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Bendito periodismo (deportivo)

Hoy celebramos el día del periodista deportivo y lo hago con mucha alegría. Marta Noce es la pionera de las periodistas deportivas y cuenta en MDZ el orgullo de su profesión.
Marta Noce entrevistando al inolvidable Amadeo Carrizo
Marta Noce entrevistando al inolvidable Amadeo Carrizo

Por Marta Noce, primera periodista deportiva femenina en Argentina

Cuando empecé a trabajar, hace mucho tiempo ya, algunos se extrañaban y otros quizás se preguntarían: ¿qué hace una mujer en la cancha, en el palco de periodistas? ¿Y que hace tan temprano, a la hora del almuerzo? Pues por aquel entonces los partidos de futbol comenzaban los domingos, a las 15, y yo debía informar, para la agencia Télam, también el resultado de la reserva, con los
goleadores, tengo que reconocer que no me preocuparon las preguntas ni las incógnitas de quienes me rodeaban, que pronto se disiparon. El profesionalismo no hace diferencias de género sino de capacidad, responsabilidad y servicio. Sin demasiadas reflexiones así lo entendí creo que desde siempre.

Porque muy pronto, cuando los compañeros de otros medios llegaban, comenzaron a preguntarme cómo había salido el partido preliminar o como eran las formaciones. Ellos tampoco ya no se interrogaban más, claro que requirió un cierto tiempo, poco, hasta que me conocieron un poco más, divertidos aun fueron los ingresos a los estadios en mis comienzos. ¡Los controles me pedían todas las credenciales imaginables e inimaginables creo que también! y las tenía todas,  en las siguientes ocasiones ya me recibían muy cordialmente, quizás aun sorprendidos, pero esto pasaba en cada estadio, paciencia, me dije, gracias a Dios siempre disfruté del buen humor y jamás tuve inconvenientes.

Marta junto al Mariscal, Roberto Perfumo.

¿Cómo empezó mi vocación? Primero y sin explicaciones, sentí el llamado al periodismo. Estaba en cuarto grado y ya hacía un boletín para la escuela Guatemala, de gestión pública, barrio de Caballito, en la cual, junto a mis dos hermanas, cursé la primaria. Y esta inclinación siguió sin que hubiera ningún periodista en mi familia. Cuando el llamado interior es muy fuerte experimenté que camina solo. Por mis años juveniles recién comenzaba la televisión (apenas blanco y negro) así que desde la niñez mi alimento vocacional fue la radio. Mi padre, Juan,  gustaba mucho del futbol y era un gran lector. Además, todos los días compraba un matutino, que yo aprovechaba completamente, salvo las notas necrológicas y policiales. Pero la radio me nutrió con el futbol,
y con muchas disciplinas, como el automovilismo que me enseño hasta geografía.

En aquellas épocas me impulsaba a buscar en los mapas donde quedaba ese pueblito en el que se había quedado Oscar Gálvez, pero del que luego salía arreglando el motor no sé con qué. En broma, en mi familia decíamos que le bastaba un cable o piolín, así era de encarador, pero sabía mucho de mecánica. Mi papá había tenido referencias directas de los hermanos Gálvez porque habían comenzado con sus motores, cerca de su domicilio de soltero, en las proximidades del Parque Centenario. Así que además del futbol y el tricampeonato de Racing en esa época, seguía el automovilismo de entonces con esas figuras extraordinarias como Juan Gálvez, Fangio, Froilán González, antes el “Caballero del camino”(Mansilla), pero también Pascual Pérez , Delfo Cabrera…¡Los basquetbolistas de aquella generación! Todo me fascinaba, lo vivía con gozo y serenidad.

Aquí convesando junto al defensor tucumano Rafael Albrecht

Pasado los años pude entrevistar a la mayoría de ellos, como el “Aguilucho”, en el barrio de Belgrano, siempre al lado de un auto (local de consultas y ventas), y disfrutar de ese entusiasmo que conmovía aun a los 75 años. También a Fangio, y aquellos extraordinarios deportistas de la mayoría de las disciplinas deportivas. Regalos que nos da la profesión Aquella vocación, que inicialmente se perfiló en mi primaria, se bifurco en dos campos que parecen muy distintos: la especialización en el área religiosa , fui y soy miembro de Acción Católica Argentina y en el deporte, y se fueron aclarando aún más cuando estudié periodismo tras concluir la educación secundaria, y después me licencié en ciencias políticas. Sigo pensando que una sociedad que practica deportes es más sana y mejor, sabe de sacrificios y superaciones, ese anhelo sigue siendo un desafío y un sueño para mí.

Las disciplinas deportivas las estudié por mi cuenta y las seguía, como el remo, me acerqué a quienes lo practicaban y nos representaban, en especial a Alberto Demiddi, que en 1970 alcanzó el título mundial, en single, en Ontario, Canadá. Con mucho de valiente y como estaba segura que iba a ganar, la intuición no me falló,  fui al mundial, y terminé trasmitiendo el final de la regata por radio Rivadavia, en el momento que José María Muñoz relataba San Lorenzo - Platense. Era tanta mi propia emoción, yo era muy joven, que le llegó al público: corearon Argentina Argentina, jamás lo olvidaré, con el tiempo aprendí a controlar mejor mis emociones.

Tomando nota de todo los que le decía Juan José Pizzuti

También viví el Centenario cuando Racing le ganó al Celtic, pero ¿quién se quedaría “frio” si Argentina ganara el mundial de Qatar?. Yo viví el del 78 y lo cubrí, fue inolvidable, ahí valore a fondo a Menotti y años después a Bilardo, no comparto la actitud, del que se pone en contra de uno o de otro, cada cual da lo mejor que tiene y eso fue y es bueno para todos, por supuesto que no a todos nos gusta lo mismo, pero el “otro” merece mi respeto. Los juegos panamericanos en Cuba, los juegos Olímpicos en Barcelona 92, reportajes a Maradona, Pelé, Perfumo, Vilas, Nicolino, Labruna, Pizzuti, Clerc, De Vicenzo, Menotti y Bilardo, Demiddi e Ibarra, Juan Carlos Harriott pero hace meses, aun jubilada ya y trabajando más espaciadamente, un reportaje a Facundo Pieres, excelente miembro de una de las muchas familias que tiene el polo.

Estoy repasando mi vida y la historia del deporte de aquellas décadas, hoy me falta Messi, pero creo que será pronto. ¿Qué les parece? Encontrar la vocación es un regalo de Dios, que se vive con gozo y plenitud, mi amor por el deporte me llevó pronto a asociarme al Círculo de Periodistas Deportivos, de cuya comisión soy miembro desde hace tres períodos. Y sin que le propusiera o insistiera, algo que nunca haría, mi hijo sigue este camino y mi nieto también. Debe ser, quizás, por el amor que le pongo. 

¡Feliz día para todos los que amamos el deporte!