El "Messi" de las neurociencias explica cómo enseñar a leer
¿Qué es la alfabetización?
Estamos de acuerdo en que saber leer y escribir son condiciones necesarias para ejercer otros derechos como el de la salud, el trabajo, la ciudadanía, la educación contínua. En este sentido, “alfabetizarse” significa adquirir las habilidades que permiten apropiarse y hacer uso de la cultura escrita que produce la humanidad. De allí que deba considerarse un derecho primordial, inherente al derecho a la educación. Alfabetizarse significa poder formar parte y desarrollarse como miembro de una sociedad.
En su libro Aprender a Leer Stanislas Dehaene dice que la lengua escrita es como un código secreto que encripta los sonidos, las sílabas o las palabras de una lengua. Como cualquier código secreto requiere ser aprendido. Pensemos qué sentiríamos si nos exponemos a un papiro con jeroglíficos. Seguramente no podríamos entender lo que se está tratando de comunicar. Para comprenderlo necesitaríamos decodificar lo que cada símbolo significa. Algo similar sucede con la lengua escrita, solo que como adultos que leemos de manera casi automática (como estamos leyendo ahora esta columna) no nos damos cuenta porque lo hemos naturalizado.
Foto: Wumbox
Cada lengua escrita del mundo dice Dehaene se diferencia por su “granularidad”, por el tamaño de los elementos del lenguaje hablado que codifican. La lengua china por ejemplo utiliza un solo símbolo para significar una palabra entera, la lengua escrita japonesa usa un símbolo para representar sílabas. Nuestra lengua castellana escrita, en cambio, se organiza en un alfabeto: utiliza un símbolo por cada sonido que hay en una palabra. A su vez cada lengua escrita del mundo tiene un grado de transparencia: el español es uno de los más transparentes, porque salvo excepciones como la q, o la g, y alguna que otra letra, el resto siempre se pronuncian igual, de modo que alcanzaría con conocer el alfabeto para saber leer. En otras lenguas en cambio es necesario conocer además del alfabeto unas cuantas reglas más acerca de las asociaciones entre los fonemas (las letras) y sus posibles sonidos.
El cerebro alfabetizado
Stanislas Dehaene, además de profesor en el College de France, es director de la Unidad de Neuroimagen Cognitiva en el INSERM (Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica) de París, y lleva más de 35 años estudiando el cerebro. Las investigaciones demuestran que el cerebro sufre cambios profundos cuando se aprende a leer y a escribir y que el cerebro de una persona alfabeta difiere bastante del de una analfabeta.
Cuando somos bebés nuestro cerebro está preparado naturalmente para aprender a hablar, hay circuitos ya diseñados para desarrollar esa capacidad. Los bebés empiezan por reconocer palabras, luego reconocen la estructura gramatical, y así de a poco van avanzando en el dominio del lenguaje hablado. La escritura es un invento relativamente reciente en la historia de la humanidad, de modo que no podemos pensar que haya circuitos destinados a tal actividad. Aprender a leer, a diferencia de aprender a hablar, requiere recablear los circuitos.
Aprender a leer implica un esfuerzo enorme para el cerebro porque tiene que desandar un camino ya recorrido: una vez que se domina el lenguaje hablado, tenemos que volver a descomponerlo en sus sonidos más pequeños, en palabras, sílabas y fonemas para volverlo a armar. Es decir, tenemos que tomar conciencia de cómo se estructura nuestra lengua para luego poder reproducir su funcionamiento.
La visión cumple un rol clave en el aprendizaje de la lectura y la escritura, y el trabajo que implica repercute en un área del hemisferio izquierdo del cerebro a la que Dehaene llama “área de la forma visual de las palabras” o “caja de letras”. Cuando aprendemos a leer redirigimos la visión, que hasta entonces estaba enfocada en los rostros, las formas, etc., y la ordenamos para que registre la forma de las letras.
Del mismo modo, aprender a leer implica recodificar los sonidos de lenguaje, y esto transforma el planum temporal en el cerebro, que se ubica justo por encima del área auditiva primaria, y que se vuelve mucho más activo en personas alfabetas.
¿Cómo enseñar entonces a leer y a escribir?
Sobre eso habló Stanislas Dehaene en su charla inaugural del Congreso y respondió preguntas de la audiencia. Cuáles son las estrategias pedagógicas más efectivas para enseñar a leer y a escribir, qué tipo de manuales usar y qué actividades proponer. Cuáles son los principios que aseguran un aprendizaje efectivo y duradero. Si te interesa este tema y querés escuchar la conferencia podes adquirir el acceso a todas las charlas del Congreso haciendo click aqu í por un precio especial