Era hipertenso, lo obligaron a ir al trabajo y se contagió: murió esperando la ambulancia

Era hipertenso, lo obligaron a ir al trabajo y se contagió: murió esperando la ambulancia

Un empleado del Banco Nación tenía hipertensión y pidió trabajar de manera virtual. El pedido fue denegado, contrajo coronavirus y a los días falleció en los brazos de su mujer porque la ambulancia nunca llegó.

MDZ Sociedad

MDZ Sociedad

Un empleado bancario de 51 años que se desempeñaba en una sucursal del Banco Nación pidió a sus superiores trabajar una parte virtual y una parte presencial porque padecía hipertensión, tal como figuraba en su legajo. El pedido fue denegado, contrajo coronavirus y 11 días después de los primeros síntomas falleció en los brazos de su mujer mientras esperaba la ambulancia.

El lamentable suceso tuvo lugar en Salta, donde Gabriel Meayar falleció el lunes pasado tras haberse contagiado y padecer hipertensión, una de las comorbilidades más peligrosas. "Mi marido tenía 51 años, era una persona de riesgo porque era un paciente hipertenso y medicado. En el banco estuvieron trabajando en burbujas por un tiempo y el único que no tenía ese beneficio por ser considerado persona esencial era él", contó Mónica Raia, esposa del fallecido.

Pero los familiares de Gabriel Meayar no solo apuntan a la presunta negligencia de los responsables del Banco Nación donde trabajaba el hombre, si no también a los servicios médicos estatales que debían seguir el caso. "A todo esto, comunicábamos al 911 y nos decían que si él ya era positivo no había más que hacer, que se tenía que quedar en casa y que recién si se agravaba, veían qué se podía hacer”, relató Mónica.

En diálogo con la radio FM Noticias 88.1, la mujer dio detalles de los hechos que desencadenaron la muerte de su esposo. "Lo obligaban a ir trabajar sabiendo que él era una persona hipertensa. Con el gerente del banco hubo unos entredichos por no permitirle trabajar en la burbuja. Él sabía perfectamente que era hipertenso. De acuerdo con la denuncia, el gerente del banco le dijo que no podía faltar porque “el banco dependía de él y del filtro que él hacía con el público” ya que Meayar era el recepcionista.

"Era la primera persona que veían los clientes al entrar al banco. A raíz de la discusión que tuvieron, Medina (el gerente) decidió cortar la burbuja y hacer que todos fueran al banco. Los compañeros del banco quedaron en que si alguien se contagiaba, iban a accionar legalmente contra este hombre. Bueno, hoy estoy accionando yo porque se llevó la vida de mi marido”, advirtió la mujer.

El relato de los últimos días de vida de Gabriel Meayar es realmente conmovedor según la descripción de su esposa. "Comenzó a tirar una suerte de flema oscura, con sangre. Yo lo puse en conocimiento a mi médico y me dijo que llame al 911 porque era para internación. Llamamos al 911 y no nos atendieron. Llamamos al 148 y tampoco me atendieron. A las 8 de la mañana del lunes Gabriel pegó un grito porque notaba que se moría. Nos pidió por favor pidamos una ambulancia. Llamamos los tres a la vez hasta que logramos enganchar la comunicación", contó la mujer.

"Se cayó en mi regazo, se deslizó por la silla y terminó en el piso. En nuestra ignorancia de tener que salvarlo, le hicimos RCP. Nos turnábamos con los chicos. Mi hijo salió corriendo a la comisaría pero le dijeron que no se podían acercar porque era un caso de COVID-19", detalló Mónica. Según dijo la esposa del fallecido Meayar, el servicio de emergencia le mandó una ambulancia que no estaba preparada para el cuadro que enfrentaba su marido. “No tenía ni paletas para resucitar pero en ese momento ya estaba muerto. Se me murió en los brazos”, completó.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?