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Es caro, sigue aumentando y nadie lo quiere dejar de comprar: este es el chocolate preferido de los argentinos

Argentina es uno de los mayores consumidores de chocolate de la región y no ha dejado de serlo a pesar de la crisis económica. Cuál es la realidad de los productores de cacao y qué país implementó el desafío de hacer chocolate sustentable.

A días de Pascua, ese tiempo del año donde mucha gente regala -y recibe- huevos de chocolate. Una encuesta revela que Argentina es uno de los mayores consumidores de chocolate y dulces en la región y el consumo de cacao no ha bajado a pesar de los conflictos económicos que atraviesa nuestro país.

La venta de huevos de Pascua en Argentina no ha bajado a pesar de la crisis económica

“En la campaña de Pascua 2021 nuestra venta de chocolate creció un 30% con respecto a 2019, siendo la estrella de la Pascua”, dijo Sabine Brusselmans, gerenta de Marketing de la empresa chocolatera Puratos para Argentina, Paraguay y Uruguay. Para la filial nacional, la Pascua representa casi el 30% de la venta anual de chocolate.

La cuarentena que supuso el cierre de quioscos y cines en la Argentina, implicó un descenso del 60% en la venta de productos manufacturados de chocolate y exaltó la producción de preparados con chocolate en las casas.

Alimentación sustentable, también en el chocolate

Beyond Chocolate es una iniciativa de 2018, creada por todo el sector de la chocolatería en Bélgica que se comprometió a que, en vistas a 2025, el 100% del chocolate fabricado allí sea hecho con materia prima sustentable.

En este contexto y en el marco del programa Cacao Trace(de la compañía belga), el cacao sustentable es uno de los ingredientes que Puratos empezó a comercializar en la Argentina a partir del año pasado. Su objetivo es, además, mejorar las condiciones de vida de los pequeños productores de cacao en zonas de cultivo de cacao, quienes ganan alrededor del 6% del precio final de la tableta por semana. Alrededor de 50 millones de personas en el mundo, mayormente ubicadas en regiones tropicales, dependen del cacao para su sustento. Quienes producen cacao en África Occidental, por ejemplo, ganan menos de €2 al día (ingreso por debajo del umbral de pobreza).

Unas 50 millones de personas dependen del cacao para su sustento

“El objetivo es asegurar un ingreso mínimo para los productores de cacao (que generalmente son familias o cooperativas muy pobres, en un contexto en que los grandes productores no son dueños de las plantaciones) y erradicar el trabajo infantil en las plantaciones. Cuanto más gane el agricultor más motivado estará para seguir cultivando cacao de calidad superior. Al ganar más, los cultivadores pueden invertir en sus granjas, en el arte de su oficio y en su familia”, dijo Brusselmans.

Belcolade, el chocolate hecho a base de cacao sustentable, es producido en la fábrica de Puratos cerca de Bruselas, en Bélgica. “Nuestro chocolate Belcolade se elabora de acuerdo con el proceso tradicional belga de mezclar, moler, triturar y atemperar, un proceso que hemos perfeccionado con décadas de experiencia para obtener el sabor único del chocolate Belcolade”, explica Romina Broda, Directora de Cono Sur de Puratos. Manteca de cacao y vainilla 100% natural son los únicos ingredientes de este chocolate.

Beatrice, una agricultora de cacao

Desde Cacao Trace buscan que el producto pase del productor al consumidor sin intermediarios. Además, los agricultores reciben una bonificación especial de €0,10 por kilo de chocolate terminado para utilizarlo en las mejoras en su comunidad, donde falta electricidad, escuelas, servicios sanitarios y hospitales. Los fondos distribuidos entre productores ayudaron a financiar varios proyectos, como la construcción de escuelas, maternidades, pozos de agua en las comunidades con las cuales Puratos colabora.

La compañía ha instalado 15 centros de fermentación y secado en medio de las comunidades, donde promueven las buenas prácticas para fermentación y secado del cacao, mediante la capacitación. Esto ha permitido ayudar a casi 9.500 agricultores en siete países (México, Vietnam, Filipinas, Costa de Marfil, Papúa Nueva Guinea, Camerún y Uganda).

“Los desafíos para satisfacer la creciente demanda de chocolate en los mercados consumidores como Norteamérica, Asia y Europa son abrumadores. La situación de los cultivadores de cacao, la disparidad en la distribución del valor a través de la cadena de suministro y el desequilibrio entre la oferta y la demanda plantean serias preocupaciones. La solución requiere la participación de todos los amantes del chocolate”, afirmó Brusselmans.