Un país debate el uso del lenguaje inclusivo en documentos oficiales

Un país debate el uso del lenguaje inclusivo en documentos oficiales

En Suiza se debate sobre el uso del lenguaje inclusivo y la discusión abrió una nueva polémica: ¿Cómo se debe incluir en los documentos oficiales?

MDZ Sociedad

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El debate se replica en diversos países y ámbitos. Quiénes lo apoyan y sus detractores, se hacen un sinfín de preguntas al respecto. ¿Cómo hacer que el lenguaje -binario- sea más inclusivo y se adapte a nuevas realidades? ¿Qué impacto puede tener el uso del lenguaje inclusivo en la igualdad de género? ¿Es inclusión o sólo una pantalla forzada? 

El recorrido también es similar en muchos espacios: los discursos en masculino -usado como genérico- comenzaron a incluir su equivalente femenino ("ciudadanos y ciudadanas", por ejemplo) y esta comenzó a ser la norma -generalmente tácita- incluso en cuestiones formales o documentos oficiales-. Esto abrió la puerta a un nuevo nivel de inclusión: ¿Qué pasa con las personas que no se identifican con ningún sexo? A partir de ahí comenzaron a usarse x y asteriscos en diversos idiomas. En español se incorporó la E como señal de inclusión a quiénes se identifican con diferentes géneros.

En junio la Cancillería Federal Suiza decidió en prohibir el uso de estos recursos en los diversos idiomas oficiales que se hablan en el país. Según el cantón al que pertenezcan, los suizos hablan alemán, francés e italiano además del local romanche. En los últimos años el lenguaje inclusivo se apropió de palabras y expresiones en todos esos idiomas e incluso llegó a documentos oficiales. Cómo en muchos países, comenzó a ser usado en medios de comunicación y también por docentes y alumnos en las escuelas. 

De forma creativa, la televisión comenzó a cambiar su fórmula: ya no dicen "bonsoir à tous" ("buenas noches a todos") sino "bonsoir et bienvenue", una expresión neutra que se traduce como "buenas noches y les damos la bienvenida". Pero el cambio no cayó bien en todos los sectores. La sección suiza del organismo de Defensa de la Lengua Francesa (DLF), presidida por Aurèle Challet, busca reunir firmas para realizar una votación pública sobre el tema.

La justificación de Challet es que colocar puntos entre las letras es "inconsistente, ineficaz, feo y no reportará nada a esta lucha legítima, que yo apoyo, sobre el papel de la mujer en la sociedad". Además de llamar a una convención que revise el uso de la lengua francesa en Suiza, pidió que el lenguaje inclusivo sea eliminado de las escuelas, donde el Gobierno tenía previsto utilizarlo para la nueva edición de manuales escolares de 2023.

En la misma línea y preocupado por la expansión de esas licencias, Benjamin Roduit, del partido demócrata-cristiano (centro), presentó en marzo una moción para pedir a la administración federal suiza que respete las reglas de la lengua francesa "sin derogarlas en favor de la llamada escritura 'inclusiva'".

Del otro lado de para Pascal Gygax, un psicolingüista de la Universidad de Friburgo y que escribió "¿El cerebro piensa en masculino?" y defiende la "refeminización" de la escritura en todos los ámbitos. "Vemos una sociedad que empieza a darse cuenta del poderío patriarcal [...] de que todo gira alrededor de los hombres: desde el patio del colegio hasta la manera de vestirnos o de hablar. La cuestión del lenguaje forma parte de un movimiento que busca más igualdad", opinó Gygax. 

Desde la organización Transgender Network Switzerland (TGNS), Janna Kraus reflexionó que "la existencia de personas que no son ni hombres ni mujeres no es un tema de discusión, es un hecho social y científico y no tiene sentido disfrazarlo lingüísticamente". 

Qué pasa en Argentina con el lenguaje inclusivo

En nuestro país el debate en torno al lenguaje inclusivo ya ha recorrido un largo camino. En octubre de 2020, la Coordinación de Equidad, Géneros y Derechos Humanos del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social presentó una resolución que recomienda el uso de lenguaje inclusivo a fin de evitar exclusiones sexistas y promover un tratamiento más inclusivo. 

Esta resolución decía entre sus justificaciones que el cambio se encontraba en línea con las recomendaciones de UNESCO, que piden evitar el empleo de términos que se refieran a un solo sexo, salvo que se trate de medidas positivas a favor de las mujeres. La normativa entiende el lenguaje como algo dinámico y señala que el lenguaje inclusivo puede ser una herramienta clave en la construcción de una realidad más igualitaria. 

Entonces, Noemí Marciali, Coordinadora de Equidad, Géneros y DDHH del INAES declaraba: "la importancia de tener vigente una Resolución que recomienda el uso del lenguaje inclusivo consiste en visibilizar a los demás géneros que han sido sistemáticamente invisibilizados por modelos heteronormativos y excluyentes de las diversidades". En este sentido, reconocía que promover el uso del lenguaje inclusivo "permitirá consolidar un camino hacia el trato igualitario, en principio mediante las comunicaciones y el dialogo dentro de nuestro Instituto entre les trabajadores y en sus relaciones con las entidades mutuales y cooperativas. Consecuentemente facilitará la creación de espacios de interacción libres de violencias y sin discriminación”. 

Si bien el lenguaje inclusivo continúa ganando terreno en diversas áreas, el debate sigue abierto. Y son muchas las voces que se alzan a favor y en contra. 

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