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Galería Caracol: el último bastión de los paseos céntricos

Con el correr de los años fue mutando para poder conservarse. Hoy, abundan en su interior locales que realizan tatuajes y otros con temáticas de cómics y anime.
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

La Galería Caracol fue y sigue siendo uno de los paseos emblemáticos del centro mendocino. Ubicado en plena avenida San Martín al 1245, es uno de los que se mantiene con mayor vida. A pesar de su movimiento, todo el esplendor que supo tener con diferentes tiendas hace varios años, hoy se ve reemplazado, en su mayoría, por estudios que realizan tatuajes.

Al entrar en la mítica galería, lo primero que llama la atención es la peculiar forma del animal que da su nombre, un estilo de espiral que es aprovechado para la circulación y permite una gran cantidad de tiendas. En el ingreso, del lado izquierdo comienza el ascenso que posibilita recorrer cuatro pisos de tiendas: abundan los estudios de tatuajes y piercings; y la venta de artículos y ropa personalizados con los personajes de la temática de cómics y películas; aunque también se pueden recorrer locales de venta de ropa para ambos sexos, accesorios, marroquinería, tecnología y artículos gamers, y el conocido Moicano rockería.

Los comerciantes reconocen que, con el correr de los años, la galería ha cambiado. Los que llevan mayor tiempo en el paseo rememoran con nostalgia épocas anteriores. En sus años dorados se podían encontrar diferentes tiendas con ropa de marca y de fiesta, un espacio para jugar al pool en el subsuelo e incluso durante un tiempo hubo una emisora de radio allí.

El nombre se debe a su forma en espiral, característico de los caracoles.

El principal cambio que observan es que hoy la Galería Caracol se ha convertido principalmente en una galería de tatuajes. Además, proliferan las tiendas con temáticas de cómics, superhéroes y anime.

Mucha gente se acerca a hacerse tatuajes y piercings comprar la ropa personalizada de los cómics.

Daniel es un vendedor que ha pasado por diferentes locales desde 1983. En todos sus años dentro del paseo, ha visto cómo han ido cambiando de color y nombre los escaparates. Él lo vivió en primera persona, en sus comienzos tenía una tienda que se dedicaba al comercio de ropa de mujeres, de fiesta y de noche, pero fue mutando y hoy maneja un local dedicado a la temática de rock. Esa es la realidad de quienes trabajan en el comercio, la premisa para permanecer en actividad consiste en reinventarse.

Quienes conviven comercialmente dentro del paseo apuntan que la clave que lo mantiene con vida se debe a las modas de los jóvenes. “Mucha gente viene a hacerse tatuajes y piercings, y a comprar la ropa de los cómics”, agregan.

Fuera de esos nichos, varios vendedores coinciden en que es muy difícil subsistir, durante las mañanas se observan muchos negocios cerrados. Quitando el aumento de afluencia que se da en los sábados, no hay tendencias claras sobre la llegada de compradores. “Antes vendías más los viernes y sábados. Hoy depende, pero sí es una realidad que los sábados viene más gente”, reconocen.

Un aspecto que evidencia su dura realidad es el horario de atención. “Antes era de 9 a 13 y de 16 a 21 horas. Ahora los vendedores vienen a las 10 y se van a las 13, de corrido no viene nadie. Después vuelven a las 16 y a las 20 horas ya se están yendo porque no hay nadie. A esa hora muerte la galería y el centro, de noche ya no anda nadie”, aportan.