Es abogado y cuenta la violencia que sufrió en el Poder Judicial por ser gay

Es abogado y cuenta la violencia que sufrió en el Poder Judicial por ser gay

En el día del orgullo LGBTIQ+, Ernesto Latino da testimonio de años de sufrimiento para llegar hoy a un presente de plenitud. "Cuento mis vivencias porque se que ayuda y porque no hay que dejarse vencer", dijo a MDZ. También hizo un video para Instagram.

Federico Croce

Federico Croce

"Armados con la bandera del arcoíris, símbolo de la diversidad humana, están revolucionando uno de los legados más siniestros del pasado . Los muros de la intolerancia están empezando a desmoronarse. Esta afirmación de la dignidad, que nos dignifica todo, nace del coraje de ser diferente", Eduardo Galeano.

Hay muchos que se preguntan por qué se debe seguir conmemorando el día del orgullo LGBTIQ+. "Ya el colectivo ha logrado muchas conquistas", dicen. "A estas alturas, todo el mundo 'los' acepta", dicen otros. 

Pues justamente a estas alturas todavía hay gente que cuestiona la libertad de la gente. A estas alturas, todavía hay países en donde ciertos amores son un crimen y hasta alguien puede ir preso, ser torturado o morir por mostrar su amor. A estas alturas hay gente que no consigue trabajo por enamorarse de alguien de su mismo sexo. A estas alturas una persona puede ser golpeada en la calle por su gusto sexual. A estas alturas todavía una persona debe soportar estoicamente burlas, ordinariadas, vejaciones, ataques y agresiones por su preferencia.

Esto último es lo que experimentó Ernesto Latino, abogado, actor e integrante del Poder Judicial de Mendoza. En el marco de este día, quien hoy se desempeña como prosecretario de la Unidad fiscal de delitos económicos compartió parte de su historia y su periplo en su trabajo en la justicia en una charla con Mariana Silvestri, que fue subida al espacio de Instagram del Ministerio de Defensa Pública. Allí relata situaciones que a las claras muestran los padecimientos que una persona puede sufrir por ser parte de la comunidad LGBTIQ+. El video podés verlo al final de esta nota, pero nosotros quisimos saber más sobre sus vivencias. 

"Mi historia comienza como la de muchos. Fui criado por una familia extremadamente conservadora, la que me imponía, de alguna manera, montones de 'deber ser' en la vida. Una de ellas, el mandato: debía ser abogado, sacerdote o militar. De hecho, pasé por el Liceo Militar del cual egresé, estuve tres años como seminarista en el seminario diocesano; y luego de eso y para contentar a mi familia -sobre todo la paterna, muy estricta- me quedó un camino: estudié derecho en la Universidad Nacional de Cuyo y me recibí en el año 2002", comienza contando.

Eduardo Latino.

"Ni siquiera me preguntaba por mi orientación sexual, porque fui educado con la premisa de que ser gay era ser enfermo; por lo cual reprimía cualquier sentimiento. Jamás en todos esos años me di la posibilidad de experimentar o de tener algún contacto con un varón. De hecho me enamoré de una mujer maravillosa, con quien me terminé casando. Estuve dos años casado y fue ella quien me ayudó y me dio mucho apoyo para poder enfrentar la realidad de mi condición, que estaba impuesta y no elegida", sigue Ernesto.

"A los 30 años me divorcio. Nunca olvidaré que mi ex mujer me dijo 'yo te amo y quiero que seas libre y feliz'. En el 2006, recién separado y con todo un proceso de asumir tantas cosas, siendo abogado me propuse rendir en la justicia".

"En el 2007 rendí examen escrito y oral para ayudante de fiscal y logré los puntajes más altos. Cuando pasé por la instancia psicológica plantearon que yo no era apto para el cargo. Después de cuestionar mucho a la persona que estaba a cargo, me dijo literalmente: 'El Ministerio Público no está de acuerdo con tu condición sexual'. A todo esto, yo jamás la había manifestado, no se si habrá salido en los test que me hacían, pues ni yo mismo tenía en claro todavía el tema", explica.

"Luego de esta situación hablé con Recursos Humanos, se escandalizaron y trataron de contener la situación para que yo no hiciera ningún tipo de exposición; y me hicieron otra vez un test psicológico con el que me tuvieron a las vueltas hasta que salió otro concurso, que era de Prosecretario y asumí ese cargo".

