Así piensan los dos mendocinos que integran Mensa, el club de las personas más inteligentes del mundo

Así piensan los dos mendocinos que integran Mensa, el club de las personas más inteligentes del mundo

Son integrantes de Mensa, un club internacional de superdotados que nuclea y pone en contacto a personas con las capacidades intelectuales más altas del mundo

Candelaria Reinoso

“Desde chico detectaba, aunque suene arrogante, que era más inteligente que mis compañeros” cuenta Ricardo Godoy, Licenciado en Análisis de Sistemas y miembro de Mensa en la sede de Mendoza. “Desarmaba todo y veía cómo funcionaba, investigaba, estudiaba idiomas, leía libros de física y matemática. Mientras mis compañeros de 8 años estaban preocupados por otras cosas, a mí me preocupaba el envenenamiento del agua y el calentamiento global”, comenta.

“En gran medida, siempre tuve ciertos inconvenientes para encajar en agrupaciones de niños y jóvenes, incluso adultos, que tuvieran interés como los míos: exploración espacial, física cuántica, programación, computadoras... De alguna manera, ahora puedo conversar con personas que comparten “el mismo idioma”. Recuerdo estar en reuniones familiares y hacer un chiste y que nadie lo comprendiera”, indicó el ingeniero.

Ricardo explica que, por ejemplo, es muy probable que incluso a mucha gente le suceda hablar con amigos que todo lo comprenden. “Puede ser que vibren en la misma frecuencia o que la inteligencia de ambos esté al mismo nivel, entonces cuando uno quiere manifestar una idea no hay que expresar tantas palabras para que la otra persona te entienda. Eso es tan importante que puede hacer la diferencia entre un adulto feliz o un adulto con problemas de comunicación", declara.

Recuerdo estar en reuniones familiares y hacer un chiste y que nadie me lo comprendiera

“Estudié análisis de sistemas, ingeniería electrónica y música. Soy compositor y tengo una banda. Canto y toco en el grupo de rock El Médano”. Ricardo toca la guitarra, el piano, la batería, el bajo, el chelo, la trompeta y el violín. “En general me las arreglo para tocar cualquier instrumento que me encuentre” explica.

Ricardo muestra gran preocupación por los niños que denominamos superdotados. “En este momento los colegios no tienen forma de identificar a los niños con alto IQ. Hay maestras que son conscientes de esto y les dan otro tipo de material para que trabajen. Los planes de estudios que tenemos en la Argentina son del siglo pasado, son retrógrados, hay que actualizarlos” insiste Ricardo.

Otro miembro de Mensa en Mendoza, Juan Carlos Rodríguez, tuvo una experiencia diferente. Tiene 59 años, es programador y estudió Ingeniería Civil, aunque nunca la terminó. “De chico me gustaban las ciencias exactas, razonar, jugar al ajedrez. Entre hace 4 años a Mensa, ni sabía lo que era” cuenta.

“No veo que seamos muy diferente a los demás” expresa Juan Carlos. “Otra gente quizás tuvo una experiencia distinta, lo mío fue por curiosidad. Completé el examen porque lo vi como un desafío. No me siento identificado con los que dicen que de chicos tenían problemas sociales o les costaba el colegio. Con la gente que me relaciono tampoco les veo ese perfil. Estoy por encima de la media, pero no me creo un genio para nada” asegura el programador.

Estoy por encima de la media, pero no me creo un genio para nada

Cuenta que la mejor parte de unirse a Mensa fue la gente. “Las reuniones con ellos son muy agradables, hemos hecho muchos proyectos juntos con varios de los miembros. Por lo general les gusta todo lo que es tecnología, sistemas, ciencias exactas, lógica. No es común encontrar gente que le guste dedicar tiempo a resolver laberintos y entrar en alguna competencia de robots” explica.

Aunque es miembro de la asociación hace poco tiempo, siempre mostró signos de una inteligencia más desarrollada. “Cuando estaba en segundo año de Ingeniería tuvimos que hacer un dibujo de perspectiva, y como a mí no me gusta dibujar armé un programa que mostrara figuras en el espacio desde distintas perspectivas. En vez de estar dos días dibujando, estuve 3 meses para que me lo hiciera la computadora” cuenta divertido.

Un Miembro de Mensa en Buenos Aires Capital, Gonzalo Cuevas, comparte una experiencia similar. “Para mi la escuela era relativamente fácil. Ingresé en el año 2009 de casualidad, buscando cosas por internet. Soy programador, siempre tuve interés y facilidad por las matemáticas y las ciencias exactas” cuenta.

“La gente no suele ser curiosa con respecto a Mensa en Argentina” menciona Gonzalo. “Siempre surge la palabra “superdotado”, pero a mí no me gusta. Las inteligencias son varias”. Considera a la asociación como una adición más a su vida. “Yo fui tímido por mucho tiempo y Mensa me abrió una puerta nueva, conocí gente super interesante que compartía mis intereses”.

Gonzalo tampoco terminó la carrera de ingeniería. “Las materias que más me cuestan son las más blandas, como economía, estructura de empresas, derecho. Trabajo en desarrollo de software, pero también me gustaba mucho el diseño que tiene una parte creativa y otra técnica, lo mismo pasa en sistemas cuando se escriben algoritmos” concluye.

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