Cómo funciona el bar donde tomando un trago ayudás a la conservación de aves

Cómo funciona el bar donde tomando un trago ayudás a la conservación de aves

Inauguró este verano en Carlos Paz y la intención de sus propietarios es que el cien por ciento de lo que se recauda de la venta de tragos de autor, sea destinado a la Fundación “Aves levantando Vuelo”, que presiden y que tiene más de 20 especies en recuperación.

Mario Sar y Evangelina Bustamante

Pool Park Bar abrió sus puertas esta temporada dentro del Hotel Parque en Avenida Bach 362, en el barrio Costa Azul en la ciudad de Carlos Paz. Además de ser un emprendimiento comercial, para Alenka y Augusto, es una forma de recaudar dinero para la Fundación “Aves Levantando Vuelo”, que rescata, rehabilita y libera aves heridas. 

Allí mismo donde inauguraron el bar funciona la fundación que creó esta pareja. Son siete hectáreas de parque, que son indicadas para el cuidado que requieren estas aves.

En los últimos meses, sostener la fundación se fue convirtiendo en una tarea cada vez más compleja debido a la cantidad de aves que tienen que cuidar y que van llegando. Por ese motivo pensaron que dentro del emprendimiento que iniciaron podía haber algo que les proporcione dinero para destinar a su misión. 

Contrataron a un bartender que creó especialmente diez tragos únicos a los que les pusieron nombre de pájaros. Estos tragos cuestan $700 y el destino de esa ganancia va directo para la fundación. "Todo lo que se recaude de la venta de los tragos de autor, va para la fundación. Los que se crearon son diversos, algunos tienen frutas, otros café, licores, y de acuerdo al color que tiene el liquido, ponemos el nombre, que a la vez lo elegimos por el tono del pájaro; todo está relacionado”, contó Alenka.

La gestación de esta fundación se remonta al comienzo de la pandemia. En ese momento se había impuesto la cuarentena estricta y alguien cercano al entorno de Alenka y Augusto -amantes de los animales- les acercó una paloma herida para ver si la podían ayudar. 

Palomas en recuperación

"Vivíamos el pleno encierro y estábamos a full con las redes sociales y subíamos fotos de la palomita, y empezó a llover palomitas (forma de decir), porque todo el mundo empezó a traernos palomas", recordó la proteccionista, quien aseguró que fue en esa etapa donde hubo un quiebre y se dijeron que había que conseguir voluntarios para este proyecto que se iba consolidando. 

Y siguió contando que empezaron a convocar gente para que los ayude y actualmente ya son 40 los miembros de la Fundación.

Qué motivó el sueño de la fundación "Aves levantando vuelo"

Alenka rememoró su infancia y comentó que siempre cuando aparecía algún animal lastimado, se encargaba de llevarlo a la veterinaria, cuidarlo y luego liberarlo. En la fundación ahora se trabaja con profesionales y voluntarios que participan del proceso de recuperación y consultas veterinarias

Profesionales y voluntarios trabajan en la recuperación de aves

En el predio de siete hectáreas donde funciona el bar, hay una habitación destinada a las aves en cuarentena, que tienen algún tipo de enfermedad o están heridas. Cuando se recuperan, según señaló Alenka, “pasan a los jaulones exteriores, allí se hacen las practicas de vuelo, hay palomares y allí se concreta toda la recuperación y luego se liberan”.

Tiempo atrás cuando este proyecto comenzó a surgir, la pareja de jóvenes se planteaba que había organizaciones que protegen a los perros y gatos, pero no a las aves, y “era necesario hacerlo, ya que mucha gente nos buscan pidiendo ayuda cuando encuentran algún pajarito, nosotros le brindamos atención, pero todo cuesta”. 

Aves exóticas y fuera de serie

Alguna que otra vez  llegan a la fundación ejemplares de aves que son más grandes o exóticas, y “se nos va de las manos la situación, entonces nosotros nos comunicamos con Policía Ambiental y ellos lo que nos piden es que nosotros nos encarguemos del traslado, que ellos se dedican a hacer el resto”.

Lla joven contó que, por lo general, son transportadas a la reserva y centro de rehabilitación de animales Tatu Carreta, que se encuentra en Casa Grande (Valle de Punilla) y que se creó con la necesidad de resguardar la flora de la zona, y luego se incorporaron animales silvestres y autóctonos. 

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