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Báez Sosa: qué dejó la primera semana del juicio por el crimen de Fernando

Tras el paso de varios testigos, que dejaron crudos relatos de la noche del asesinato, Máximo Thomsen aparece como el más complicado de los detenidos. El próximo lunes se reanuda el juicio oral y público.
Foto: Télam
Foto: Télam

Durante las primeras cinco jornadas del juicio a los ocho acusados por asesinar a golpes a Fernando Báez Sosa hubo llanto, abrazos, enojos y profundos silencios. También declaraciones que acercan a la verdad y a la justicia, aquello que tanto buscan Silvino Báez y Graciela Sosa, padres de la víctima.

Fueron casi cincuenta los testigos que esta semana se presentaron frente al Tribunal Oral y Criminal N° 1 de Dolores, integrado por Claudia Castro, Emiliano Lazzari y Christian Rabaia, y que relataron cómo vieron, escucharon y supieron que Máximo Thomsen (23), Enzo Comelli (22), Matías Benicelli (23), Blas Cinalli (21), Ayrton Viollaz (23), y Luciano (21), Ciro (22) y Lucas Pertossi (23) atacaron hasta matar a Fernando Báez Sosa a la salida del boliche Le Brique de Villa Gesell el 18 de enero de 2020.

Por el hecho, la familia de Fernando a través de sus abogados, Fernando Burlando y Fabián Améndola, pide prisión perpetua para los agresores por "homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas" y "lesiones leves".

Del otro lado, Hugo Tomei, defensa de los agresores, centró durante la primera audiencia su posición en lo que sucedió desde el 19 de enero del 2020 y criticó cómo se realizó el procedimiento judicial desde el momento de la detención de sus defendidos. Luego, corrió el eje hacia cómo se le realizó la técnica de RCP a Fernando e insistió a los testigos con preguntas en ese sentido. Esto desencadenó fuertes críticas por parte de Burlando que, en declaraciones a la prensa, dijo: “Hay dos formas de acercarse a una persona: una, como lo hicieron los chicos, y matarla; y la otra, es acercarse y tratar de darle vida como hace cualquier persona bien intencionada que quiere reanimar a alguien que no tiene pulso”.

El juicio oral y público se reanudará el próximo lunes 9 de enero. Hasta ahora, está previsto que declaren 11 testigos, aunque esto podría sufrir modificaciones.

El foco de los testimonios de la semana próxima estará puesto en los peritos que intervinieron en la causa. Lo más interesante tiene que ver con la autopsia porque servirá para establecer las razones definitivas del deceso de la víctima.

La ronda de testigos finalizará el 18 de enero, el mismo día en que se cumplirá el tercer aniversario del crimen. A las 13, de esa fecha, habrá una marcha pacífica para pedir justicia por Fernando en el Obelisco de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en distintos puntos del país.

Máximo Thomsen, el apuntado

Según la declaración de los policías que hicieron el allanamiento luego del crimen de Fernando, el rugbier de Zárate que acusó falsamente a Pablo Ventura, el remero, como el asesino de la víctima fue Máximo Thomsen. Por esto, Ventura pasó cuatro días detenido.

Mariano Vivas y Hugo Vázquez formaron parte de la comisión policial que detuvo a los diez que en principio estuvieron imputados en la causa y realizaron el allanamiento en la casa que ocupaban temporalmente. Ambos relataron que se estaban requisando prendas con presuntas manchas de sangre e interrogando a quién pertenecían. Cada uno de los detenidos, voluntariamente, indicaban si eran suyas o no.

Al mostrar una zapatilla marca Cyclone, Máximo Thomsen fue el que dijo "es de Pablo Ventura" e inició así el episodio de la falsa inculpación del joven remero que pasó cuatro días preso e incomunicado.

Además, Vázquez reveló un crudo detalle: que durante el allanamiento tuvieron que interpelar a los atacantes porque “se reían”.

“Se encontraban muy risueños. Hubo que llamarles la atención de que no se rieran, que estábamos trabajando en algo serio. Hubo que hacerlo varias veces”, dijo.

“Venían festejando”

Fue Andrea Ranno, la encargada del turno noche del hotel Inti Huasi, cercano a la casa que habían alquilado los diez zarateños, la que relató que la noche del crimen estaba en el deck del hotel y que desde ese lugar escuchó murmullos.

“Empiezo a sentir pasos llamativamente fuertes en la arena”, recordó Ranno y agregó: “Veo un chico trotando y entre 8 y 10 atrás”. Al principio, la mujer pensó que se trataba de una persecución, pero luego advirtió que “venían festejando algo y todos se sentían felices”.

La mujer contó también que escuchó que el grupo decía “le rompí toda la jeta” y “le llené toda la jeta de sangre”, y describió que el que iba adelante “venía caminando muy firmante con los puños apretados; estaba sacado ese chico”. A ese joven lo reconoció como Máximo Thomsen. También ubicó en la escena a Matías Benicelli.