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El debate por la Ley de Presupuesto 2022: qué dejó al descubierto y cómo sigue

El lunes 13 de diciembre Martín Guzmán, ministro de Economía, asistió al Congreso para explicar los alcances del anteproyecto de Ley de Presupuesto para el año 2022. Por mandato constitucional, el proyecto se envía al Congreso todos los 15 de septiembre. Casi 3 meses después se inició el debate.
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El presupuesto es denominado como la ley de leyes, dado que en ella figuran no solo todos los programas que el Gobierno tiene pensado para el año entrante, sino también las expectativas que posee sobre los indicadores macroeconómicos.

El presupuesto estima que en 2022 el Producto Bruto Interno (PBI) crecerá en un 4%. El tipo de cambio para diciembre de 2022 será de $131,1. Cabe aclarar que el tipo de cambio estimado para diciembre de 2021 es de $102,4.

El dato de color es que la inflación estimada por Guzmán es del 33%. Hace poco más de un año, el ministro de Economía especulaba con una inflación del 29% para 2021. Para fines de julio, la inflación ya era del 29%. Se estima que en 2021 la inflación terminará alrededor del 50%. Justo ayer también trascendió que los trabajadores de la AFIP negociaron una paritaria del 60%, más del doble de la inflación estimada para el 2021.

Asimismo, el presupuesto proyecta un déficit de 2,9% del PBI para el próximo año. Por su parte, el déficit primario será del 3,6% y el financiero del 5,6%.

El Fondo Monetario Internacional mira con atención el debate y la capacidad del gobierno para negociar. El presupuesto es el primer paso para lograr un acuerdo

La exposición de Guzmán trajo el recuerdo del 2020, cuando un micrófono abierto desnudó la intención de “mandar sarasa” en la explicación del proyecto. Lo cierto es que desde tiempos de Néstor Kirchner que se falsean los proyectos de presupuesto. Aquél episodio dinamitó la imagen del Ministro en el recinto.

En 2005, comenzó con Roberto Lavagna como ministro de Economía y luego se hizo tradición. Incluso en el gobierno de Mauricio Macri se continuó la mala costumbre de usar al presupuesto como una herramienta política y no económica. Eso responde, principalmente, a que subestimar el presupuesto deja fondos que pueden ser utilizados discrecionalmente por el Poder Ejecutivo.

El debate del lunes tuvo algunas intervenciones novedosas, que hace rato no se oían en Diputados. La experimentada voz de Ricardo López Murphy volvió a escucharse en el recinto después de mucho tiempo. El bulldog desmintió a Guzmán sobre su argumento de políticas anticíclicas al sostener que para realizar dichas políticas debe haber acceso al crédito y lo que hace el Gobierno es darle a la maquinita.

El debate tuvo un momento tenso cuando tomó la palabra Gerardo Milman. El radical criticó al gobierno por la marcha del 10 de diciembre, por el gasto que implicó y lo acusó de apropiarse del festejo de la vuelta a la democracia y de los derechos humanos. En medio de su discurso, Carlos Heller, legislador del Frente de Todos y presidente de la comisión de Hacienda y Presupuesto, le apagó el micrófono.

Las redes sociales explotaron ante el faltazo de Javier Milei. El liberal, si bien no forma parte de la comisión, no asistió al debate por un acto proselitista en Rosario. Los detractores de Milei viralizaron memes con la leyenda de que Milei faltó al primer día de su nuevo trabajo. Sin embargo, el economista no se olvidó de Guzmán en su acto político y le dedicó enérgicas declaraciones.

Por otra parte, Carolina Píparo y José Luis Espert tuvieron un discurso muy crítico del presupuesto. Las voces del liberalismo se hicieron presentes en el Congreso, aunque no pudieron imponer ninguna modificación. El economista advirtió que la gente no tolera mayores aumentos de impuestos. No faltó su típica intervención de que “la Argentina se está convirtiendo en una virtual villa miseria”.

El oficialismo busca que la ley recorra el camino a la mayor velocidad posible, tiene que salir antes de que termine el 2021. De lo contrario, seguirá la norma actual para el 2022.

El proyecto será tratado en comisión y dictaminado el miércoles para ser votado el jueves. La agenda es apretada, luego tiene que ir al Senado. Pero allí será trabajado y votado entre Navidad y año nuevo. Como en el 2020, el Congreso trabajará hasta fin de año y probablemente continúe en enero o febrero. 

En el Senado, se pondrá a prueba la capacidad de acuerdo de Mayans y de Cristina Fernández. El oficialismo perdió la mayoría y el quórum y depende de algunas provincias, como Río Negro, Misiones y Neuquén. El gobierno tiene la historia a favor, pocas veces no se aprobó una ley de presupuesto. La última vez que fue rechazada fue para el ejercicio 2011.

 

* Agustín Dalbosco es director asociado de Moody Brook Consultores