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El dato sobre el duro cepo aéreo que se mantiene para viajar al exterior

Con las fronteras de todos los países ya abiertas tras la pandemia, la cantidad de pasajeros internacionales que viajan desde Argentina está todavía 30% abajo del 2019, según los datos de enero pasado. Los altos impuestos y la menor frecuencia de vuelos golpea la actividad.

Con la pandemia, el Gobierno nacional tuvo que enfrentar muchos problemas, pero la crisis sanitaria a nivel mundial le trajo una solución: el cierre de las fronteras, a partir de marzo del 2020, paralizó la actividad aerocomercial a nivel internacional. 

El efecto colateral de esa situación es que la flamante administración de Alberto Fernández se vio favorecida por el derrumbe del turismo emisivo que es una fuente muy fuerte de demanda de dólares, un bien que en el país escasea. 

Desde el comienzo de la actual gestión kirchnerista se buscó desalentar los viajes al exterior para evitar la pérdida de divisas del Banco Central. 

Como consecuencia de la pandemia y las restricciones que se aplicaron para volar desde 2020, varias aerolíneas dejaron de operar en el país y no regresaron cuando se fue normalizando la situación. Este “cepo aéreo” provocó que haya menos oferta de vuelos para viajar al exterior.  

A esto suma que por la falta de dólares, el Gobierno nacional vino aplicando una serie de recargos sobre el precio de los pasajes que se encarecieron de tal forma que sólo una pequeña parte de la población está en condiciones de pagar.  

El Impuesto “PAÍS” que se aplica sobre la cotización del dólar oficial, sumado a los anticipos de Ganancias y Bienes Personales, elevan los costos de los vuelos internacionales a niveles récords. El último “impuestazo” vino de la mano del “dólar Qatar”, que fue denominado de esa forma por la proximidad del Mundial de fútbol, aunque perdura aún hoy. Otro sobrecosto que llegó para quedarse. 

En el transcurso de estos tres años también se decidió prohibir la venta de pasajes y servicios turísticos al exterior en cuotas de tarjetas de crédito, lo que sacó del mercado a muchos consumidores que veían a ese mecanismo como la única forma de acceder a un pasaje aéreo.  

Las líneas aéreas que siguieron operando en el país recién están recomponiendo las frecuencias que tenían hace cuatro años por lo que se agrava la oferta de asientos.  

Otro factor a tener en cuenta es que, mientras los pasajes se encarecieron por una menor oferta y más impuestos (sumado al aumento del precio de los combustibles a nivel mundial), el poder adquisitivo de los salarios, medidos en dólares, se derrumbó frente a un servicio que se cotiza en esa moneda. 

Toda esta combinación de factores hacen que, en enero, la cantidad de pasajeros transportados en vuelos internacionales, en la Argentina, sea 30,1% menor que la registrada en igual mes del 2019, con el anterior gobierno. Estos datos surgen del organismo que controla el mercado aerocomercial (ANAC). 

El informe señala que el mes pasado, el movimiento aéreo internacional alcanzó a 1.037.000 pasajeros. Esto permite proyectar que en enero del 2019 viajaron alrededor de 1.480.000 personas. La diferencia (unos 444.000 viajeros) representa la cantidad pasajeros que dejaron de volar. Incluso, si se toma como referencia enero del 2020, la baja del mes pasado se ubica en aproximadamente 10%. En cuanto a la cantidad de vuelos, en enero pasado hubo 7.245 servicios, un 29,1% menos que en 2019.