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Atentado a la Embajada de Israel: hace 30 años estuve allí y así lo viví

El coche bomba explotó a 30 metros de mi habitación. En primera persona te cuento cómo viví esas horas en el epicentro de la tragedia que dejó 22 muertos y 242 heridos.
Epicentro de la tragedia. Esquina de Suipacha y Arroyo, de Ciudad de Buenos Aires. Foto: Gentileza Perfil.com
Epicentro de la tragedia. Esquina de Suipacha y Arroyo, de Ciudad de Buenos Aires. Foto: Gentileza Perfil.com

Martes 17 de marzo de 1992. Aún recuerdo los trozos de vidrio incrustados en toda mi cama y los que quedaron clavados en la pared. La persiana de madera voló de la ventana y se estrelló contra la pared de enfrente. Así estaba mi habitación minutos después de que el coche bomba destrozara la embajada de Israel , a unos 30 metros de allí. Ayer (16 de marzo de 1992), a esta hora, yo dormía  la siesta allí. Si hoy hubiese hecho lo mismo, estoy seguro, no podría contarte todo esto y lo que te voy a compartir en esta nota: cómo fue el atentado a la embajada de Israel desde el epicentro de la tragedia, uno de los edificios de Suipacha y Arroyo que rodeaba a esa sede diplomática.

La embajada y el edificio donde  yo estaba . Ver más grande

 Así es. La imagen de Google Earth muestra dónde yo estaba ese martes 17 de marzo de 1992. En ese edificio de calle Suipacha, cercano a la Embajada de Israel, vivía la familia de uno de mis  tíos. Tenía 22 años y esa mañana empezaba el preuniversitario de Comunicación Social. El plan era, como todo el que se va a estudiar a Buenos Aires u otra ciudad, era primero lograr el ingreso y luego, conseguir alojamiento y trabajo. El mismo plan tenía Sebastián Gluzman, que llegaba de Mar del Plata. Así que nos hicimos amigos y él propuso salir esa misma tarde a buscar trabajo. El preuniversitario terminaba a las 13 y propuso dejar una solicitud de trabajo en el Mc Donalds de calle Florida. Así lo hicimos. Y luego se nos ocurrió caminar hasta el canal 7 de Buenos Aires (ATC en ese momento; hoy, TV Pública) para conocer un estudio de TV y ver si nos dejaban ver una transmisión en vivo. Lo hicimos. Y cuando llegamos al canal en la puerta estaba el conductor del noticiero principal de ese canal, el recordado Daniel Mendoza (que falleció meses después luego de quitarse la vida), le preguntamos qué pasaba (aún no nos habíamos enterado) y él directamente señaló hacia el sentido contrario del que veníamos caminando. Nos dimos vuelta y lo que primero que vimos fue esta conocida imagen-emblema del atentado a la Embajada de Israel:

Torre Prourban durante el martes 17 de marzo de 1992, a las 15 horas, aproximadamente.

Era en la zona del departamento de mi tía. Salimos corriendo hacia allí. Cuando llegamos había un cordón policial. Heridos,  escombros, humareda, "acá/allá/llamá que hay escombros y no se puede/¿cómo?/por acá no, espere/primero hay que correr estos escombros" y otras voces cargadas de tristeza y nervios que repetían esto y más.

 Rodeado de escombros donde horas después encontraron fallecidos, entre estas víctimas, niños, le rogaba a la policía que nos dejara pasar al edificio para saber si mis tíos y primos estaban vivos o muertos.

Vuelvo a leer la oración que acabo de escribir. Fue así. Y me cuesta creerlo, pero fue así. No hay otra forma de expresarlo

Queríamos entrar al edificio. Mi familia de Mendoza estaría esperando segundo a segundo que los llamara para saber mi situación. La policía no podía resolver cada una de las historias de vida que expresaba cada reclamo. A la vez, ¿el teléfono funcionaba? Ni me acuerdo. No sé cómoyo cuándo se enteraron de mi situación en Mendoza.

