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Ley de Humedales: "Es hora de que los diputados digan de qué lado están”

Luego de remar durante 6 días, la caravana de kayaks que viajó río abajo desde Rosario marcha hoy al Congreso para evitar que el proyecto de la Ley de Humedales pierda estado parlamentario
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La travesía por los humedales que comenzó en Rosario, donde una caravana de kayaks remó durante 6 días, frenando a lo largo de la cuenca del Paraná, arribó hoy al Dique Luján para exigir una Ley de Humedales.

“La idea de ir recorriendo el delta fue ir tocando distintas localidades que, además de recibirnos, nos contaron el problema particular de cada lugar”, explica Rodolfo Martínez, miembro de la Multisectorial por la Ley de Humedales.

“Todos tiene problemas comunes con la falta de control sobre los humedales. En Rosario el dilema es la 'pampeanización' de las islas. Transforman ecosistemas y desvían arroyos para ganar tierras cultivables sobre lo que antes eran humedales. No estamos en contra de la producción, pero entendemos que hay que ajustarse a cada ecosistema, sin destruir la zona original”. A las 6PM se entregará el documento en mano en el Salón Delia Parodi.

Diferentes proyectos de ley que buscan la regulación, protección y conservación de los humedales se han presentado desde el año 2013, pero todos perdieron estado parlamentario.

Los humedales actúan como filtradores naturales de agua, albergan una gran biodiversidad y proveen servicios ecosistémicos esenciales como la absorción de gases de efecto invernadero, mitigación de inundaciones y provisión de alimentos, entre otros beneficios directos.

En 2020, la ola de incendios en Argentina  dejó más de 1.200.000 de hectáreas afectadas por el fuego, miles de ejemplares de la fauna autóctona muertos y cientos de casas perdidas. Muchos de los incendios fueron motivados por cambios en el uso del suelo para la agricultura. A esto se le suma la extracción de la turba de Tierra del Fuego, la minería de litio en los salares altoandinos y el desarrollo de emprendimientos inmobiliarios en Buenos Aires y en los mallines patagónicos, por solo dar algunos ejemplos.

La tragedia generó una movilización ciudadana para exigir una Ley de Humedales que, sin embargo, fue excluida de la agenda de las sesiones extraordinarias del Congreso a fines del año pasado por el Poder Ejecutivo.

“La pandemia de la COVID-19 nos recuerda como nunca la importancia de los humedales. Cuanto más alteramos los ecosistemas, más peligro corremos. No hay vida ni producción posible con ecosistemas degradados” alerta la organización Multisectorial de Humedales.

“La Comisión de Agricultura no quiere que salga la ley, están cajoneando un proyecto que ya tuvo un dictamen favorable de parte de la Comisión de Recursos Naturales y Ambiente Humano de la Cámara de Diputados en noviembre del año pasado” declara Maristella Svampa, investigadora Superior del Conicet y coordinadora del Grupo de Estudios Críticos e interdisciplinarios sobre la Problemática Energética.

“Quienes no quieren una ley de humedales son varios actores económicos: está desde el lobby del agronegocio, el de la especulación inmobiliaria y el lobby minero, todos los cuales despliegan proyectos sobre ecosistemas frágiles como son los humedales, que además son reguladores hídricos” denuncia la investigadora.

“La gente que vino en la caravana de kayaks desde Rosario para exigir que se apruebe la Ley de Humedales está haciendo un enorme gesto de épica ambiental, que la sociedad ni la clase dirigente puede ignorar. Es hora de que los diputados digan de qué lado están: si del lado de los que buscan destruir humedales o del lado aquellos que buscan proteger la vida” expone Svampa.

“Es hora de entender que estamos viviendo en un planeta que se está muriendo y tenemos que adoptar otra perspectiva, la de la defensa de la vida, antes que la del capital” determina,