Del velorio a la épica: jugamos como vivimos
Los dos zapatazos de Messi y Enzo Fernández trajeron alivio a la patria futbolera. Es que se temía lo peor tras la derrota con Arabia y el fútbol sirve para matizar un poco la densa crisis que azota a la Argentina. Entonces, ahora de la mano de los muchachos de Scaloni podemos seguir el consejo de la inefable Kelly Olmos, ilusionarnos con la pelota y olvidarnos de la inflación que cada mes nos hace más pelota.
El discurso de la épica resume a la perfección el gatopardismo argentino. La verborragia, la gesticulación excesiva, la oratoria más o menos lograda según el protagonista de la tarima, nos sirve para ser efectistas antes que efectivos. Y es la garantía absoluta para perpetuar un estado de cosas que nos afecta en diversos órdenes. Hablamos de cambiar, pero el cambio se diluye cuando las emociones se disuelven. Y la emoción nos domina, la épica nos marea, y el estancamiento nos hunde.
El propio Lionel Scaloni lo dijo en un pasaje de la conferencia post partido que subrayó: "Hay que tener equilibrio, esto es un simple partido de fútbol y mañana vuelve a salir el sol". Hizo referencia a la depresión que inundó al país tras la caía ante los árabes. Pero Scaloni pidió mesura a una sociedad que no se caracteriza por tenerla. En definitiva, somos latinos, con sangre caliente, nos identifica la pasión lo cual no está nada mal, pero nos falta un poco de perspectiva para mirar más allá del hoy, para dimensionar la causa y las consecuencias.
Y la política ofrece un claro ejemplo de esto que dijo, en especial en el caso de los profesionales de la política que buscan medrar con los dineros públicos, se aseguran las cajas, se llenan la boca hablando de nuevos amaneceres, cuando lo que se necesita es sostener lo bueno y erradicar lo malo. Tener equilibrio, como pidió Scaloni a los hinchas.
En definitiva, jugamos como vivimos. En el deporte, en el mundial, un zapatazo puede salvarnos o deprimirnos, y la pelota al otro día seguirá rodando igual. En nuestra vida institucional, la sucesión de zapatazos nos viene hundiendo, la mal entendida épica nos viene metiendo goles en contra, y cada día que pasa, cada gestión que pasa, cada crisis que se sucede inclina más la cancha hacia el descenso de la desilusión.