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El proyecto textil de mujeres trans que la Iglesia hizo posible

Los sueños de muchas mujeres se van construyendo y materializando con el transcurrir de los años. La historia de este grupo de mujeres trans no es la excepción y se sigue escribiendo a medida que crece el proyecto textil que las tiene como protagonistas.
El emprendimiento comenzó en plena pandemia
El emprendimiento comenzó en plena pandemia

Brenda y Camila son dos mujeres trans que en el inicio de la pandemia decidieron dar un giro a sus vidas con un proyecto textil que hoy crece y genera oportunidades para otras mujeres emprendedoras de Mendoza. El inicio no fue fácil ya que implicaba un cambio rotundo en la vida de estas mujeres que gracias a la ayuda de la Pastoral Guadalupe pudieron construir un presente atravesado por el trabajo y la posibilidad de vivir mejor.

El proyecto textil Ladys surgió a partir de la necesidad de un cambio de vida para tres mujeres trans al inicio de la pandemia. Brenda, Camila y Lorena fueron quienes comenzaron a gestar ese sueño que hoy se materializó y genera oportunidades para otras mujeres emprendedoras.

La pandemia llevó a muchas personas a emprender nuevos caminos que les permitieran sortear las dificultades económicas y el caso de estas mujeres que asistían a los Centros de Capacitación para el Trabajo no fue diferente. "Al inicio de la pandemia nos contactamos con una monjita que vive en la ciudad de Neuquén que había ayudado a otras chicas trans y le preguntamos si tenía algún contacto en la ciudad de Mendoza para que nos ayuden a hacer un proyecto relacionado a lo textil", explicó Brenda. 

Brenda y Camila junto a parte del grupo de la Pastoral Guadalupe

La Hermana Mónica es una carmelita descalza que trabaja con chicas trans desde hace muchos años. "Con Camila y Brenda, dos amigas con las que nos conocemos desde hace más de 20 años, la llamamos y le planteamos nuestros sueños, nos contactamos a través del Plan Potenciar trabajo que nos exigía realizar algunos cursos para poder cobrar ese dinero" dijo Lorena.

En ese momento, las tres mujeres realizaban trabajos de costura, con la ayuda del padre Daniel Ferconesi y el fraile Marcelo Hidalgo, ambos pertenecientes a la Pastoral Guadalupe, los cuales les abrieron las puertas de la iglesia para comenzar el proyecto llamado Ladys que aún hoy sigue vigente.

"En el momento más fuerte de la pandemia nosotras estábamos pretendiendo cambiar nuestro presente...nos invitaron a la Pastoral Guadalupe donde tenían unas máquinas de coser y comenzamos haciendo cosas pequeñas como bolsitas para una chica que vendía productos de higiene personal, después hicimos kits sanitarios para algunas clínicas", destacó Brenda.

La demanda fue creciendo ya que, producto de la pandemia, algunas clínicas de Mendoza comenzaron a adquirir una gran cantidad de batas sanitarias, guardapolvos y sábanas para poder hacer frente a las crecientes internaciones por coronavirus que se registraban en ese momento. 

El presente laboral de estas mujeres trans se fue modificando en el transcurso de estos dos años y medio. Por un lado, Lorena abandonó el emprendimiento motivada por la necesidad de continuar con sus estudios universitarios, mientras que Brenda y Camila siguen trabajando para el crecimiento de este sueño llamado Ladys que les cambió la vida.

La demanda de prendas fue cambiando a medida que las actividades que estaban restringidas debido a la cuarentena se fueron activando. Uno de los principales ingresos en Ladys es gracias a los uniformes escolares que numerosas escuelas religiosas solicitan. "Cuando nos mudamos todo cambió y ahora estamos abocadas a hacer uniformes escolares para el grupo de Guadalupe y también otros pedidos que surjan", explicó Brenda.

"Cuando los pedidos nos exceden, nos respaldamos con otros talleres para que armen las prendas y de esa forma ayudamos con trabajo a otras mujeres emprendedoras que tienen la maquinaria pero no la mano de obra replicando las oportunidades que tuvimos", destacó y agregó: "La Pastoral nos permitió que el cambio nuestro sea real, insertarnos en la sociedad con cosas nuevas y con posibilidades diferentes no solamente chicas trans sino a mujeres con problemas económicos para que tengan sus talleres . Es muy lindo saber que la ayuda que nos dieron puede multiplicarse y expandirse en otros lugares también"

Brenda está cerca de cumplir 49 años y al ser consultada sobre su pasado y los procesos de cambio que le tocaron afrontar explicó que siempre supo quien era. "Me inicié a finales de los 80 donde todo era no se puede...todo estaba acompañado de la no visibilización, de estar empujadas como sociedad y demás para sobrevivir a través de la prostitución", dijo y agregó: "Siempre digo que hay que creer en una misma y no quedarse con los malos ratos que le toquen vivir. Todos los seres humanos tenemos problemas y complicaciones y mi vida no era la excepción...",

"Soy muy feliz siendo una mujer trans con todo lo que conlleva eso, es una vida diferente pero a la vez muy similar a la de cualquier otra mujer. Por suerte siempre he podido hacer lo que he querido y como he querido pero sobre todo ahora que empecé a vivir en otras circunstancias y de otra manera", finalizó.