en muchas provincias de Argentina y Mendoza no está exenta.

Argentina adhiere, a través de la Ley 26.061, a la legislación internacional derivada de la Convención sobre los Derechos del Niño (1990). Dicha normativa expresa que las sanciones a aplicar a los adolescentes en conflicto con la ley sean socioeducativas y no privativas de la libertad. La Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil (ex-COSE) es el lugar donde están alojados los jóvenes que cometieron delitos graves entre los 16 y 18 años. 

La delincuencia juvenil hoy toma otras formas, en los años 80 los delitos que predominaban eran individuales y hoy la mayoría son cometidos a través de bandas. La droga, adicciones y el narcotráfico calan de manera profunda en la realidad de muchos adolescentes que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad. 

Los jóvenes que se encuentran internados hoy en Mendoza, en su mayoría, cometieron homicidios, abusos sexuales y otros delitos graves. Muchos aún ni siquiera fueron sometidos a un juicio y mucho menos tienen una condena, sin embargo, la magnitud de los hechos cometidos hacen que sea necesario una serie de abordajes interdisciplinarios que buscan contener y resocializar a los adolescentes mientras se encuentran recluidos en el penal ubicado en Godoy Cruz.

Piracés se encuentra frente a la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil desde hace años

"El adolescente agresivo provoca mucho rechazo, hay que encontrar formas de acercarnos y trabajar en la prevención. La tendencia es ir aboliendo estos espacios e internar solamente a los que necesitan. En otras provincias no hay internos y no quiere decir que no existan delitos. Es para platearse cómo está la política de seguridad. Se está proponiendo hacer cursos para formar a la policía en el trato con los adolescentes. Creo que el sistema ha mejorado con el correr de los años", expresó Arturo Piracés, director de Responsabilidad Penal Juvenil (ex-COSE). 

Parte del pabellón de máxima seguridad

Las edades de los adolescentes que se encuentran internados a la espera de una decisión por parte de la justicia son variadas. "Una de las dificultades que enfrentan los chicos es cómo salir de ese ambiente porque tienen edades donde son altamente influenciables y la presión del grupo es determinante. El contexto marginal del que vienen y son parte, los lleva a cometer delitos aberrantes. Muchos no tienen familia ni adultos de referencia", destacó Piracés y explicó que dentro de la dirección hay una escuela primaria, secundaria, talleres artísticos y de formación laboral que los internos pueden realizar para, al momento de recuperar su libertad, tener opciones de reinserción social aunque esta opción es poco aceptada por parte de la sociedad y considerada, por algunos, un desperdicio de recursos.

Parte de los productos que realizan los adolescentes en los talleres

Los movimientos dentro de la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil se realizan a través de la Justicia Penal de Menores que, a través de los juzgados, determinan las medidas a tomar en relación a los adolescentes como también el seguimiento o medidas de libertad asistida que se llevan a cabo con los mismos. 

“Muchas personas desconocen el daño que genera el encierro y la privación de libertad que incluso pone en riesgo su proceso de reinserción, ya que es la etapa de la vida en la que aprendemos a relacionarnos en sociedad”, agregó Piracés.

Un micromundo donde se disputa el poder

Los adolescentes que se encuentran detenidos en el ex COSE en su mayoría provienen de familias que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad, la ley del más fuerte se mezcla con las disputas de las bandas que surgen en los barrios y se trasladan a la cotidianeidad que se vive detrás de los muros. 

El patio donde tienen una conexión con el afuera los detenidos en el pabellón de máxima seguridad

Las familias acompañan desde el afuera y dos veces a la semana tienen permitido el ingreso. "Hacemos un trabajo sistematizado con las familias y los internos. Una de las dificultades que tenemos son las disputas que se dieron en el afuera y luego son trasladadas al interior. Estamos muy atentos a que no se crucen o compartan espacios comunes los chicos que tienen deudas pendientes entre ellos", dijo y agregó: "Las visitas en su mayoría son madres o novias de los chicos, hay una carencia muy grande de figura paterna en los contextos de donde vienen los internos. Son grupos masculinos criados por mujeres".

Los jóvenes alojados en el pabellón de máxima seguridad tienen acceso a un comedor donde pueden realizar diversas actividades

En este momento hay 27 internos en la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil, de los cuales solamente 1 es una mujer. Existen cuatro pabellones activos entre los que se encuentra el de máxima seguridad donde se encuentran alojados los jóvenes que cometieron delitos graves. La conducta dentro del lugar es determinante a la hora de tener la posibilidad de pasar de un pabellón a otro y un "impulso violento" puede ser la causa que lleve a perder los privilegios de participar de actividades dentro de los numerosos espacios comunes que posee el predio ubicado en Godoy Cruz.

"Alrededor del 20% de los jóvenes que salen, reinciden y van a los penales. En Mendoza es necesaria una ley de Responsabilidad Penal Juvenil que nos permita hacer un seguimiento de los adolescentes que delinquieron y fueron reinsertados, tener mayor presupuesto para asistirlos desde un Estado más presente", 

La luz al final del túnel

Los adolescentes alojados en los pabellones del ex Cose tienen la posibilidad de finalizar sus estudios primarios y secundarios ya que muchos abandonaron la escuela durante sus primeros años.  

“En los casos de internación por delitos graves o reincidencias, que no tienen un grupo familiar de contención trabajamos en la reinserción de los jóvenes a través de un sistema de terminalidad educativa. Les brindamos un acompañamiento pedagógico, psicológico y relacionado a los oficios  para que, cuando cumplan la mayoría de edad, puedan reinsertarse y formar parte del mundo del trabajo", expresó Jorge "Pichi" Escudero, quien dirige el sector de internaciones y forma parte de la institución desde hace más de 30 años. 

Los jóvenes que cumplen su condena y vuelven a sus casas son controlados por la Unidad de Medidas Alternativas que realiza visitas en los domicilios donde residen. El trabajo interdisciplinario y seguimiento que se realiza de los adolescentes es clave para lograr la resocialización.