Entre la devaluación y la escasez: el calvario de reparar electrodomésticos
La persistente inestabilidad económica se manifiesta de múltiples formas en la vida cotidiana de la sociedad argentina, y uno de los sectores que ha experimentado un impacto directo es el de la reparación de electrodomésticos y dispositivos electrónicos. La constante depreciación del peso frente al dólar creó un círculo vicioso de complicaciones que, sumadas a las restrictivas políticas gubernamentales en materia de importaciones, estrangulan la fluidez habitual del mercado de repuestos.
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Comerciantes y técnicos se encuentran en un callejón sin salida: por un lado, enfrentan enormes dificultades para adquirir los componentes necesarios para las reparaciones, y por otro, se ven obligados a actualizar los precios de los pocos insumos que reciben, casi de manera constante, para no desfasarse en esta carrera contra la inflación y la devaluación.
Iñaki Astesiano, trabajador de una tienda de reparación de electrónica en calle Suipacha, comentó a MDZ que tienen problemas para realizar los servicios que ofrecen. "Nosotros hacemos service oficial de varias marcas como Noblex o TCL y bueno, últimamente hemos tenido problemas con la suba del dólar más que nada porque no nos reponen los repuestos. Nosotros somos el representante más directo con la fábrica y ni siquiera nosotros tenemos acceso a esos repuestos, entonces se nos hace muy cuesta arriba salir a reparar productos o cambiar equipos".
Una situación similar comentó Luis Valdez, que se encarga de reparar electrodomésticos: "Cada vez es más normal que no podamos recibir trabajo por la falta de repuestos importados. Lo nacional es más fácil de reparar, pero lo importado es prácticamente imposible".
"Si el producto está en garantía, las empresas entregan uno nuevo y si no está la gente no tiene más remedio que repararlo, pero esto puede durar mucho tiempo, hasta cuatro meses puede tardar en llegar un repuesto y el precio obviamente no es el mismo", agregó.
Lo peor que le puede pasar a un argentino
La mayoría de los comercios de repuestos y reparaciones comentaron que la ruptura de un electrodoméstico como una heladera, lavarropas o lavavajillas es un "garrón" para cualquiera. Ya que deben "deliberar" entre arreglarlo o comprar uno nuevo.
Para que un experto mire un electrodoméstico defectuoso se debe pagar una consulta que cuesta alrededor de $2.000, no obstante, una vez que se encuentra el problema, sin importar cual sea, el costo mínimo es de $20.000 en adelante.
Sonia (56) comentó a MDZ que prefiere cambiar sus electrodomésticos: "Hace dos meses mi calefón empezó a perder agua y cuando averigüé para repararlo me di cuenta de que el precio era muy alto y la diferencia era muy poca. Es preferible tarjetearlo en dos o tres cuotas y tenés algo nuevo a arreglarlo por un poco menos de plata y seguís con un calefón viejo".


