La Epifanía

En plena guerra fría, la primera celebración de Juan Pablo II el día de Reyes

El 6 de enero de 1979 Karol Wojtyla, más conocido como Juan Pablo II, pronunciaba su primera homilía para reflexionar sobre la visita de los Reyes Magos al niño Jesús. Ese mismo día también consagró a su sucesor en Cracovia, Franciszek Macharski. Polonia era comunista y el mundo estaba roto en dos.

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MDZ Sociedad jueves, 6 de enero de 2022 · 00:22 hs
En plena guerra fría, la primera celebración de Juan Pablo II el día de Reyes
Foto: zenit.org

Han pasado más de 40 años desde aquella celebración icónica para el gran Papa del siglo XXI: el 6 de enero de 1979 Juan Pablo II daba su primer sermón del día de Reyes como el líder de la Iglesia Católica en el mundo. Una celebración que para los católicos también se conoce como la solemnidad de la Epifanía (del griego "manifestación"). 

"Tenemos ante los ojos a estos tres —así dice la tradición— Reyes Magos que vienen en peregrinación desde lejos, con los camellos y traen consigo no solo oro e incienso, sino también mirra: los dones simbólicos con que vinieron al encuentro del Mesías que era esperado también más allá de las fronteras de Israel", pronunciaba Karol Wojtyla en su homilía.

"Los guiaba una estrella misteriosa, luz exterior que se movía en el firmamento. Pero más aún los guiaba la fe, luz interior. Llegaron. No les asombró lo que encontraron: ni la pobreza, ni el establo, ni el hecho de que el Niño yacía en un pesebre. Llegaron y postrándose lo adoraron", afirmó en uno de los momentos más emotivos de su discurso.

Pero la historia también cuenta que ese mismo día, en esa misma celebración, en la plaza San Pedro en Roma, el Papa ordenó sucesor suyo como obispo de Cracovia, en su Polonia natal, a Franciszek Macharski, quien desarrolló su función hasta el año 2005. Un acontecimiento no menor para el convulsionado mundo en la década del 80, en plena guerra fría entre Estados Unidos de América y la Unión Soviética. 

Y la historia conoce el rol que ha jugado Karol Wojtyla en esos años de incertidumbre mundial. Por eso, decenas de gobernantes y muchas otras personas, especialmente sus compatriotas polacos, tenían puesta la mirada en Juan Pablo II en aquella primera ceremonia de Reyes que incluía la participación del flamante obispo de Cracovia. Como se puede encontrar en testimonios de la época, muchos esperaban como regalo de Reyes "el don de la libertad", o al menos su inicio.

En esa misma homilía, y dirigiéndose específicamente a Macharski, estas fueron las palabras que pronunció Juan Pablo II: "En este día solemne han venido a Roma representaciones del pueblo y de la arquidiócesis de Cracovia, para presentar a Jesús Niño un don, don que se manifiesta en la ordenación episcopal del nuevo arzobispo de Cracovia. Es un don de fe, de amor y de esperanza. Permitidme hablarles en mi lengua materna".

Fue así como el Papa sacó a relucir de dónde venía, y quizás también la lucha que quería dar y daría en el futuro. Y les habló en un perfecto polaco -en un guiño no solamente idiomático sino también político y social. Sin embargo, dentro de su discurso las palabras que resonaron fueron más conciliadoras que de ruptura. "La Epifanía, pues, es la gran fiesta de la fe. Participan en esta fiesta tanto los que ya han llegado a la fe, como los que se encuentran en camino para alcanzarnos. Participan dando gracias por el don de la fe, igual que los Reyes Magos, que rebosando gratitud, se arrodillaron ante el Niño". 

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