¿Se terminó el trabajo? Jeremy Rifkin más de 25 años después

¿Se terminó el trabajo? Jeremy Rifkin más de 25 años después

Hace muy poco más de 25 años, en 1995, Jeremy Rifkin publicó un ensayo proféticamente titulado “El fin del trabajo” en el que pronosticaba la conclusión de nuestras formas convencionales de trabajar. Tal vez la pandemia le haya dado la razón.

MDZ Sociedad

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Hace muy poco más de 25 años, en 1995, Jeremy Rifkin publicó un ensayo proféticamente titulado El fin del trabajo. Veinte años antes, en 1977, ya había creado la Fundación de Tendencias Económicas, FOET tal vez la atalaya desde la que pudo vislumbrar los cambios que se avecinaban en el mundo tecnológico y laboral y presentados en ese libro y lo que tal vez esas profundas mutaciones habrían de producir en el futuro, Entropía (1980), texto igualmente visionario.

A juicio de Rifkin las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC’s) estaban llamadas a desempeñar una profundísima transformación en nuestros modos de trabajar, al menos en las economías desarrolladas: muy pronto buena parte de nuestros quehaceres serían confiados a robots, aumentaría el desempleo y las organizaciones empresariales, y gubernamentales también, habrían de encontrarse con el extraordinario desafío de ser capaces de promover jornadas laborales más cortas, con la consecuente tendencia de un desplazamiento de nuestra energía y nuestro tiempo a otros sectores de actividad, preferentemente hacia la sociedad civil o tercer sector.

Estas ideas audaces fueron desarrollas con posterioridad fundamentalmente en estos dos nuevos libros: La civilización empática de 2010 y La tercera revolución industrial en 2011. Muchos años antes de la pandemia global del coronavirus Rifkin auguró cambios en nuestras formas de vivir y trabajar, actividad que forma parte de la vida, suscitados por causas sobre todo tecnológicas. Tal vez parezca que lo que ahora nos ha impulsado hacia profundas transformaciones no sea exactamente una por así llamarla causa libre biográfica sino biológica.

Lo anterior, sin embargo, no supone una gran objeción de fondo para las poderosas intuiciones de este imaginativo economista y sociólogo estadounidense: sin el notable desarrollo tecnológico de los últimos años hubiera sido imposible el trabajo en entornos virtuales que ahora se ha convertido en norma.

Jeremy Rifkin

Entrevistado por The New York Times en el muy lejano octubre de 1995 sobre las ideas de The End Of Work, en concreto acerca de las referidas a la futura importancia de los robots, el periodista le preguntó qué podría suceder cuando el capital se convirtiera en mano de obra, situación que ya está sucediendo.

“Aumentarán la solidaridad y la empatía”, respondió el autor. tal vez eso sí fuese más una ilusionada expresión de deseo que un escenario futuro sobre el que existiesen motivos ciertos para conjeturar semejante bienestar psíquico y emocional. Lo cierto es que con la pandemia estamos trabajando en promedio dos horas más al día y el mundo laboral y sus tiempos están colonizando ahora también el fin de semana, al menos si nos atenemos a las encuestas periódicas que viene realizando la agencia de noticias Bloomberg desde marzo de 2020.

Asesor de las Naciones Unidas, del Parlamento Europeo, de la Unión Europea, de la Unesco, de la NASA y de incontables empresas, ¿habrá acertado también Rifkin en esto? Si es así, su pensamiento en El fin del trabajo no solo explica lo sucedido un poco más de 25 años después. Lo maravilloso e increíble es que haya sido capaz de presagiarlo 25 años antes.

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