La pesadilla que vivió una familia tras ser víctima de usurpación

La pesadilla que vivió una familia tras ser víctima de usurpación

Este delito es habitual a lo largo y ancho del país. Los propietarios que son despojados de sus viviendas y terrenos en muchos casos acuden a la justicia, pero los resultados generalmente llegan luego de un largo tiempo.

Andrea Ginestar

Andrea Ginestar

La usurpación de propiedades o tomas de terrenos son un delito más frecuente de lo que se cree y la resolución en la mayoría de los casos no es sencilla ni inmediata. Los propietarios afectados acuden a la justicia y se someten a largos procesos que no siempre dan buenos resultados. 

Belén hace 7 años compró un terreno cerca de Las Compuertas en Luján de Cuyo. Con su marido decidieron cerrar y limpiar el lote para tener el espacio en óptimas condiciones para comenzar una construcción. Por diversos motivos no pudieron construir en el momento y luego de tres años les llegó una intimación de la municipalidad de Luján por una construcción sin declarar en el terreno.

El matrimonio concurrió al terreno y se encontró con una casa tipo ecológica construida en el centro. "Quedamos sorprendidos pero no nos animamos a entrar ya que habían perros y no sabíamos con qué situación nos podíamos encontrar. Decidimos ir a la fiscalía y hacer la denuncia pero esa decisión sólo demoró todo el proceso" dijo Belén.

El trámite en la fiscalía se realizó en enero del 2019, les solicitaron la escritura, planos de mensura y papeles municipales para acreditar la propiedad del terreno. "Nos explicaron que llegaría una notificación a nuestro domicilio que aún estamos esperando..." destacó Belén.

Al transcurrir más de un año sin novedades decidió averiguar quién era la persona que se había apropiado de su terreno y la contactó. "Era una persona joven bastante conocida, conseguimos el teléfono y nos contactamos con él. Le dijimos que realizamos la denuncia y ofrecimos venderle el terreno para evitar la confrontación ya que tenía una construcción. Su respuesta fue que como guardián de la tierra tenía que tener algún derecho sobre la misma" dijo Belén.

Una de las principales preocupaciones era en el lugar se realizaban actividades que podían poner en riesgo la integridad física de las personas que participaban y no querían quedar "pegados" como dueños legales del lugar. A comienzos del 2020, cada intento que tuvieron de contactarse con el usurpador fue en vano.

Hace un mes, después de ir varias veces al terreno pero sin animarse a entrar, decidieron comenzar un movimiento a través de las redes sociales para visibilizar lo que les pasaba. La publicación en twitter generó miles de comentarios de personas que querían asesorar al matrimonio. Las recomendaciones eran variadas y en su mayoría les indicaban entrar usando la fuerza.  

"Contactamos un abogado que nos recomendó hacer la denuncia penal, él se contactó con el usurpador y explicó que ante la pasividad en su accionar ingresaríamos con una topadora" contó Belén y dijo que el ocupante les pidió 60 días para dejar el domicilio cosa que no aceptaron ya que necesitaban acceder a la posesión inmediata del terreno.

El alto costo que deben afrontar los propietarios, en el caso que inicien acciones legales para efectivizar el desalojo sumado a los tiempos de resolución que tiene la justicia para estos casos hace que muchas víctimas de usurpación decidan utilizar otros medios para resolver el conflicto.

"El desgaste y la impotencia de no poder hacer nada con nuestra propiedad. Estás totalmente solo y desamparado, ni la policía ni la fiscalía hacen nada" dijo Belén.

Belén acudió ayer al terreno con una topadora acompañada por amigos, familiares y su abogado. "Tuvimos la suerte de que el hombre era una persona pacífica, era mi mayor temor pero no hubo ninguna resistencia, no puedo creer la suerte que tenemos. Le dimos 24 horas para que retire las cosas y comenzamos a limpiar el terreno. Así pudimos finalizar con el conflicto. Hoy van a demoler la casa", manifestó. 

Con un tono de voz más aliviado, Belén destacó que piensa que el conflicto pudo solucionarse a partir de hacerse visible en las redes sociales.

"El mayor temor de los usurpadores es el escrache, la solución fue inmediata. En una sociedad como Mendoza que nos conocemos todos el uso de las redes sociales fue fundamental".

Diferencias entre usurpación e intrusión

Enrique Abatti, socio del Estudio Abatti & Rocca Abogados y presidente de la Cámara de Propietarios explicó la diferencia entre una denuncia por usurpación y por intrusión. La intrusión se refiere a estar ilegalmente en un inmueble, no en base a un contrato de locación vencido sino entrar en un inmueble o romper la cerradura sin el ánimo de tener la tenencia o dominio del mismo.

La usurpación es un delito tipificado en el artículo 181 del código penal con penas que van de 1 a 3 años de prisión y se produce cuando hay un despojo total o parcial de la posesión o tenencia de un inmueble al propietario del mismo.

Abatti explica que no es conveniente hacer la denuncia penal por el delito de usurpación ya que la pena es excarcelable. “Cuando se realiza la denuncia en la fiscalía y se los interroga, generalmente, los ocupantes tienen boletos de compraventa apócrifos, y van rotando los ocupantes porque eso eterniza el juicio. Si la denuncia se realiza por intrusión pasa al ámbito de la justicia civil y el desalojo es más rápido”. 

Cuando la denuncia se realiza en la justicia penal se procesa a quienes son los victimarios o autores materiales del delito sin embargo, en muchas ocasiones van rotando o cambiando los ocupantes generando un problema en la resolución del conflicto. En cambio el fallo en la justicia civil es contra todos o cualquier ocupante que hubiere y no solamente lo que están demandados. 

Hay ciudades como Córdoba, Rosario, Bahía Blanca y Ciudad de Bs As que registran la mayor cantidad de viviendas y terrenos usurpados en el país. La estadística del 2015 indica que solamente en la ciudad de Buenos Aires había 12.000 propiedades ocupadas ilegalmente, lo que da conciencia de la magnitud de este delito.

El propietario puede perder los derechos sobre un bien, ya sea una vivienda o terreno, si quien cometió la ocupación tiene títulos o boleto de compra-venta e inicia un proceso de “usucapión”. Se convierten en “usucapientes” cuando ocupan un terreno, sin boleto de compra-venta y realizan mejoras como plantar árboles, desmalezar, mejorar las condiciones de infraestructura y pagando los impuestos durante un lapso de 20 años. 

Este último punto está contemplado y permitido por la legislación vigente si es una posesión pacífica e ininterrumpida. Abatti opinó: “Es un ataque al derecho de propiedad, la justicia es bastante lenta y la justicia lenta no es justicia. Se garantizan los derechos de las victimarios y no de las víctimas”.

Contratos apócrifos

En el caso de los intrusos aparecen generalmente con un contrato de locación apócrifo. En cambio, cuando se comete el delito de usurpación aparecen con el contrato de compra-venta que emitió un tercero que no era el dueño de ese terreno o vivienda e incurrió en el delito de “venta de cosa ajena”. En esos casos, los contratos son apócrifos y generan importantes demoras en la resolución del conflicto judicial entre las partes.

 

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