Quiénes serán los próximos líderes de la región: la "urgencia del largo plazo"

Quiénes serán los próximos líderes de la región: la "urgencia del largo plazo"

Cuáles son las cualidades imprescindibles en los nuevos referentes sociales. Cómo se construye un modelo de liderazgo para superar crisis.

Agustín Porres

¿Quién será el próximo presidente, ministro o senador? En tiempos electorales esta pregunta surge con frecuencia. Por momentos, nuestras conversaciones pueden tomar temperatura y perder el foco del bien común.

Pero, ¿qué pasa en aquellos años no electorales? ¿Nos hemos puesto a pensar quién será el presidente, ministro o senador dentro de quince años? ¿Qué estará haciendo hoy ese hombre o esa mujer? ¿Su liderazgo es algo espontáneo o se desarrolla?

En inglés existe una distinción entre “politics” y “policy”. En español, sin embargo, ambas se traducen como “política”. Sin querer –o queriendo– juntamos la política de lo partidario con la política pública, en cuanto a gestión de lo colectivo.

Estas distinciones nos pueden ayudan a pensar y construir otro tipo de liderazgo, que no esté enfocado en el corto plazo sino en el largo. Que no esté enfocado en lo partidario, sino en la política pública. Carlos Tedesco hablaba de la urgencia del largo plazo. Y agregaba que, en educación, el largo plazo se construye con las prioridades de política educativa que se asuman en el presente.

El cambio verdadero no comienza por precipitarnos en la rutina agitada, sino por parar y reflexionar, escuchar, entender, decidir y hacer juntos.

Los liderazgos también se pueden construir pensando en la urgencia del largo plazo. Leading Education ha desarrollado un programa en colaboración con Latin America Leadership Program (LALP) de la Universidad de Georgetown con la intención es impulsar hoy en Latinoamérica a jóvenes talentosos, con proyección y compromiso en transformar la educación de sus países. Con ese objetivo, la organización abre dos convocatorias anuales y observa qué casos escalables se van gestando en cada país de la región.

Pero no se trata sólo de ratificar su trayecto formativo ni de desarrollar sus capacidades, sino de desarrollar una visión que sea una idea compartida a la vez que una fuerza de inspiración, desde donde surjan la innovación y la creatividad que puedan traccionar la transformación. El cambio verdadero, el que traduce la visión inspiradora en trayectorias concretas y transformadoras, no comienza por precipitarnos en la rutina agitada, sino por parar y reflexionar, escuchar, entender, decidir y hacer juntos.

Además de la visión, podríamos hay otras cualidades imprescindibles para un buen liderazgo. Algunas de ellas son:

  • Pensar y actuar en equipo; existe una gran potencia cuando comprendemos cómo nuestras ideas están relacionadas con las del otro.
  • Empatía, flexibilidad y capacidad de aprendizaje; ser cercanos y accesibles, escuchar al otro y tomar decisiones en función de ello nos puede conducir a sacar lo mejor de cada uno.
  • Innovar; cambiar algo que nos limitaba en algún aspecto, animarnos a mejorar nuestras prácticas diarias.
  • Cultura organizacional y sentido de pertenencia; cómo lograr que nuestro equipo desee llevar la camiseta. Una de las claves parece ser lograr decisiones consensuadas y desarrollar valores comunes. Peter Drucker decía que la cultura se devora la estrategia en el desayuno. Es decir, podemos tener una excelente estrategia, pero si no trabajamos colaborativamente con un propósito colectivo, la cultura podrá resistir cualquier intento de cambio.
  • Motivación, confianza y altas expectativas; saber quién puede dar qué, confiar en qué lo hará y acompañar ese recorrido.
  • Competencia; desarrollar aquellas habilidades y conocimientos que pueden apuntalar mejores resultados.

Las organizaciones que comprendan más rápido este punto tendrán mejores posibilidades de transitar esta crisis, asumiendo que un nuevo liderazgo se puede traducir en cambio, desarrollo y evolución. Por eso, si realmente nos planteamos un cambio profundo en nuestra sociedad, tenemos que empezar por detenernos y comprender que si queremos resultados diferentes no podemos seguir haciendo lo mismo.

* El autor de esta nota es Director Regional de Fundación Varkey

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?