Una vez que nos dejaron pasar fuimos corriendo, subimos las escaleras y llegamos al departamento. En este audio mi primo Alejandro S (médico, de Godoy Cruz y que reside en Buenos Aires) describe cómo era el panorama en ese momento en calle Suipacha y adentro del edificio, situado a metros de la Embajada de Israel:

 

Cuando fui a mi cuarto y vi mi cama repleta de vidrio inmediatamente recordé que el día anterior, a la hora del atentado, yo dormía la siesta allí. En un contexto sinceramente imposible de asimilar y comprender, mi alma -con su lenguaje claro- me estaba diciendo que si no hubiese sido por esa gran idea de Sebastián, de salir a buscar trabajo, la historia sería otra (o todo habría terminado allí). Por otra parte, él es de la comunidad judía y durante el año anterior había vivivo en Israel.

Así lo cuenta Sebastián:

 

¿Cómo fue la explosión?

En el departamento estaban la tía Lourdes, mi prima Ana y sus hijos Dolores y Pancho. Los tres estuvieron presentes en el momento de la explosión. Y así lo explica Ana::

En ese momento Pancho tenía 3 años y Dolores, 5. El departamento daba hacia el patio de la Embajada de Israel. Como cuenta Ana, fue tan fuerte la explosión que a los chicos no los vio más. Continúa su relato y llega al momento de susto y nervios cuando de repente Pancho salió corriendo hacia el ascensor -creyendo que funcionaba normal- y frenó al darse cuenta de que desde ese quinto piso era todo un hueco gigante hacia abajo.

Ana describe cómo estaban los niños y el departamento segundes después del atentado:

Tras la explosión, los vecinos de calle Suipacha -como cuenta Ana Costaguta- salieron a la calle. Al rato volvieron a sus respectivos departamentos, ya que las puertas habían sido arrancadas por el efecto de la explosión, así que había peligro de robos y asaltos. Lo mismo con las puertas de los ascensores, todos desprendidos por el sacudón.

Por otra parte, el dolor no fue inmediato. Era la primera vez que ocurría un atentado del terrorismo internacional en Argentina. Una estudiante que vivía en el mismo edificio me contó días después que cuando explotó la bomba sintió como "papel picado" en su rostro y cuerpo. Con el transcurso de los minutos comenzó a sangrar y a sentir dolor. Claro, no era era papel picado, sino que trozos de vidrio. Pero la explosión en sí le hizo olvidar el dolor.

"Imagino que la guerra es así", afirma Alejandro S, que hoy se desempeña como médico en el hospital Italiano de Buenos Aires.

"¿Cómo continuás después de eso?"

Así lo describió el diario español El País:

En centenares de metros a la redonda los cristales de los edificios quedaron destrozados y algunas casas presentaban serios daños y amenaza de ruina. Sangre por el suelo, cañerías rotas que inundaban la calle de agua, olor a gas, una docena de coches que habían quedado reducidos a un montón de hierros retorcidos. Los equipos de bomberos y de Defensa Civil se esforzaban en retirar los escombros para tratar de salvar a las posibles víctimas todavía sepultadas. De vez en cuando se sacaba en camilla algún herido o el cadáver destrozado por completo de una persona.

 

Viví en Israel pero nunca había visto el terrorismo tan de cerca como lo fue acá

Sebastián Gluzman nació en Mar del Plata y vivió en Israel a principios de los 90. La embajada de Israel era un lugar que frecuentaba en cada viaje que hacía a Buenos Aires, por lo que se sentía familiarizado con el lugar, al punto de admitir que una de las sensaciones que vivió la tarde del 17 de marzo fue que pudo haber sido "una víctima más".

"Yo había estado en la embajada cuando hice los papeles para ir a vivir a Israel y tenía amigos allí. Lo que sucedió en 1992 me tocó de cerca porque podría haber estado yo en el edificio (de la embajada) como también algunos de mis amigos o conocidos. Sentí frustración de que esto haya sucedido en mi país, que es Argentina, que históricamente ha sido un país neutro".

