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Pedrito, el niño correntino que apagó un incendio y conmovió al mundo

En medio de los incendios en Corrientes, la imagen de Pedro Ferrando dio la vuelta al mundo. Vive en Mercedes, tiene 7 años y ayudó a apagar el fuego en el campo de un vecino.

"Uno no se da cuenta a veces lo que puede hacer una imagen", dice Blas Ferrando, productor agropecuario, emocionado por las repercusiones del video en el que se ve a su hijo Pedro ayudando a apagar el fuego. Las imágenes de los incendios en la provincia, de los animales huyendo de la sequía y las llamas, de los campos llenos de cenizas y de los montes arrasados ya dieron la vuelta al mundo. Corrientes hoy preocupa y duele. Por la inacción del gobierno mientras el 10% de la provincia se prendía fuego, porque vuelve a poner de manifiesto que no Argentina no tiene un plan de manejo del fuego, por el desastre ecológico en una de las mayores reservas de agua dulce del planeta, por la falta de conciencia, de respuestas, de recursos, de gestión. 

En todo ese escenario que conjuga dolor, rabia y resignación, surgen otras postales. La de la solidaridad que se hizo manifiesta en múltiples planos. Desde el histórico fundraising de Santiago Maratea, que reunió más de 100 millones de pesos para colaborar con los brigadistas que atacan el fuego; hasta la ansiedad de los vecinos por cuidar los campos vecinos. Y ahí, justamente, es donde entra en escena el pequeño Pedrito, de 7 años, que vio a otros apagando el fuego, pidió un "cuerito" de oveja húmedo y se puso a trabajar. 

Es el menor de cinco hermanos: Martina (23), que estudia derecho, Sara (22) futura médica, Agustín (15) y Jaqueline (10). Suele ir al campo con su papá. "Yo siempre trabajé en el campo. Soy la cuarta generación de productores agropecuarios. Fui dirigente rural", cuenta el ex presidente de la Sociedad Rural y confiesa que Pedrito es fanático del campo y ama andar a caballo. 

"Fue un accidente, en realidad", dice y sigue: "Íbamos a la mañana al campo y ví cómo se prendía fuego en el campo de un amigo. Fuimos y él no dudó. Quería un cuerito. Veía que todos los hombres estaban usando eso para apagar el fuego. Y a mí se me ocurrió filmarlo y lo compartí". 

Blas con Agustín y Pedrito recorriendo el campo

"Lo más fuerte que le pasó a Pedrito fue ver el campo quemándose", sentencia Blas y agrega: "A la noche me preguntó: 'Papá, ¿por qué llora?' No entendía qué le pasaba a ese hombre tan fuerte llorando", dice. Sus campos no se quemaron. "Pero es una catástrofe. No hay campo no hay agua. Tuvimos que llevara  todos los animales a un lugar donde hay agua. Es desesperante porque encima veos que hay intencionalidad", acusa al pasar. 

"Sentí un poco de miedo. A la vez a mí me divertía un poco", confesó Pedrito en entrevista con el ciclo Salvemos el planeta y añadió: "También estaba un poco cansado". Blas contó que cuando llegó le permitió apagar el fuego porque era un campo sin muchos pajonales. 

Blas señala que hay intencionalidad y abandono en los incendios. "Esto es una indefensión total. Se está descubriendo que muchos focos fueron intencionales. Hay un interés particular y un abandono total de las autoridades de la provincia. Acá es cómo si estuviéramos en guerra sin generales que nos dirijan. Estamos todos los días yendo a los campos de los vecinos para apagar el fuego. Corrientes vive de la parte agropecuaria. Que las autoridades nos abandonen es muy triste. Con nuestros recursos naturales estamos pagando otros intereses atrás".