Ropa de niños: una nueva especie en peligro de extinción

Ropa de niños: una nueva especie en peligro de extinción

Los niños crecen a pasos agigantados, lo que hace que la reposición de su ropa tenga lugar mucho más rápido de lo que querríamos. Cuando de salir de compras se trata, advertimos un fenómeno que se vuelve cada vez más tendencia: nos cuesta encontrar prendas para vestir a los niños de niños.

Lic. Magdalena Clariá y Mercedes Gontán

Más allá de los estilos y gustos personales (clásico, casual, romántico, deportivo, etc.), lo cierto es que hasta hace unos años toda la ropa de niños tenía una característica común: ser pensada para los niños. En estos tiempos, cuando entramos al sector niños de cualquier tienda departamental, tenemos la sensación de estar en medio de la película “Querida encogí a los niños”, o más bien “Querida encogí todas las prendas”. Los modelos de pantalones, remeras, buzos, vestidos, sweaters y camperas para niños son una versión mini de los modelos de adultos, que están colgados a unos pasos dentro del mismo comercio.

No somos expertas en moda, pero lo que nos preocupa es que advertimos que detrás de esto que parece de algún modo superficial subyace algo más profundo que impacta de modo directo en el vínculo de los padres y madres con sus hijos. Esta identificación que a simple vista es simpática, porque ambos tenemos la misma prenda, postal digna de instagramear, representa de algún modo una paridad entre dos personas que dentro de la familia ocupan lugares muy diferentes.

De algún modo, la autoridad parental está en crisis, y la vestimenta infantil adultizada es un fiel reflejo de ello.

Si algo caracteriza la ropa pensada para chicos es justamente su comodidad para jugar, correr, tirarse del tobogán, etc. Llama la atención, por ejemplo, cuando en las vidrieras de las zapaterías se vuelve una misión imposible encontrar un zapato de niña sin taco.

Quién no recuerda haber jugado en el vestidor de su mamá disfrazándose con tacones, brillos, y carteras. La realidad de hoy es muy diferente. Estos “disfraces” se vuelven la ropa de todos los días.

Hay numerosos movimientos que defienden la ley de talles, pidiendo una curva más inclusiva, para que todos encuentren la prenda buscada no solo en locales de talles especiales. Sin duda, esto es muy bueno. Paradójicamente, hay un silencio sepulcral respecto a lo que ocurre con los talles de la ropa de niños, que van achicándose poco a poco. Hasta el talle 14, hasta el talle 12, hasta el talle 8, hasta el talle 6, y así sucesivamente. Cada vez es más difícil encontrar prendas, cada vez la ropa es más pequeña. Nos invade la sensación de que la ropa de niños está desapareciendo.

Como en tantas otras cosas, muchas veces nos acostumbramos a esta realidad y nos resignamos a seguir a la manada. Sin embargo, algunos emprendedores y ciertas marcas se animan a ir a contracorriente ofreciendo prendas para seguir vistiendo a los niños de niños. En una sociedad acelerada está en nuestras manos animarnos a frenar y no apurar el crecimiento de nuestros hijos. La infancia es una etapa única, dejemos que los niños vivan como niños, jueguen como niños, disfruten como niños y se vistan como niños.

*Magdalena Clariá es licenciada en psicología y Mercedes Gontán es abogada, mediadora y orientadora familiar. Juntas hacen Apuntes de siembra.

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