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"Cuesta conseguir cama": un secreto a voces en el sistema de Salud de Mendoza

Hay una diferencia entre lo que cuentan desde los hospitales y lo que se dice oficialmente. Tanto en el sector privado como público aseguran que el sistema sanitario por estos días en la provincia estuvo cerca del colapso. Hay numerosas dificultades para conseguir cama incluso por fuera de Terapia.
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Desde hace un par de semanas, los testimonios de gente buscando cama para internar a un pariente en un hospital y la voz del sector privado coinciden en un diagnóstico que el gobierno provincial no compartió debidamente. Cuesta mucho conseguir una cama en un hospital. Si bien en esta ola en la que prevalece la variante ómicron la internación no llegó a los niveles del año pasado, el sistema sanitario provincial se resintió y quedó al borde del colapso. Para las personas que trabajan en las unidades de terapia intensiva, la situación es un tanto más preocupante.

Buscando conocer el detalle de cómo se está trabajando por estos días en el área crítica del sistema sanitario público, consultamos a  Gonzalo Álvarez, delegado regional de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI). "Hace un par de semanas que se viene incrementando la ocupación de camas no sólo de Terapia intensiva sino a nivel hospitalario y una alta demanda a nivel pre hospitalaria".

La realidad que se vive por estos días al interior de las Unidades de Terapia Intensiva (UTI) no fue reconocida por las autoridades provinciales. Sin embargo, resultaba frecuente escuchar la historia de "nos costó un montón conseguir una cama, estamos desesperados". Sin que nadie quedara sin recibir atención, Álvarez cuenta que "aquellos que han tenido un familiar con necesidad de cama se habrán encontrado con dificultades para encontrar una".

Desde la Asociación de Clínicas y Sanatorios (ACLISA), el coordinador médico RodolfoTorres reconoció que las áreas críticas estaban cerca del colapso. Por su parte SATI (Mza) dijo que "en el sector público viven una situación similar".

"Sobre todo el fin de semana pasado fue muy compleja con gran cantidad de pacientes ventilados conectados a un respirador mecánico, no solamente en las guardias, sino también muchas veces en una ambulancia para poder ingresar. Es una realidad que se ha venido dando y quizás en estos días no se ha visto así, pero sigue realmente siendo preocupante".

Por otra parte, se conoció en la ola anterior que las personas que era ingresadas en Terapia Intensiva permanecían unas tres semanas en promedio. Desde SATI reconocen que "los tiempos actualmente son más o menos los mismos" porque hay que esperar la parte inflamatoria y tratar todo lo que va apareciendo luego de la ventilación mecánica".

Como un elemento propio de esta etapa de la pandemia, Álvarez comenta que "algo que se da de una forma muy clara en esta tercera ola es el escaso número de internaciones tanto hospitalaria como de Terapia Intensiva con respecto a las otras olas".

¿Cambió algún protocolo en cuanto. a los acompañantes de personas internadas por Covid-19?

Por lo pronto no se modificó el acceso de acompañantes al área de internación porque "por más que la vacuna prevenga el contagio o formas graves de la enfermedad, no se debe exponer a una persona sana a que la contraiga". De todas maneras en las internaciones que no son dentro del área crítica "se ha flexibilizado un poco".

Vale destacar que las unidades de Terapia Intensiva siempre funcionaron como una unidad sellada con períodos de visita por lo que "la internación en esas unidades suele transitarse en soledad". Sin embargo hay algunas tendencias a nivel global dentro de la especialidad que proponen "abrir más las UTI a la comunidad, pero todavía eso no ocurra. En Mendoza todas las UTI son unidades cerradas".

¿Cual es el estado actual de la situación laboral de los intensivistas?

El año pasado la SATI realizó una encuesta sobre la situación laboral de los intensivistas en el país y la escasez de los mismos en 121 centros de 18 provincias, con un total de 2429 camas, 58% del sistema público. Allí se evidenció que el 48,8% no tiene residentes, el 24% no tiene médicos intensivistas en su plantel, el 77% tiene médicos mayores de 50 años como parte de su plantel, el 57% tuvo reducción de su carga horaria por Resolución 207/2021 del Ministerio de trabajo, empleo y Seguridad Social (suspensión del deber de asistencia por factores de riesgo), estrés u otras razones y el 50,4% tuvo renuncia de sus médicos.

Frente a estos números consultamos a Gonzalo Álvarez sobre la situación actual. "Los hospitales más grandes suelen tener unidades específicas para abordar la salud mental de su personal. En el área privada eso prácticamente no se ve. La verdad es que el nivel de agotamiento tanto en guardias, terapia intensiva o pre hospitalario es realmente muy grande".

En cuanto a la escasez de profesionales intensivistas, Álvarez sentenció que "no se logró hacer que la especialidad de Terapia intensiva sea tentador para nadie. No hubo un reconocimiento para todas las personas abocadas a esto y esto es un problema. Entonces aa gente está buscando algo más tranquilo dentro de la medicina". 

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