Importante saberlo: ¿Cómo funcionan los anticuerpos y de qué tipo hay?

Importante saberlo: ¿Cómo funcionan los anticuerpos y de qué tipo hay?

Hay dos tipos de anticuerpos que generan las vacunas: el antispike y el que genera la proteína N. Especialistas explican las diferencias y cómo medir las defensas contra la enfermedad.

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Cuando el presidente Alberto Fernández informó que estaba contagiado de coronavirus, muchos prendieron sus alarmas. “Yo me vacune ¿pero tengo anticuerpos?” es una da las frases que se escuchó.

Para aclarar la situación, empecemos por definir que tipos de anticuerpos tenemos. Hay dos tipos: “Uno de ellos se suele generar luego de haber transitado la enfermedad o después de darse las vacunas que cuentan con el virus inactivado, como ocurre en el caso de Sinopharm”, informó Lautaro de Vedia, infectólogo del Hospital Muñiz y ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología.

En esos casos, se busca la presencia de anticuerpos contra la nucleoproteína o la proteína N, que son los que debería haber generado el organismo.

Pero también están los anticuerpos anti-spike que “son específicos para las personas inmunizadas con aquellas vacunas que apuntan a evitar que las espículas del coronavirus lleguen a unirse con los receptores de las células para así prevenir la enfermedad”, según explicó Arnaldo Casiró, jefe del servicio de Infectología del Hospital Álvarez.

Estos son los que se generan con la vacuna Sputnik V, la Covishield/AstraZeneca y las de Pfizer o Moderna.

“El virus ingresa a la célula a través de la espícula, esa spike funciona como llave. Por esto, este tipo de anticuerpos logra que el organismo conozca la combinación de esa llave para no permitir que ingrese a la célula. Es una forma de defensa distinta, que no tiene tanto que ver con atacar al enemigo (como ocurre con la proteína N) sino con bloquear su ingreso a la célula (proteína spike)”, agregó Casiró.

En ambos casos, el estudio se realiza sobre la inmunoglobulina lgG, aunque es clave diferenciar entre la proteína N o la proteína antispike para saber si se cuenta o no con anticuerpos.

Es decir, cuando el médico solicite el análisis de sangre, debe informar qué tipo está buscando. “En muchos casos la persona se acerca en forma privada y sin una orden. A veces se le consulta si quiere esa información porque se dio una vacuna o porque cursó la enfermedad, aunque esto no siempre sucede por lo que es importante aclararlo”, comentó Casiró.

Además de esos anticuerpos, hay que considerar la memoria inmunológica. Esta le permite al cuerpo reconocer al virus y generar anticuerpos con mayor velocidad para actuar y lograr que la infección no avance.

“Un paciente que nunca tuvo el virus suele demorar entre 7 y 10 días en generar anticuerpos. La memoria inmunológica es un aprendizaje que le queda a la persona inmunizada y le permite reaccionar”, agregó De Vedia. Además, comentó que los niveles de memoria inmunológica se pueden medir pero "no se trata de un estudio de rutina".

“Hay trabajos que muestran que los que tuvieron la enfermedad suelen tener niveles altos de memoria inmunológica o activación de los linfocitos T de memoria y que estos buenos resultados se sostienen en el tiempo”, sostuvo Eduardo López, infectólogo del comité de expertos que asesora al Presidente y jefe del Departamento de Medicina del Hospital Gutiérrez.

“Todavía no hay demasiados detalles sobre lo que ocurre en relación al tiempo que permanecen los anticuerpos en las personas que los consiguieron” agregó y finalizó: "La memoria inmunológica resulta pobre en los casos de vacunas con virus inactivado como la de Sinopharm y Sinovac".

Fuente: Clarín

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