Masajes sonoros: cómo funciona la experiencia sensorial que te transporta a través de los sonidos

Masajes sonoros: cómo funciona la experiencia sensorial que te transporta a través de los sonidos

“Cuando uno se sienta a meditar no siempre puede callar los pensamientos, y el sonido -la vibración- llega a relajar la mente. Esta experiencia busca el bienestar y es sumamente placentera” cuenta Belén Ortega, experta en bienestar y creadora de experiencias.

Candelaria Reinoso

Belén Ortega es periodista y hace varios años que trabaja en bienestar y tendencias. “Cubría semanas de moda, me metía en el backstage y me quedaba horas mirando como se creaban los diferentes looks en distintas partes del mundo. Todo el tiempo viajaba para buscar experiencias nuevas y así profundizar el tema de la belleza. A la par hacía meditación con todos los métodos posibles. Siempre tuve estas dos cosas en paralelo, pero nunca las había unido”, cuenta.

Ella es la creadora de Beauty Circuit, un retiro de belleza de lujo donde, una vez por mes, grupos de mujeres van a diferentes hoteles y viven durante una tarde distintas experiencias que tratan la belleza de adentro hacia afuera: automaquillaje, autopeinado, meditaciones sensoriales, charlas de nutrición.

Hace 5 años viajó a Tulum, México, donde probó distintas experiencias con el objetivo de incorporarlas al Beauty Circuit. Fue entonces cuando probó los sound healing o baños de sonido. “Me pasaba que no podía frenar la mente. Soy super creativa y siempre estoy pensando cómo puedo innovar. A muchos nos pasa de quedarnos pensando en el mail que nos quedó sin responder”, comentó.

Al principio cuenta que lo subestimó la experiencia, que solo iba a dormir escuchando ruidos y nada más. “Fue una hora de masaje sonoro grupal, y no podía creer el efecto que me había provocado. Después de tantos años de meditación había logrado calmar la mente, como si me hubiesen absorbido el cansancio mental. Me propuse traer la experiencia a la Argentina, y para eso tenía que aprender” cuenta la periodista.

“Empecé a viajar y tomar diferentes clases con distintos instructores, dependiendo los instrumentos que utilizaban en la meditación. También me fui al medio de selva y con los mayas aprendí a replicar el sonido de la naturaleza. Traje instrumentos que recrean el viento, la lluvia, pájaros. Las vibraciones son super potentes, eso mismo es lo que te transporta” explica la experta.

“Uní mis dos pasiones. Daba clases en hoteles y cuando llegó la pandemia quedé encerrada. Como soy una persona muy inquieta empecé a hacer vivos. Sucedió que durante la cuarentena se puso de moda la meditación. La tecnología, por otro lado, se hizo más fuerte -estamos constantemente conectados- y el sonido ayudó a relajar las mentes más inquietas”.

Cuando se hacen con regularidad los beneficios se empieza a expandir. Algunos de sus beneficios son:

  • Mejora el sueño.
  • Facilita la focalización.
  • Transporta a la calma y eso nos vuele más creativos.
  • Empezar a escucharte a vos mismo. Al principio es superficial, escuchas el sonido de tu respiración. Con el tiempo se vuelve más profunda y empezás a prestar atención a tu cuerpo.
  • Cuando llegás a estar más tranquilo mentalmente te relajás y bajás la ansiedad.
  • Fortalece el sistema nervioso parasimpático, el encargado de contrarrestar el efecto del estrés, gracias al uso del gong, uno de los primeros instrumentos que habito el planeta, que llega a distintas frecuencias.

Un error que comenten las personas cuando empiezan a meditar es pretender tener la mente en blanco. “Es casi imposible, tenemos un montón de pensamientos, y cuando los presionamos para que no estén nos agotamos más. Mis baños de sonido son para esas personas que no pueden callar su mente, que ya han probado otras meditaciones y no pueden dejar de pensar. Sobre todo a los hombres que les cuesta mucho” cuenta Belén.

“Son muy prácticos, hay cero esoterismo y no es para nada rígido. Te podés sentar o acostar, con los ojos cerrados o abiertos, no tenés que dejar de comer carne, podes traer la ropa que quieras. Se trata de escuchar a tu cuerpo. Presencialmente lo potencio con aromaterapia. Se pueden hacer 15-20 minutos o 1 hora. El sábado di mi primera sesión presencial, pero también estuvieron funcionando un montón online” agrega.

“En pandemia todos quieren relajarse. El baño de sonido te equilibra: si tus ondas cerebrales están muy arriba, las vuelve más lentas. Si están más abajo te van a revitalizar. Cada vez que tengas un baño el efecto va a ser distinto” explica.

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