En ese entonces muchos también compartían la idea de que en el mundo Argentina dejaba de ser un país neutral porque ya se estaba metiendo en el  del terrorismo internacional.

Asi lo reflejaron medios argentino. En el caso de las revistas informativas, con ediciones especiales.

 

"Nada te turbe" y esa estampita que entró por la ventana

Mucho no conté de mi tía Lourdes. Tampoco hay mucho para decir de alguien que manejaba a la perfección la sabiduría con el silencio y el amor. Y el resultado final, la sensación de esperanza y optimismo. Sí puedo decir que era de esas señoras que tenían su Biblia con sus estampitas. Y como era de esperar, con la explosión voló la Biblia con las estampitas. 

Nadie está preparado para caminar en el epicentro de una tragedia. En tanto, horas después del infierno vivido por Ana, sus dos hijos y la tía Lourdes en el departamento pasó algo pequeño, protagonizado por una ráfaga de viento y que fueron las últimas palabras escritas por el alma en el disco duro del epicentro de la tragedia: se trata de una conocida frase de Santa Teresa de Ávila y que para mi significó que a pesar de todo, la vida te pide que escuches sus latidos.

Así lo expresa Ana:

Atentado a la Embajada de Israel en Argentina:

  • Ocurrió el 17 de marzo de 1992, a las 14.50.
  • El epicentro de la tragedia fue la esquina de Suipacha y Arroyo, en el barrio de Retiro, Ciudad de Buenos Aires.
  • 22 muertos y 242 heridos.
  • La investigación sigue abierta, pero los expedientes de la  Corte Suprema de Justicia de Argentina no registra movimientos desde 2015.
  • Se trata del primer atentado atribuido al fundamentalismo islámico en América Latina.

Los fallecidos:

  1. Arlia de Eguia Segui, Celia Haydee  - Alojada en el Hogar San Francisco de Asís.
  2. Baldelomar Siles, Carlos Raúl - Albañil.
  3. Ben Rafael, David Joel  - Ministro Consejero de la Embajada. Casado con dos hijos.
  4. Ben Zeev, El. Casado con dos hijos. Agregado de la Embajada.
  5. Berenstein de Supaniky, Beatriz Mónica. Casada con una hija. Empleada administrativa de la Embajada.
  6. Juan Carlos Brumana. Sacerdote católico. Presbítero de Mater Admirabilis. Tenía 37 años.
  7. Cacciato, Rubén Cayetano Juan - Conductor del taxi Ford Falcon que circulaba por Arroyo.
  8. Carmon, Eliora - Esposa del Consejero y Cónsul Danny Carmon. Madre de 5 hijos. Empleada Administrativa de la Embajada.
  9. Droblas, Marcela Judith. -  Empleada administrativa de la Embajada).
  10. Elowson, Andrés - Peatón.
  11. Lancieri Lomazzi, Miguel Ángel - Peatón.
  12. Leguizamón, Aníbal - Plomero.
  13. Lezcano de Albarracín, Escorcina - Alojada en el Hogar San Francisco de Asís.
  14. Machado Castro, Alfredo Oscar - Albañil.
  15. Machado Castro, Freddy Remberto - Albañil.
  16. Mandaradoni, Francisco. Plomero.
  17. Meyers Frers de Hernández, Mausi -  Alojada en el Hogar San Francisco de Asís.
  18. Quarin, Alexis Alejandro - Peatón.
  19. Saientz, Mirta - Empleada administrativa de la Embajada, Secretaria del Embajador, Dr. Izthak Shefi.
  20. Sherman de Intraub, Raquel - Empleada administrativa de la Embajada.
  21. Susevich de Levinson, Liliana Graciela - Empleada administrativa de la Embajada.
  22. Zehavi, Zehava. - Empleada administrativa de la Embajada.

Audio - Entrevista realizada por Miguel Steuermann, director de Radio Jai (la radio judía de Latinoamérica):