Salud

La imagen real vs. la imagen mental

¿Qué pasa cuando se distorsiona la imagen que ven en el espejo? Lucrecia Sáenz, esta vez nos cuenta del cuidado de la salud de nuestros jóvenes, especialmente desde la aceptación.

Lucrecia Sáenz de Santa María jueves, 17 de noviembre de 2022 · 21:28 hs
La imagen real vs. la imagen mental

En esta ocasión, y muy relacionado con la columna, me pareció oportuno reflexionar sobre los trastornos de alimentación que se dan en la sociedad. Tanto en jóvenes como en adultos. Estamos en una época del año donde se comienza a mostrar más el cuerpo y esto conlleva a varios planteos y desilusiones en los jóvenes. ¿Cuál es el cuerpo perfecto? ¿Existe el cuerpo perfecto? ¿Qué nos pasa como sociedad qué apuntamos a esto?. Los trastornos en la alimentación han existido desde siempre, imagen distorsionada de los propios cuerpo y una exigencia extrema a la “supuesta perfección”.

En la actualidad se dan, tal vez, con mayor énfasis por la gran demanda social a pertenecer, quién sabe adónde. Porque estamos continuamente expuestos a imágenes, a cuerpos qué se nos exigen, a la perfección absoluta en todo momento.  Jóvenes, adultos y hasta niños ya, nos vemos en una encrucijada, una demanda social de tener cuerpos perfectos, de no envejecer, de apuntar a un “ideal”, sin saber muy bien el porqué. Tan solo con prender la televisión o ingresar a las redes sociales, nos bombardean con cuerpos perfectos, tratamientos de belleza, cremas para celulitis, adelgazar y quién sabe qué más.

Cuando me pongo a pensar en todo esto, retomando lo qué hablábamos en el artículo sobre el consumo de alcohol, no puedo dejar de pensar en qué los responsables somos nosotros, los adultos, los padres. Somos responsables porque nosotros, sin darnos cuenta, entramos en esa vorágine de la supuesta perfección. Vivimos a dieta, con tratamientos de belleza, sacando las arrugas, la celulitis, todo, absolutamente todo…no aceptamos el paso del tiempo, la imperfección y pretendemos qué nuestros hijos sí. Les decimos a nuestros propios hijos: “Lo que importa es lo que llevamos dentro”, “Lo importante es ser buenas personas”. Pero…¿nosotros nos creemos eso? ¿estamos de acuerdo?.

Una vez más, se predica con el ejemplo, no solo con las palabras. Si queremos que nuestros jóvenes se acepten, no se fijen solo en su cuerpo, no se sobrecarguen de dietas, gimnasio y excesos, dejemos de hacerlo nosotros mismos. Ayudemos a los jóvenes a aceptarse y respetarse comenzando por nosotros mismos. Todos estamos de acuerdo qué es necesario cuidar el cuerpo, alimentarse bien, hacer ejercicio físico. Cuidar nuestra salud. Pero muy distinto es el exceso, la sobre exigencia y el apuntar a una realidad qué no existe. Si queremos mejorar la salud de nuestros jóvenes ante el incremento de los trastornos alimenticios, comencemos trabajando nosotros mismos.

Comencemos aceptando, valorando y agradeciendo por lo que somos.

* Lucrecia Sáenz de Santa María. Psicopedagoga y especialista en Crianza
@mejumaro.crianza.
mlsantamaria@gmail.com

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