¡Gracias por la música!
Cuando me piden que comparta algún testimonio sobre qué ha hecho mi música en la vida de alguna persona, me gusta contar que en varias oportunidades me han dicho que con nuestras canciones han acompañado el nacimiento de bebés y también el mismísimo momento de la partida de un ser querido. Es que la música acompaña toda nuestra vida y en especial los momentos más importantes.
Ella nos ayuda a experimentar las alegrías más profundas y nos permite muchas veces sobrellevar nuestras tristezas. Es que la música, así como tantas cosas lindas en este mundo, tiene un creador que “todo lo ha hecho bien” y que sabía que la necesitábamos. En última instancia y por mi vivencia propia, lo más lindo que hace la música es ayudarnos a poder conversar con aquel que nos ama más que nadie, nuestro Dios.
Como dice una popular frase “El que canta, ora dos veces”. Es que cuando cantamos involucramos, el corazón, el espíritu, nuestro cuerpo, nuestros sentimientos, todo. Durante la misa, los católicos escuchamos esta oración, que muchas veces nos pasa desapercibida: “Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas”.
Así es, en la vida eterna, en el Cielo, vamos a cantar, en el cielo habrá música. Por eso para mí es lindo pensar, que la música aquí en la tierra, es poder vivir un pedacito de cielo.
* Athenas Vénica, cantante católica.

