María Matienzo: "Morirse en Cuba por una enfermedad tratable es lo más normal"

María Matienzo: "Morirse en Cuba por una enfermedad tratable es lo más normal"

María Matienzo es periodista. Nació en Cuba, se formó allí y trabajó durante una década en medios oficiales. El mismo tiempo estuvo en medios independientes antes de dejar la isla en busca de libertad. "Yo no he dejado Cuba", sentencia y promete que volverá "para que los cubanos seamos libres".

Florencia Rodríguez Petersen

Florencia Rodríguez Petersen

fpetersen@mdzol.com

María Matienzo no le tiene miedo al régimen cubano. Sin embargo, repite que a meses de haber llegado a la Argentina -junto a su pareja y gracias a la colaboración del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina- aún siente estrés postraumático. "Voy a una manifestación en la que puedo expresarme libremente y lloro", dice. Para entender a qué se refiere, hay que escuchar la otra cara de la historia. "En La Habana no podía salir a manifestarme porque uno de los métodos represivos que usaban contra nosotras era sitiarnos de policías. Llegamos a tener un operativo de 20 personas -entre policías uniformados, policías de civil y personas de apoyo- solamente para rodear a dos personas y que no saliéramos a ninguna manifestación o a ninguna convocatoria".

La imagen resulta anacrónica para un país donde las manifestaciones son moneda corriente. Sin embargo, para ella -que conoce la represión y habla de un código penal hecho a la medida del Partido Comunista- la es una situación sorprendente. "Estoy un país en el que se respeta la libertad de expresión", repite. Tiene previsto (y ya lo hizo el domingo luego de que aterrizara en Argentina el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel) manifestarse frente al Hotel Sheraton pidiendo libertad. 

"Más allá del discurso político que tengan unos mandatarios que asisten a la cumbre de la CELAC, están los derechos humanos. Por cada palabra o por cada juego político que se haga al respecto, están los derechos humanos de 11 millones de cubanos y de más de 1.700 pesos políticos en Cuba", sentencia y sigue: "Es mi responsabilidad, como lo debiera ser de cada uno de los cubanos, reclamar cada vez que tengamos una oportunidad la liberación de estos presos políticos y de los cubanos que ya no están todos en la isla porque este año uno de los grandes fenómenos que ha habido, consecuencia de la represión, es el éxodo masivos: uno de los más importantes de la historia". 

-¿Dónde te formaste como periodista y en qué medios trabajaste? 
-Soy graduada de licenciatura en Educación, pero llevo trabajando haciendo periodismo desde cuarto año de la carrera. Empecé en medios oficiales en Cuba y hace aproximadamente 10 años empecé a trabajar en medios independientes primero en Diario de Cuba, Habana Times y y ahora en Cubanet. El punto de giro que me llevó a los medios independientes fue darme cuenta de que en los medios oficiales no podía publicar temas que me interesaban. Cuando estaba empezando quise publicar una entrevista sobre el racismo en Cuba y tuve que defenderlo casi como si fuera una tesis, era muy joven todavía y estaba experimentando lo que era hacer periodismo y creía que se podía hacer algún cambio desde adentro. Pero en un momento el director de la editorial me dijo que estaba escribiendo y hablando de más. Ahí me di cuenta de que la que estaba de más en los medios oficiales era yo.

-¿Cómo es trabajar en medios independientes en Cuba?
-Siempre digo que es un deporte de riesgo. Tienes que tener muchísimo cuidado, no tienes en primera instancia acceso a fuentes oficiales ni a fuentes directas en muchos casos, tienes que trabajar también con los miedos de las personas a las que entrevistas, los miedos de las fuentes a las que vas a consultar para hacer una nota. los miedos o las venganzas. Tienes que tratar de tener una constancia de la fuente y de la persona entrevistada, porque muchas veces, después de entrevistados, son amenazados y simplemente niegan lo que te dieron como testimonio o desdicen en otros medios o en otros espacios lo que te dijeron como testimonio. Eso ha pasado muchísimo. La misma policía política te va empujando a salir de los límites del periodismo, o sea, lo mismo con el acoso a como cuando ves cuando tu fuente o tus entrevistados o las notas de poblaciones determinadas a las que vas a hacer reportaje esas personas terminan siendo reprimidas y uno termina cruzando el límite.

María Matienzo cree es es tiempo de sanar para regresar a la isla y "volver a gritar por Cuba". 

