Presenta:

Carmen, la maestra de los pobres y escritora que le da batalla al Parkinson

María del Carmen Capdepón cumplirá el 1 de abril 77 años. Comenzó en la docencia de los 18 años y trabajó durante más de cuatro décadas en escuelas rurales y con necesidades extremas. Su último libro de poesías es un recorrido por su vida de la que asegura, aprendió de sus alumnos. Aquí, su obra.
María del Carmen Capdepone fue docente durante más de cuarenta años. Con su sonrisa como bandera ha sabido sembrar amor por todos lados. Foto: Gentileza
María del Carmen Capdepone fue docente durante más de cuarenta años. Con su sonrisa como bandera ha sabido sembrar amor por todos lados. Foto: Gentileza

Fue solo un instante; un momento de su vida que lo cambió todo y para siempre en su universo. María del Carmen Capdepón tenía 18 años cuando estuvo por primera vez al frente un aula, con niños y niñas que la observaban con atención, hallando junto a ella formas de aprender herramientas básicas para su vida. Fue en una escuela nacional rural, precisamente en Lunlunta (Luján de Cuyo), donde ella, con todo el entusiasmo de la juventud, inició su camino como docente. Una vocación de la cual nunca se alejó y que hasta hoy, a sus casi 76 años asegura que si tuviese la posibilidad de reescribir su historia, la volvería a elegir.

El próximo 1 de abril cumplirá 77 años. "De la docencia aprendí sobre la vida", expresa con humildad "Carmencita", como todos la conocen en aquellas escuelas alejadas de todo y signadas por la pobreza y las necesidades de toda clase, en las que fue maestra y también directora. Tanto es lo que ella como madre, mujer y maestra ha sembrado, que hoy siente que la vida le jugó siempre a favor. La recompensa a ese esfuerzo, siempre la encontró en las sonrisas de aquellos pequeños, cuyas vidas marcadas por el abandono, lograron sellar entre sus recuerdos una gran cantidad de momentos alegres junto a su seño Carmencita.

Tal vez, ese mismo amor que se tradujo en hechos a lo largo de 43 años, fue lo que la llevó a luchar día a día para no dejar que el Parkinson que le fue diagnosticado hace 17 años opacara su voluntad y su compromiso con la educación de niños, jóvenes y adultos. Pero si algo que también ama Carmen, es escribir: hace poco presentó su última creación de poesías y en breve terminará de poner el punto final a un nuevo libro, al que denominó "Cada final un principio", un cuento que busca llamar a la reflexión sobre la violencia de género.

Es que en su mente y corazón, el ímpetu por transmitir mensajes positivos permanecen encendidos como una llama que se reaviva con cada palabra de aliento de sus seres queridos. Porque "Carmencita", claro está, es alguien a quien todos cuantos intercambian palabra con ella, terminan por quererla sin muchos rodeos. Cosecha lo que siembra. 

"Muchas vidas" en una misma vida

Tantas son las vivencias que la mujer guarda en su memoria y corazón, que desde hace algunos años decidió expresarlos en forma de poesía a través de sus libros. María del Carmen es también escritora. Su último libro se llama "Aromas"; es un recorrido por las distintas etapas de la vida donde a través de una exquisita armonía, ella relata sensaciones plasmadas de eso que siempre buscó entregar: amor por la vida, respeto y aceptación.

Hay una secuencia que tampoco olvidará jamás. Comparte que un día, estando en un campamento organizado para los alumnos de varias escuelas, comprendió el concepto del disfrute pleno. La salida había sido programada en Potrerillos, en un camping donde no había ni luz ni agua, "para que los chicos no sintieran que estaban en otro planeta". Ni bien se encendió el fogón. María del Carmen sintió una sensación de felicidad plena. "Fue la sensación de sentirnos todos iguales, en comunión, conversando de todo, haciendo chistes. Estábamos todos en la misma sintonía", recuerda de aquella experiencia que ocurrió ya hace más de cuarenta años. 

Carmen en la presentación de su libro de poesías llamado "Aromas".

Vivimos en esta vida varias vidas, porque cada ciclo que se cierra abre la puerta a una nueva oportunidad para reconstruirnos", expresa con dulzura la mujer que ha elegido educar desde el ejemplo. A lo largo de su libro de poesías, los aromas se entrelazan a palabras que hablan de amor, libertad y crecimiento. Con el aroma al pan recién horneado se remite a la época de la infancia, en la que la inocencia es el tesoro más legítimo e inalterable para cualquier ser humano. Luego, los aromas de la canela, el café y el tilo, abren paso al proceso de crecimiento hacia la madurez espiritual.

"Ya tengo unos viente poemas para dedicar a esta nueva vida que estoy viviendo. Ser mujer es un privilegio. Creo que las mujeres somos un puente entre Dios y la vida. Creo firmemente en que tenemos iguales derechos varones y mujeres y que el equilibrio en todos los aspectos de la vida es eso que permite encaminarnos a la felicidad. Sin equilibrio, nada es posible", comparte con sabiduría su reflexión. Entre sus palabras, nunca falta un condimento esencial: agradecimiento. "Mis alumnos de todos los años me enseñaron a lo largo del camino lo que es la vida", reflexiona y cuenta que fue en las escuelas rurales y también en las ubicadas en las zonas más empobrecidas de la provincia donde aprendió las mayores lecciones de vida.

"Ví de cerca cómo los niños y jóvenes sufren el abandono, la violencia y viven con necesidades básicas insatisfechas. Aprendí que hay gente muy buena que no tiene posibilidades para salir adelante, pero que así y todo desean cambiar su vida, lo quieren y lo logran", expresa María del Carmen y vuelve a enseñar.

Honrar la vida

Confiesa María del Carmen que desde que le diagnosticaron Parkinson, ella no dudó ni un segundo en seguir paso a paso cada recomendación de los médicos. Las primeras señales de que algo comenzaba a cambiar en su cuerpo, surgieron cuando ella tenía 60 años. "Me acuerdo que se me movía la mano sin que yo lo quisiera", recuerda de aquellos momentos en los que no tardó en acudir a un neurólogo. A partir de allí, pese a los vaivenes de la enfermedad nunca postergó sus sueños y siempre apostó por ir más allá de cualquier limitación. 

El libro de poesías de María del Carmen hace un recorrido por las distintas etapas de la vida.

Fue recién en el 2020, en los peores momentos de la pandemia de covid, cuando su salud se complejizó. En la actualidad, "Carmencita", se traslada en una silla de ruedas. Sin embargo, eso tampoco es un impedimento para que ella, a través de las palabras pueda continuar dejando huellas de cariño por todos lados. Su sonrisa es la bandera que llama a la reflexión en este Día Internacional de la Mujer.