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"Se acabó": la tajante decisión que tomó un taxista harto de los robos en Rosario

A los 55 años José Luis Mihovilcevic puso todo en venta para irse del país, sus hijos ya emigraron.

Milagros Moreni
Milagros Moreni lunes, 6 de marzo de 2023 · 11:00 hs
"Se acabó": la tajante decisión que tomó un taxista harto de los robos en Rosario

“Vivir acá es muy difícil. Lo que dicen los medios es la cruda realidad”, dice José Luis Mihovilcevic, un taxista rosarino de 55 años, mientras maneja su auto hacia el sur de la ciudad.

Cada cuadra que descuenta desde el centro por Avenida Belgrano parece más desierta, más apagada, más peligrosa. A la derecha, el río. A la izquierda casas con puertas y ventanas cerradas y edificios en construcción. Mucha gente en auto, poca caminando.

“Está todo liberado, te roban en cualquier lado. Te matan”, cuenta José Luis y enhebra las historias que junta de boca de los pasajeros. La de una madre y una hija que fueron víctimas de una balacera con ametralladora en la parada del colectivo en zona sur, la del ciclista que atacó a tiros la comisaría y nadie lo detuvo o la de sus colegas que trabajan en el turno noche y son víctimas de asaltos durante la madrugada, principalmente a la salida del casino.

Para José Luis, “cualquiera hace cualquier cosa porque no meten preso a nadie, porque los delincuentes saben que nadie los corre”. Él sufrió esto en carne propia y tuvo que tomar una decisión: mandar a sus dos hijos a vivir a Europa. Ahora puso sus propiedades a la venta para irse.

La hija del taxista tiene 28 años y es Doctora en Biotecnología, el hijo tiene 30 y es Doctor en Química. Ambos cursaron sus estudios secundarios en el Politécnico de Rosario y luego fueron a la Universidad Nacional de esa ciudad. Actualmente ella vive en París y él en Alemania. Pudieron emigrar luego de tramitar la ciudadanía croata por parte de su bisabuelo.

La hija de José Luis vivió un año y medio en los Estados Unidos. Trabajaba en un laboratorio. Al regresar al país casi pierde la vida por un teléfono de alta gama.

“A mi hija casi la matan a la salida del shopping. Volvió de San Francisco, donde trabajaba en un laboratorio, y fue a Alto Rosario. Cuando salió una amiga la llamó por teléfono y al atender pasó una moto y le robó. Para sacarle el aparato y el bolso la arrastró una cuadra, la pelaron toda, terminó internada, en proceso de rehabilitación y tuvo que hacerse cirugías estéticas”, recuerda José Luis.

El calvario no terminó ahí. Después llegó el miedo. La hija del taxista padeció fobias y ataques de pánico, comenzó tratamiento psicológico y psiquiátrico. Su padre dijo basta, reunió a sus hijos y los mandó al exterior. Su propósito es emigrar con ellos para poder vivir más seguro.

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