-¿Qué pasó con el periodismo independiente tras la llegada de Díaz-Canel?
-Ha habido un proceso interesante. CON la llegada de Dïaz-Canel hubo una cierta apertura a Internet. En Cuba se vota pero no se elige, él era un ente elegido para asumir el poder y empezó a hacer una campaña para asumir el poder con una campaña "vox populi" y a través de documentos supuestamente filtrados, que iba a empezar a abrir las puertas a Internet para los cubanos: primero eran hoteles, después eran parques, ahora es en teléfonos... Eso hizo que la gente empezara a acceder mucho más al periodismo que hacíamos como periodistas independientes. Antes era más complicado: las embajadas imprimían documentos, la gente se pasaba de memoria una memoria flash a otra las noticias, había grupos de opositores que intercambiaban CDs con compilaciones de noticias. Costaba más trabajo llegar al lector objetivo que debió ser siempre la gente de la isla. 

Según María Matienzo, esta relativa apertura cambió radicalmente la forma no sólo de informarse sino también de ejercer la ciudadanía. "La gente jerarquizaba sus necesidades personales y llegó un momento en que empezaron a acceder a los medios independientes como los que he trabajado yo hace un tiempo ya", dice y comenta: "Ha habido una relación de prensa independiente denunciando constantemente con una sociedad civil educándose y una población general sabiendo que está pasando en el resto en el resto de la isla y qué está pasando en el resto del mundo también. Hasta ese momento teníamos en Cuba una una imagen del mundo bien estrecha solamente la quedaba la prensa oficial la que daban los medios oficiales que además son únicos en todo el país".

Pero Internet no sólo impactó en la forma en que los ciudadanos se informan sino que los medios se convirtieron en una vía para manifestarse. "Ahora la gente tiene más posibilidades de sopesar y de comparar información. Muchas veces recurren a nosotros -los medios independientes- como últimos recursos, o sea, ya han pasado por todas las variantes y por todas las posibilidades legales dentro de la isla y recurren a la prensa independiente como una salida de o una manera de hacerle presión a la dictadura para solventar o resolver algún tipo de problema que en cualquier sociedad del siglo 21 se resolvería a través de métodos legales", explica Matienzo. 

Un país que fue potencia y hoy vive en la miseria

María dejó Cuba hace menos de un año. Antes de eso ya había viajado a distintos lugares. Luego, debido a la pandemia, permaneció unos años en su país. Hace una descripción del territorio muy distinta a la imagen romántica que algunos quieren vender. "Díaz-Canel significa la continuidad de mucha miseria, la continuidad de un país que se cae a pedazos. No sólo humanamente hablando sino desde el punto de vista arquitectónico. Es un país que en algún momento tuvo una arquitectura espectacular y de repente es un país en ruinas, como si hubiese sido bombardeado", relata consciente de la imagen que ven los turistas al llegar a la isla.

"La revolución llegó para estandarizar la miseria"

Su descripción no se detiene ahí. "Hay niveles de pobreza (altísimos). No hay cifras oficiales, pero se pueden tocar, se pueden palpar en las calles. Hay mucha gente durmiendo en la calle, muchos reclamos. En las redes, por ejemplo, el acceso a Internet te permite ver cómo hay gente -incluso con estudios universitarios- que reclama cuestiones básicas como el acceso al agua, como una vivienda digna, como acceso a la salud... algo elemental", detalla.

Cita como ejemplo que, por presión de la prensa independiente, el Gobierno reconoció que nueve bebés murieron en el hospital materno infantil por malas condiciones de salubridad del centro. "O sea, morirse en Cuba por una enfermedad tratable es lo más normal que puede ocurrirle a un cubano de la media", sentencia y acota: "Estamos viviendo al límite, es línea de riesgo no existe, se desdibujó: es hablar, es denunciar o es morir en el intento. No hay más opciones". 

Salir del país sólo para tomar impulso

En 2022 y con la ayuda del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina, María Matienzo logró salir de la isla en busca de sanación. No eligió venir a la Argentina. "Este país me eligió", dice con una sonrisa. Y tiene la certeza de que si su destino hubiera sido otro, Colombia, por ejemplo, seguiría hablando con los medios internacionales tanto como le fuera posible para expresar lo que pasa en Cuba. 

-¿En qué momento y por qué decidiste dejar Cuba?
-
No he dejado Cuba. He salido con mi pareja. Llegamos a Argentina y nos dimos cuenta de que el estrés postraumático que estamos viviendo nos estaba pasando una cuenta. Uno no puede defender al otro si no sana. Pensamos regresar... Si nos dejan. Hago esta aclaración siempre porque otra de las últimas políticas que ha tenido la dictadura es desterrar a las voces incómodas.

-¿Cómo eligieron Argentina?
-Argentina nos eligió. Venimos trabajando con CADAL y esa organización nos sirvió de garante para que otras organizaciones nos ayudaran en materia de logística, de dinero para poder viajar, de dinero para poder acceder a alguna algunos tratamientos médicos para la estancia aquí. Así logramos venir.