"Estuve ejerciendo ese puesto muy bien y muy tranquilo, pero tengo que decir que me crucé en el camino con personas que se burlaban de mi condición sexual, que se reían habitualmente, y que hacían chistes totalmente fuera de lugar, pues yo jamás los habilité o les di confianza para que se comporten de esa forma. Esto ya es en los años 2010 y 2011. Aguanté durante cinco años trabajando con estas personas -varones todos, de los cuales algunos se burlaban de mí y otros debo decir que siempre me defendían- y escuché particularmente de una persona cosas irreproducibles, referencias y formas de hablar que me da vergüenza contarlas".

"Estas constantes burlas y faltas de respeto pude soportarlas, como contaba, durante cinco años. Reclamé en esos momentos varias veces, hasta que hubo un episodio realmente denigrante por el cual exploté. Me produjo tanta angustia que me subió la presión, tuve que ser asistido en la parte médica y me recomendaron una licencia psiquiátrica para que me sacaran de ese lugar", sigue relatando Latino, mientras se emociona.

Latino en su faceta de actor, actividad que, según el define, "lo salvó de la oscuridad".

"Estuve cinco meses de licencia y en ese interín llega Alejandro Gullé al cargo de Procurador General de la Provincia. Informo todo lo que me sucedió por escrito y él me reubica en el lugar donde actualmente trabajo; como prosecretario de la Unidad de delitos económicos, donde tengo un clima de trabajo de aceptación y contención. Trabajo con un excelente grupo humano que encabeza la fiscal Susana Muscianisi", asegura.

"Nunca hice denuncias porque no quería englobar a todo el Ministerio Público solo por la conducta reprochable de algunos. De hecho a Gullé le escribí una nota en donde daba por terminado el tema porque no quería que siguiera esa etapa de mi vida consumiendo mi energía, y le aclaraba que no hacía denuncias porque respeto y valoro mi lugar de trabajo; un trabajo que conseguí con mi esfuerzo", afirma Ernesto.

"Te cuento además que en el año 2013 rendí tres veces para ser fiscal, dos para fiscal de instrucción y una para fiscal de cámara. Las tres veces pasé los exámenes escritos y cuando me presentaba a rendir el oral -cabe aclarar que los escritos eran anónimos-, cuando veían mi cara había alguien que nunca daba la conformidad. El resto de los representantes me felicitaban por haber aprobado, siempre. De hecho una de esas veces al salir uno de los representantes de ese tribunal me dijo: 'Yo no sé con qué cara decirte que no estás aprobado, pero lamentablemente uno de los integrantes no prestó el consentimiento para que Vos apruebes'”.

"Ya luego de esa situación yo desistí de seguir rindiendo, no quise sufrir más, seguí con mi trabajo y me dediqué al arte, otra de mis pasiones. Soy actor, y desde ese año a la fecha hago teatro ininterrumpidamente: teatro infantil, teatro para adultos, audiovisuales, novelas que han estado nominadas para el Martín Fierro, películas, cortos, publicidades y más. El arte me plenifica. Hoy además todos los viernes hago una columna sobre policiales y jurídicas en un noticiero".

"Hoy tengo que decirle gracias al Dr. Alejandro Gullé, que me ha brindado apoyo absolutamente en mis decisiones artísticas, y a quien considero un verdadero Señor. Justamente me ha dicho en varias oportunidades 'Ernesto, vos tendrías que volver a rendir para juez', pero le expliqué que sentí muchas veces el rechazo de la justicia. Paralelamente me siento pleno y feliz con mi realidad actual en lo artístico, por eso ya no se si quiero volver a esa instancia. Igualmente tengo la certeza de que hoy en el Poder Judicial ha avanzado, que hoy las cosas serían distintas", dice convencido.

"Como conclusión de todo esto, más allá del dolor, la vergüenza, la culpa que me hicieron sentir y de la angustia generada por el maltrato y el destrato, el mensaje es que podemos reciclarnos y lograr la plenitud con valentía y no dejándonos vencer por los ignorantes o los agresivos", finaliza Ernesto, nuevamente embargado por la emoción.

La historia y la experiencia de Ernesto Latino es solo una en millones. Pero el mismo dicho lo dice: "Para muestra basta un botón". Por eso es importante seguir informando, seguir comunicando, seguir enseñando, seguir conmemorando. 

A continuación, el video con la entrevista en el Ministerio de Defensa:

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