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Caso Báez Sosa: ¿una sentencia justa o una sentencia popular?

En MDZ seguimos reflexionando sobre el caso de Fernando Báez Sosa, esta vez el abogado penalista Damián Torres analiza la sentencia.

Esta semana se conoció la sentencia que declaró a todos los acusados como autores del delito doblemente agravado, por haber sido cometido con alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas, aunque diferenciando el grado de participación, obteniendo cinco de ellos una condena de prisión perpetua, por considerarlos coautores y los tres restantes una pena de quince
años por considerarlos participes secundarios. Sí es importante marcar esta diferencia. La calificación legal fue la misma para todos, sólo cambió el grado de participación, lo que modifica la pena.

La pregunta que sobrevuela y en ámbitos más privados (ya que decirlo públicamente puede ser pasible de vivir una situación incómoda) muchos se preguntan: ¿esta sentencia es justa, o es fruto de la mediatización del caso? ¿Si el caso no hubiera tenido la misma trascendencia pública, hubiese sido el mismo resultado o distinto? Bueno, si Fernando Burlando tuvo una habilidad en este caso fue su capacidad de instalar el tema en una agenda pública mediática que también es parte del rol que ocupa, seguramente para obtener una condena ejemplar y además, sin dudas, relacionado con su candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Pocas cosas dan visibilidad como este caso. La contracara fue el abogado defensor que nunca intentó una defensa mediática, ni generar una imagen pública distinta de sus defendidos que la propiciada por la querella. Y lo mediático es un factor muy importante en la justicia a la hora de resolver. Sin dudas. Primero por la necesidad constante que encuentra este poder de forjar su credibilidad, atento a que permanentemente es socialmente juzgada (aun, en muchos casos injustamente, otras no tanto).

De hecho, cuando se estudian los fundamentos de porque se aplica una pena, muchos autores hablan de mostrarle a la sociedad que si cometes determinadas conductas delictivas vas a recibir un castigo; de realzar la confianza de la sociedad, etc. ¿Y cómo llega este mensaje? A través de los medios (y ahora de las redes sociales). Es real que había elementos para considerar los agravantes que aplicaron los jueces y por ende llegar a la condena que llegaron. Pero es cierto que, si no los hacían, ¿qué pasaría con su vida, sus trabajos y su honor público?

Por el hecho de considerar a tres participes secundarios, la furia de Burlando fue descargada a tal punto de considerarlos justicia benévola, piadosa y de alguna manera miedosa, dedicándose más a cuestionar la decisión por estos tres que a considerar la decisión de condenas altas y la aplicación de justicia por Fernando Báez Sosa. Ahora, cuando escucho a la familia diciendo que esperaba que le dieran 25 años a estos tres, quiere decir que estaba avisada que la participación podía ser secundaria y cambiar la escala penal. De hecho, seguí mucho a Fabian Amendola quien varias veces en notas habló de esto.

Y, si leíste mis anteriores notas del caso, verás que ya venía hablando de esta posibilidad incluso de porqué estos imputados tenían el mismo defensor. Creo incluso que los jueces actuaron a pesar de este último. Casos como este a lo largo y ancho del país existen y muchos, claro que no con la misma trascendencia. Y pocas veces son considerados homicidios calificados. No pasan del homicidio simple con una pena que va entre los 8 a 25 años. Y muchos otros quedan en homicidio en riña, con pena menor.

Insisto, esto no quiere decir que los jueces hayan condenado sin elementos ni que no sea esto retributivo al caso en concreto. Pero claramente la habilidad de Fernando Burlando en la mediatización del caso influyó y mucho. Y, lamentablemente así funciona el sistema y, en la era de la tecnología y redes sociales esto se irá profundizando. Los jueces no resuelven con libertad y abstraídos de la opinión pública pensando solo en el caso y en lo que se probó o no, sino también que efectos puede tener dicha decisión en la sociedad y en sus vidas personales.

Y los fiscales y los defensores aportamos y mucho para ello, porque somos parte de ese sistema. ¿Cuándo vieron una noticia del ministerio público fiscal que una persona fue absuelta y cuando vieron que un defensor expone en sus redes un caso donde su cliente fue condenado? Prácticamente nunca. El problema que detrás de todo esto es que hay vidas. Primero y especialmente la de la víctima y su familia.

Pero también de los imputados y las suyas. Les puedo asegurar que he sido querellante en casos varios casos de perpetuas y, por más que uno lo exija y solicite, estar ahí es muy duro. Una cosa es escribir un Twitter, otra muy distinta escuchar un veredicto de un caso que trabajaste. Como dice un forense muy reconocido en mi provincia, todo es una tragedia, aunque sea lo justo. Fernando Báez Sosa puede descansar en paz. Su familia puede empezar a cerrar esa herida de la perdida y a aprender a convivir con esa cicatriz.

Ojalá todo esto sirva para que nunca más ocurra algo así en nuestra sociedad, de tener que mandar a pibes de 20 años a cumplir un encierro para toda la vida. Pero que nunca más falte otro Fernando.

* Damián Torres. Abogado penalista Río Negro. Matrícula 1941 CAV.

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