El abrazo: antídoto contra el estrés de fin de año

El abrazo: antídoto contra el estrés de fin de año

El calendario no miente, otra vez nos encontramos en el último mes del año y como si el mundo se terminara, el tiempo se acelera, hay cierres, balances, encuentros, idas y venidas.

Andrea Saporiti

Cada fin de año, nos recuerda que otro año más se termina, un año diferente. Aún quedan los resabios de la pandemia. Casi como
si nada hubiera pasado, los síntomas de lo vivido siguen dando cuenta que ya no somos los mismos. Sin embargo, esta tendencia a la negación nos lleva a intentar ponernos un traje que ya no nos entra, hacemos fuerza, y nos resistimos. Esta resistencia genera un desgaste en todas las áreas (emocional, cognitivo, espiritual y social) y luego aparecen las clásicas justificaciones …”es fin de año”, “falta poco para que termine” y así podemos pensar infinidad de frases hechas que se ponen en juego casi en piloto automático.

El estrés aparece en escena dando lugar a un sinfín de síntomas, cansancio, insomnio, irritabilidad que como un sunami irrumpen en cada uno. Paradójicamente es el tiempo para celebrar, re-unirnos con la familia, los amigos, deseándonos mejores augurios. Las situaciones vividas en los últimos años, nos invita a re- pensar como queremos transitar diciembre para poder reconocer que
aprendimos a lo largo del año. El primer paso es encontrar diferentes recursos que nos permitan bajar el estrés y con más calma interior recorrer el fin de año.

El abrazo es uno de ellos, simple y posible. Los abrazos nos interpelan, nos acercan, nos implica uno con otro. Todos en algún momento hemos vivenciado ese abrazo que contiene, que protege, que es capaz de expresar en una duración muy pequeña un sinfín de palabras. Los abrazos reparan. Sí, son necesarios para fortalecer los vínculos, cualquiera fuera. El abrazo es terapéutico en sí mismo. Hoy la ciencia ha demostrado que cuando dos personas se abrazan el cortisol baja. Y podríamos preguntarnos ¿para qué nos sierve que la ciencia lo demuestre? El cortisol es la hormona que el cuerpo libera, cuando enfrentamos situaciones difíciles o alto grado de tensión. Genera una serie de cambios corporales para responder a ese instante. Sin embargo, desde una mirada integral, nos permite comprender que somos una unidad.

El cuerpo responde a las emociones y sentimientos. Y en ese entramado misterioso que somos los humanos, pequeños gestos pueden ser el mejor antídoto ante situaciones de tensión, dolor y cansancio emocional. Cuantas veces quedamos atrapados en ese pensamiento y sentimientos que nos aleja de nosotros y los otros. El primer paso para estabilizar y armonizar internamente es un abrazo, en silencio, con fuerza, sentido. Como cuando un niño llora y solo necesita ser sostenido en un abrazo que calma.

Y cuando la respiración se vuelve serena, las lágrimas limpiaron lo suficiente para comenzar desde otra perspectiva animarse a entrar en el interior y cambiar la mirada. Quizá esto nos permita ayudarnos entre todos a transitar el fin de año con mayor calma y serenidad.

* Mag. Andrea Saporiti MN: 20.297
@andysaporiti
www.andreasaporiti.com

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