Presenta:

Entre el amor y la infidelidad: que revelan los virales de San Valentín

La autora, psicóloga, reflexiona en torno al amor y la infidelidad a partir de los mensajes que se hicieron virales con motivo de la fiesta de San Valentín. La fiesta que saca a la luz a los amantes, fieles o no.
1178480.jpg

Este semana, se hizo viral un tuit que decía: “No quiero embarrarles la onda, pero la mayoría de los clientes encargan dos ramos de flores exactamente iguales, con el mismo mensaje, para dos direcciones diferentes en la florería donde hago arreglos. Felíz día de los enamorados”. 

Desde la perspectiva sociológica, la infidelidad es universal, pero, a pesar de eso, no es una práctica socialmente aceptada, por eso se limita al ámbito de lo privado. Suele guardarse como “secreto” y ocultarse, incluso, durante años.

Actualmente, la infidelidad es uno de los principales conflictos que afectan a las parejas monogámicas de tal manera que puede tener como consecuencia la ruptura del vínculo. En otros casos ese conflicto desencadena otros y pone en evidencia el malestar de la relación: falta de comunicación y de espacios personales, celos, conflictos sin resolver.

Podemos definir dos tipos de infidelidad: la sexual, que comprende el hecho de mantener relaciones sexuales ocasionales o frecuentes con alguien que no es la pareja estable, y la emocional, que ocurre cuando uno de los miembros mantiene una relación o un vínculo de amor por fuera de la pareja. Agregaría un tipo más de infidelidad, que es la simbólica, ya que en épocas de redes sociales, cualquier tipo de interacción en ellas, puede ser considerado una acción infiel. La infidelidad, en la mayoría de los casos, indica crisis en la pareja, pero no necesariamente implica falta de amor o insatisfacción.

¿Cómo hablar sobre infidelidades en la pareja?

Más allá de los conceptos, es importante que cada pareja defina y explicite qué es para cada uno “ser infiel” o un acto de infidelidad. Ya que, según sus historias personales y vínculos que hayan construido anteriormente, cada uno significa esa palabra de manera particular.

Por eso es importante que cada pareja pueda construir acuerdos en común y pensar cuales son aquellos aspectos que son innegociables en la relación: la lealtad y fidelidad pueden ser algunos de ellos. Es una manera de establecer límites y aceptar que incluir a un tercero en la pareja, sin el consentimiento de ambos, puede romper la confianza e incluso quebrar el vínculo.

¿Se puede recuperar la confianza después de una infidelidad?

Eso va a depender de los recursos emocionales que tenga cada pareja y fundamentalmente de la decisión de continuar o no con el vínculo, teniendo en cuenta que ya no será de la misma manera, porque esa crisis puso en evidencia problemáticas que la pareja, seguramente, no había percibido antes.

Hay que pensar a la infidelidad como el síntoma de una relación en crisis, y no como la causante de los problemas. Para reconstruir el vínculo hay que pensar qué expresa ese síntoma: ¿Hubo algún conflicto anterior que no se puso en palabras? ¿Compartían espacios de pareja de calidad? ¿Cambiaron los intereses de cada uno? ¿Alguno de los dos tiene intenciones concretas de abrir la pareja?

¿La infidelidad implica la ruptura de la pareja?

Es importante no caer en generalizaciones y saber que cada pareja tiene un recorrido que la hace única. Podrán sobreponerse a ésta crisis, o no: ambas son posibilidades. Para reconstruir el vínculo, los dos tienen que comprometerse a realizar acciones concretas orientadas a recuperar el bienestar de la pareja. También hay casos donde el dolor es tan grande, que sienten que no pueden perdonar lo sucedido. Eso también es válido, y es una manera de poner límites sanos y entender que hay cosas que pueden no perdonarse. 

Desde el punto de vista psicológico, podemos observar que la pareja, hoy en día, adopta distintas formas. No sólo pensar al vínculo de manera tradicional (lo que conocemos como monogamia) sino ver que existen otras maneras de relacionarnos. Lo importante es que ambos integrantes se sientan seguros, en un vínculo que genere confianza, y dónde sus necesidades sean escuchadas. El amor sano es una construcción: implica trabajo, acuerdos y compromiso de todas las partes involucradas.

*Florencia Rodríguez es Licenciada en Psicología, especialista en Clínica de Adultos y Adolescentes