Gabriela Mistral: a 76 años del Nobel de Literatura

Gabriela Mistral: a 76 años del Nobel de Literatura

Gabriela Mistral estaba en Petrópolis (Brasil) –donde trabajaba como cónsul desde 1941– cuando recibió la noticia de que había ganado el Premio Nobel de Literatura. Esta poetisa, docente y diplomática es la única mujer iberoamericana que obtuvo este premio.

Giza Almirón

La poetisa debió el Nobel de Literatura de 1945 a su obra lírica ,que ha convertido su nombre en un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano, inspirada en poderosas emociones, tal como afirmó la Academia Sueca (quien otorga los Nobel). Al recibir el premio, Gabriela expresó: "Por una venturanza que me sobrepasa, soy en este momento la voz directa de los poetas de mi raza y la indirecta de las muy nobles lenguas española y portuguesa. Ambas se alegran de haber sido invitadas al convivio de la vida nórdica, toda ella asistida por su folklore y su poesía milenarias".

Gabriela Mistral nació en Vicuña (Chile) el 7 de abril de 1889, con el nombre de Lucila de María Godoi Alcayaga, hija de un padre profesor y poeta. Su casa de entonces es hoy un museo que se creó en 1957 y que lleva su nombre. Entre los tres y los nueve años, la escritora vivió en la pequeña localidad de Montegrande. Este lugar es el que ella consideró su ciudad natal: Mistral se refería a él como su “amado pueblo" y pidió que allí le dieran sepultura.

Aunque su padre la abandonó cuando ella tenía tres años, Gabriela lo recordó siempre con cariño. De hecho, es a su padre a quien le adjudica su pasión por la poesía, ya que hurgando entre algunas pertenencias de él encontró unos versos suyos.

Gabriela Mistral en su juventud.

En 1904, comenzó a trabajar como profesora ayudante en La Serena (una ciudad en la costa chilena) y a enviar colaboraciones al diario de esa misma localidad, El Coquimbo. A pesar de que no estudió para ser maestra porque no tenía el dinero para eso, en 1910, convalidó sus conocimientos ante la Escuela Normal Nº1 de Santiago y obtuvo un título con el que pudo ejercer la docencia en el secundario.

En esta misma línea, como destacada educadora, visitó México, Estados Unidos y Europa, donde estudió las escuelas y los métodos educativos de esos países. Fue profesora invitada en distintas universidades de América y luego contratada por el gobierno de México para colaborar en las bases de su nuevo sistema educacional (modelo que se mantiene casi en su esencia hasta la actualidad).

El 12 de diciembre de 1914, obtuvo el primer premio en el concurso de literatura de los Juegos Florales, por sus Sonetos de la muerte. Desde entonces utilizó el seudónimo literario Gabriela Mistral en casi todos sus escritos, en homenaje a dos de sus poetas favoritos, el italiano Gabriele D'Annunzio y el francés Frédéric Mistral.

Doris Dana y Gabriela Mistral.

En 1953, Gabriela Mistral fue nombrada cónsul en Nueva York. Gracias a esa labor conoció a la escritora estadounidense Doris Dana, quien más tarde sería su portavoz y albacea oficial.

A los 67 años, la poetisa murió en un hospital en Nueva York a causa de un cáncer de páncreas, el 10 de enero de 1957. Tenía, además diabetes y problemas cardíacos. En su testamento, pidió que el dinero producido por la venta de sus libros en América del Sur se destinara a los niños pobres de Montegrande (donde pasó los mejores años de su infancia), y el de la venta en otras partes del mundo a Doris Dana y Palma Guillén (docente mexicana, diplomática y escritora amiga de Gabriela), quien renunció a esa herencia en beneficio de aquellos mismos niños de Chile. 

Algunas obras de Gabriela Mistral se han convertido en música, gracias a distintos artistas. Ejemplo de esto es la Oración al Cristo del Calvario, musicalizada por un compatriota suyo, el jesuita Cristóbal Fones en 2008.

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