Día del psicólogo: reflexiones desde el diván
Dedicarse a la atención clínica psicológica implica, entre otras cosas, escuchar muchas historias de vida. Gracias a eso tengo en mi memoria miles de datos, frases y pensamientos que los pacientes que han transitado y transitan por mi consultorio me comparten día a día. Todo ese material que voy recopilando me desafía a re-pensar constantemente en las problemáticas actuales, el modo de abordarlas y también me ayuda a tener alguna perspectiva sobre cómo se siente cierta parte de la sociedad en la que vivimos.
En esta ocasión, te comparto algunas reflexiones que fui elaborando
La mayoría de las veces la gente no dice lo que necesita. Y aun así espera que algo cambie. Las personas desean resultados pero no están dispuestas a bancarse el proceso que implica conseguirlos. Por eso se enganchan y gastan dinero en propuestas que les
prometen “soluciones rápidas”. Muchas veces, al no resolver lo que esperaban, eso provoca más angustia que la que tenían inicialmente.
Algunos grupos de whatsapp ocasionan más problemas que satisfacciones pero las personas eligen permanecer en ellos. ¿Curioso no? Tenemos incorporado que debemos dar explicaciones aún cuando no estamos obligados a hacerlo. Necesitamos educación sobre los vínculos sanos. Está de moda decir “relaciones tóxicas” pero en líneas generales lo que se ve es que hay una falta de madurez emocional y desconocimiento sobre cómo gestionar nuestras emociones.
Algunas personas eligen dañarse la salud a cambio de dinero. Y ese dinero no les genera bienestar. La gente piensa que debe contestar rápido los mensajes y pide disculpas cuando no lo hace. ¿Sabías que no es necesario? Las madres/los padres son seres humanos. Hacen las cosas bien y también se equivocan un montón. En ocasiones dañan muchísimo y cuesta creerlo. Es importante contrastar qué espero de ellos con lo que realmente son o lo que pueden dar.
Algunas personas sienten culpa cuando se priorizan y eligen entonces no hacerlo. Dejame decirte que hay mejores maneras de solucionar eso. Se puede decir “no sé” cuando no se sabe algo. ¿Parece obvio no? Sin embargo muchas personas se sienten incómodas si no demuestran que saben. Si pensás que debés saber todo no estás dándote la oportunidad de aprender lo nuevo. Hay gente que se queda en lugares dañinos por miedo. Cada cual dirá miedo a qué.
Los límites se ven como algo negativo y no como un acto de amor propio que también mejora la relación con los demás. Equivocarse se sigue viendo como algo malo y no como un aprendizaje. Hay mucha gente sufriendo sola por tiempos insanamente prolongados. Se siguen haciendo juicios de valor de las personas sin saber realmente nada de ellas. Muchas veces se elige la queja constante en vez de ver cómo se puede solucionar el problema.
Quejarse un rato puede funcionar como modo de descarga sin embargo que la queja sea tu modo de presentarte ante el mundo, no es sano.
Si te identificás con algo de lo que leíste y te gustaría estar mejor, quizás sea una buena alternativa reservar tu primera sesión.

* Lic Jazmín Cabrera, Psicóloga de la Universidad de Buenos Aires. Especialista en Psicoanálisis
M.N. 62668
IG: @licjazmincabrera
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