-¿Qué tiene que pasar en Cuba para que vos vuelvas?
-Yo vuelvo, aunque la dictadura esté. Pero, para que los cubanos seamos libres personas, para que entremos al siglo 21 como ciudadanos normales y no de segunda o de cuarta categoría -como nos mantiene siendo la dictadura- debería haber un cambio de sistema. Las reformas dentro del sistema no van a ninguna parte. Son siempre revuelos políticos donde los presos políticos siguen encarcelados, donde la gente sigue en la más absoluta miseria, donde sigue habiendo feminicidios y el Estado o la dictadura sigue desconociéndolos, donde una mujer es golpeada y el marido -el perpetrador, el abusador, el exmarido- recibe como condena 30 pesos de multa. No hay una política de Estado para cambiar nada de ese estado de cosas, además que son insostenibles para cualquier ser humano.

-¿Qué extrañás de Cuba?
-Todo. Pero soy muy consciente de que hay cosas en mí que no pueden seguir como estaban. Tengo que sanarme para poder regresar y seguir batallando en lo que como lo estaba haciendo para seguir haciendo acompañamiento a otras mujeres violentadas, para seguir haciendo acompañamiento a otros opositores, para seguir denunciando con más fuerza.

Una Constitución partidaria y un movimiento plural que pelea por la libertad

María Matienzo habla del cambio del Código Penal que priorizó la criminalización de los manifestantes civiles y postergó el debate en torno a cuestiones como la violencia contra las mujeres. Pero antes de eso se refiere a un artículo de la constitución aprobada en 2019 al que considera aberrante. "Se aprobó una Constitución que ratificó el carácter socialista de la Constitución y del país, lo peor es el artículo 5 que pone al Partido Comunista por encima de todo. En el mundo entero la ley de leyes es la Constitución en Cuba es el Partido Comunista", declara con indignación. 

Explica, aparte, que el nuevo Código Penal "criminaliza todos los intentos de voces adversas o voces opuestas a la Constitución y al Estado socialista. Eso agrava la situación de los activistas pero, además, criminaliza a todas las personas que puedan o no manifestarse en contra". Para explicitar el punto, toma como ejemplo un artículo que "reconceptualiza" la sedición. "En el resto del mundo la sedición implica organización implica armas. Bueno, en la isla no. En Cuba el sólo hecho de pararte en una reunión y expresar tu inconformidad, si la persona que está al frente de la reunión considera que ha sido suficientemente violento en tu manera de expresarte, puede ser acusado de sedición". Y para este delito, señala, el código contempla de 15 a 30 años de privación de la libertad.

Evita el debate sobre la presencia de MIguel Díaz-Canel en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Cree que la diferencia la podrían marcar los mandatarios que lo tengan enfrente. "El problema está en que tú haces como presidente o como político cuando tú tienes a esas personas al frente", afirma y agrega: "Si tú eres capaz de replicar estos métodos represivos en tu país... les digo ya, de antemano, que la democracia les está peligrando. Pero si, a lo mejor, eres capaz de cuestionarle por qué hay más de 1700 pesos políticos... Bueno, ahí digo que estos encuentros valen la pena". Sin embargo, se frena enseguida porque duda que esto ocurra. "Ya sabemos que eso no va a suceder que esto es puramente demagogia. O sea, son espaldarazos que se dan estos políticos a los que les interesa muchísimo más enriquecerse. Se habla de que tienen una bandera de izquierda para andar con toda la impunidad haciendo y deshaciendo... y robando, sobre todo". 

Su expectativa, entonces, es "poder gritarle frente". Y con tono realista comenta: "No creo que vaya a ocurrir, no creo que sienta más que eso, o sea es como esto es el juego de los políticos que se sientan sobre nuestras cabezas, sobre nuestras espaldas, y se aprovechan de la situación de los derechos humanos de casi toda Latinoamérica". 

María Matienzo vuelve a centrarse en Cuba. "Se cuenta la historia como si no hubiese pasado nada y se normaliza demasiado la violencia que se vive. En los últimos dos años para acá hemos estado -no en la foto, pero sí ayudando- a las organizaciones y a los movimientos más importantes que se han dado. Desde el 2018 estuvimos al lado del Movimiento San Isidro que en los últimos dos años radicalizó su discurso". 

Lo que identifica al movimiento, dice, es la libertad de expresión. "Es un movimiento heterogéneo, con múltiples voces. Yo puedo no estar de acuerdo con muchas de las voces o con alguna de las voces que integran el movimiento, pero sí estoy de acuerdo con que todas esas voces tenemos que estar en el corpus cubano, en el mapa de la libertad de expresión en Cuba y eso ha traído, por supuesto consecuencias porque ninguna de esas voces entre en sintonía con con la voz de la dictadura que quiere ser única", reflexiona.

 

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