La variante de coronavirus por la que China confinó a más de 17 millones de personas
Argentina ya atravesó la tercera ola de coronavirus, mientras que en China, las autoridades han decidido cerrar la provincia de Jilin tras detectar 895 casos de la nueva variante de covid-19. China ha alertado a todo el mundo con el aumento descontrolado de casos de la nueva variante de coronavirus. La variante en cuestión, BA2, ha sido conocida como ómicron sigilosa, debido a que puede no ser detectada por PCR. Ante el incremento de casos, las autoridades chinas tomaron la decisión de cerrar la provincia para evitar que el virus se esparza por todo el país.
La evolución de la pandemia hizo que el inmenso asiático abriera y cerrara sus fronteras varias veces en el pasado, pero el gobierno decidió cerrar toda la provincia, encerrando a más de 24 millones de personas. Esta decisión parte de un total de 526 casos registrados en los últimos 10 días en la capital de la provincia de Jilin, Changchun. La ciudad había sido cerrada preventivamente y ahora esta medida se extendió a toda la provincia.
Además de Jilin, las autoridades chinas tomaron la decisión de cerrar la ciudad de Shenzhen, al norte de Hong Kong. Esta ciudad presentó en los últimos días un aumento de casos y contagios comunitarios de la variante ómicron sigilosa. Este cierre, que durará hasta el día 20 de este mes, afecta a más de 17 millones de personas.
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En el 2021 China registró un total de 8.378 casos de covid-19 según información de Reuters, pero recién este año las autoridades comenzaron a preocuparse por los megabrotes en las cercanías a Hong Kong, donde se supone que comenzó a circular la nueva variante y donde el gobierno está tomando medidas más estrictas de confinamiento. Según fuentes extraoficiales, en Hong Kong, los chinos están escapando hacia China continental para evitar el aislamiento y esto hace que ean aun más los brotes en el país.
El nuevo subtipo de covid-19 llamado coronavirus BA2, o también conocido como ómicron sigilosa, le atribuye este nombre a su capacidad de evitar los sistemas de detección tradicionales. Esta variante no es fácilmente secuenciable en test como el PCR , lo que dificulta su detección y rastreo.
Esta característica responde a que la ómicron BA2 no dispone de la mutación característica en el gen S que permite a los sistemas tradicionales de detección, como el PCR, revelar su existencia. Esta particularidad hace que esta variante sea la más difícil de detectar de todas las variantes de covid-19.

