Epecuén: del dolor a ser un activo turístico

Epecuén: del dolor a ser un activo turístico

Por las aguas termales y las ruinas de Epecuén, un lugar mágico a la vera de la laguna homónima, con sus diez mil habitantes y a un poco más de quinientos kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, Carhué se ha convertido en un importante destino turístico bonaerense. 

Diego Valenzuela

Diego Valenzuela

Carhué es la cabecera del partido de Adolfo Alsina y recibe el título de Capital Provincial del Turismo Termal. Por esta razón, la ciudad cuenta con muchos hoteles para descansar que ofrecen piletas termales contenedoras de agua de la mismísima laguna como así también una variada oferta gastronómica. 


A pocos kilómetros de Carhué, una ruta se va adentrando en la historia y el paisaje se va tornando en una belleza desoladora. Impacta y obliga a la primera parada en el camino la silueta del antiguo matadero del gran arquitecto Francisco Salomone, quien construyó más de sesenta edificios en veinticinco municipios del interior de la provincia de Buenos Aires, entre ellos el palacio municipal de Adolfo Alsina. El matadero, inaugurado en el año 1938, fue un emblema de la época por su diseño Art Decó. Su funcionamiento se prolongó hasta la década del ochenta, aun cuando la ciudad ya estaba inundada. 


Durante siete kilómetros el camino sigue entre árboles petrificados hasta llegar a la entrada de las ruinas. Como suele ocurrir, algunos pequeños puestos de comida y variados artesanos hacen la previa de un momento profundamente emocionante que es entrar a una ciudad fantasma que alguna vez fue un pujante balneario sobre las aguas de la laguna Epecuén. 
Lo más sorprendente de esta situación es ver como la ciudad logró convertir un hecho trágico y doloroso, como fue la terrible inundación de noviembre de 1985, en un activo que les da identidad y trabajo a los vecinos. La villa era un destino valorado por turistas de toda la provincia y también del país y hasta competía con los centros de la costa atlántica por las propiedades curativas de las aguas y el lodo de la laguna, reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La visitaba muchísima gente y lo confirman las fotos de la época, que son realmente impresionantes. De hecho, contrastan de modo contundente con esta actualidad más parecida a una ciudad bombardeada. 


En un momento crucial, las autoridades locales tuvieron que decidir si seguían por el camino de la nostalgia o convertían este hecho tan doloroso en una posibilidad de futuro y en oportunidades para los vecinos del presente. Claro está que finalmente decidieron ir por la segunda opción y por ende pusieron en marcha un destacado trabajo de puesta en valor de esta historia que impactó a tanta gente allá por los años 80, cuando la inundación, debido a una sudestada que logró derrotar el muro de contención, tapó al pueblo y lo hizo desaparecer en poco tiempo.
El recuerdo de aquella época cuenta hoy con visitas guiadas. El paseo es contundente por sí solo, pero suma además atractivos históricos, anecdóticos y culturales a cargo de guías especializados. Por eso considero que sea en familia, con amigos o hasta solos con un simple equipo de mate y un dispositivo que actúe como máquina de fotos, recorrer este, uno de los mayores atractivos de Adolfo Alsina, es una experiencia imperdible.

Tal es así, que se han grabado películas y documentales tanto locales como nacionales.
“La otra aventura” es una serie de ficción filmada en Epecuén y, a modo de ejemplo, la Biblioteca Nacional filmó allí escenas para esta serie de cuatro capítulos. Allí también se filmó “El viaje", de Pino Solanas; “Una sombra ya pronto serás", de Héctor Olivera; "Los olvidados", de los hermanos Onetti, así como producciones publicitarias y videoclips.
Un objeto simbólico de Carhué son los árboles que parecen estar petrificados debido a su característico color blanco, producto de haber estado tapados por el agua que cuenta con gran cantidad de minerales y que producen este efecto casi fantasmagórico. La laguna tiene alto contenido mineral, lo que produce el efecto de flotar como en el mar Muerto. De hecho, en el año 2017, unas casi dos mil personas en la laguna Epecuén rompieron la marca Guinness de mayor número de personas flotando al mismo tiempo. 


Al visitar esta Ciudad me quedo con la gran capacidad de resiliencia de sus dirigentes y habitantes que la llevaron a ser otra vez zona competente como destino turístico, más allá de lo ocurrido. No bajaron los brazos y repensaron su historia desde un lugar positivo y de futuro. 
 

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