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La estrategia de los médicos argentinos para trabajar afuera y ganar 9.000 dólares

La crisis económica, las condiciones laborales y la informalidad en el sector de la salud empujan a los médicos a buscar opciones más tentadoras en otros países. Chile y España entre los destinos favoritos.
Cada vez más médicos argentinos buscan oportunidades fuera del país Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Cada vez más médicos argentinos buscan oportunidades fuera del país Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

“La diferencia de sueldo respecto a Argentina es abismal”, afirma uno de los médicos que decidió trabajar en Chile debido a la crisis económica Argentina y las oportunidades que se presentan en otros países para estos profesionales. 

El “éxodo” de médicos, en especial hacia Chile y España, crece. Argentina pierde cada vez más profesionales que deciden emigrar en busca de una mejor calidad de vida, mayor reconocimiento de su labor y mejores condiciones laborales.

Chile y España son los países más elegidos por los profesionales de salud de Argentina.

Guido Salguero (42) es médico pediatra y neonatólogo mendocino, se formó en el Hospital Humberto Notti y en OSEP (Obra Social de Empleados Públicos); y en 2015 decidió irse del país, junto a su familia. En ese momento trabajaba en OSEP y tenía un emprendimiento que dependía de la misma obra social. Lo que lo impulsó a tomar la drástica decisión fue la demora en los pagos a los trabajadores y que la obra social entró en cesación de pagos, por ello tuvo que abandonar su pequeña empresa.

Pese a todo, Guido seguía apostando a trabajar en Mendoza, fue así que aceptó un cargo que le ofrecieron en el Estado. Pensó que la situación económica mejoraría; sin embargo, “fue una trampa porque el sueldo seguía perdiendo poder adquisitivo todos los años”. Esto llevó a que el pediatra confirmara que la solución era emigrar junto a su familia, y “la mejor opción era Chile”.

En el 2019 comenzó a tramitar los papeles para irse a Chile y en 2020 recibió la visa para poder trabajar allá. “Me fui en octubre de 2021, cuando se abrió el paso internacional. Fui yo solo y quedó mi familia en Mendoza, la idea era que luego ellos también se fueran para iniciar la escuela allá”. 

Guido revalidó su título, se radicó en la ciudad balnearia de Viña del Mar y comenzó a trabajar en un hospital público de neonatólogo, en la guardia de dos clínicas privadas y en urgencia pediátrica. “Trabajar en Chile es muy distinto, no me esperaba tan buenas propuestas laborales”, expresa con entusiasmo.

Salguero durante cinco meses estuvo separado de su familia, a la espera de acomodarse para poder iniciar una nueva vida juntos en territorio chileno. En esos meses una nueva variante de covid-19 amenazaba con cerrar las fronteras, por eso buscó otra alternativa. “Hablé con mis jefes y les planteé que la modalidad de 30 días trabajando en Chile no me servía. Por eso, me hicieron una contrapropuesta para que trabaje 15 días por 15 días y acepté”, cuenta el profesional.

La cuenta cerraba redonda. “A mi me sirve esta modalidad, gano en dólares, gasto para una sola persona en Chile y luego gasto en Mendoza en pesos argentinos. Yo tengo un buen sueldo para vivir en un país caro y lo gasto en un país barato”.

Respecto al sueldo que reciben los profesionales de la salud en Chile, Salguero expresa que “la diferencia es abismal -y explica- yo en Mendoza con cuatro trabajos llegaba a 1.100 dólares, en ese momento el dólar estaba a $180; y en Chile llegué a ganar entre 8.000 y 9.000 dólares al mes”. 

“Lo que cobra un médico en Chile respecto al resto de la población llega a ser un poco obsceno, porque uno puede ganar en pocos días el sueldo promedio de un chileno”, reflexiona.

Trabajar en Chile le brindó más que mejores oportunidades laborales. “En Chile pude volver a estudiar, estoy pagando un diplomado de todo un año en dólares y no me costó para nada invertir en eso porque no representa ni lo que gano en un mes. En Argentina no podía ni siquiera pagar una revista científica”, compara. 

A la diferencia de valores en los sueldos, se suma la situación de informalidad en la que se encuentra la gran mayoría de profesionales en los efectores de salud argentinos. En Argentina, pese a que estuvo casi 10 años como prestador del Estado emitiendo factura, “recién a los 35 años obtuve el cargo. En Chile, en cambio, el primer mes ya tenía mis aportes jubilatorios, obra social, seguridad social, seguro de covid”, explica el médico y destaca: “Acá protegen al que trabaja. Uno tiene reconocimiento económico, social y laboral”.

Ha pasado un año desde que Guido comenzó una nueva vida profesional, hoy mira hacia atrás y tiene la sensación de que en Argentina la cosa no mejora. “Inclusive está peor, la inflación es el doble de la del año pasado cuando me fui. Además, uno toma consciencia que, más allá de lo económico, estamos perdiendo calidad de vida, tiempo de ocio, hay dejadez con la salud y con los afectos. Por eso cada vez más médicos se van”.

Desde España, otro médico mendocino cuenta cómo vivió el proceso de emigrar. Este médico deportólogo (55) antes de coquetear con la idea de mudarse viajó en varias oportunidades a Europa, por diversos motivos. “La primera vez fue por una beca que gané en la Universidad de Córdoba de España en el 1998, quedé fascinado por su cultura, el orden, cómo se trabaja, la educación, salud y seguridad. Luego viaje para dictar clases en medicina del deporte”.

Se encontraba trabajando en urgencias de un hospital público de Mendoza y para el PAMI cuando tomó la decisión de irse del país. Contaba con el pasaporte italiano ya, lo que le abriría más puertas en Europa, en 2009 homologó su título profesional y en 2012 se radicó en Sevilla.

“En la Argentina pasaron, y pasan, muchas cosas que llevan a que uno decida irse: la seguridad en la calle; ir al supermercado y que todo salga cada vez más caro, pero el sueldo es el mismo; pedir un préstamo en un banco y que las tasas sean desorbitantes. Todo estas cosas y otras más me llevaron a querer mudarme a un país más tranquilo, ordenado y seguro”, comparte el deportólogo.

El médico radicado en España destaca la gran diferencia que hay entre trabajar en Argentina y en España. “Uno acá (por España) trabaja con mucha tecnología. Por ejemplo, se puede trasladar el ecógrafo a la guardia para hacer un diagnóstico en el momento y no hacer esperar al paciente”, ejemplifica.

Además de la modalidad de trabajo, el deportólogo compara los sueldos de ambos países. “En Argentina cada guardia de 24 horas cobras 68 euros, en España por la misma tarea se paga 500 euros”.

El profesional es consciente de que los gastos en Alicante, donde ahora vive, son mucho más elevados. “El sueldo es mayor, pero los gastos también. Sin embargo, la calidad de vida en España es mucho mayor que en Argentina”, concluye.