Robert De Niro, un artista para viajar al pasado y disfrutar

Robert De Niro, un artista para viajar al pasado y disfrutar

Si alguna vez te confundiste entre Al Pacino y Robert De Niro, quien no, este artículo es para vos. También es ideal para volver a revisar sus primeras películas.

Diego Villanueva

Para empezar, Robert De Niro tiene, a mi criterio, la mejor mirada que dio el cine. Si hubiese dejado de filmar a fines de los 90, sería sin duda el número uno porque algo le pasó que hizo un pacto con los pochoclos y se dedicó a actuar en otro tipo de películas de terror, de suspenso, comedias y algunos dramas.

Si bien la recontra pegó en taquilla con comedias como Analizame, Los Fockers o Pasante de moda, ya no fue lo mismo. Igual en esta época metió varios personajes buenos como el fumón asesino de Jackie Brown, el padre obsesivo de El lado bueno de las cosas y también el camionero Frank de la reciente El irlandés.

Robert De Niro, un artista multifacético

Pero retrocediendo en años quiero ir a las décadas de los 70, 80 y 90 donde hizo muchas pero muchas películas muy buenas, que fueron clave tanto en la historia del cine americano como en mi propia historia. Para empezar De Niro es parte de la ciudad de New York; este actor italoamericano con sangre irlandesa nació en el corazón del Greenwich Village, y al sufrir el divorcio de sus padres se fue con su madre a Little Italy, donde se crió literalmente en la calle, como gran parte de los personajes que lo hicieron famoso.

Lo que más me llama la atención de este actor es que al igual que otros grandes, como Marlon Brando, Joaquin Phoenix, Danny Day Lewis y Christian Bale, es un actor de método. Se obsesiona con cada rol, y eso hace que sus interpretaciones sean tan reales como creíbles, algo que te contaré en esta pequeña playlist visual que te armé y a la que llamaré “El Roberto de la gente”.

Ahí van por orden de salida:

  • Calles peligrosas (1973): primera película que hace como dupla con el director Martin Scorsese. Yo llegué a ella bastante tarde, cuando me enteré que antes de Taxi Driver, Toro salvaje, Buenos muchachos y Casino había una película debut de estos dos genios. En ella hace de Johnny Boy, un joven al que se le sale la cadena casi todas las noches y no para de mandarse cagadas. En el límite entre lo cool y lo estúpido, De Niro hace un papel brillante, usando un sombrero durante toda la película, entrando al bar con dos chicas mientras suena el “Jumping Jack Flash” de los Rolling Stones, o peleando desde arriba de una mesa de pool con un taco, con una cara de loco tremenda. Esta película es un anticipo de todo lo que iba a dejar De Niro en la cancha, y lo acompaña Harvey Keitel, su fiel amigo y actor.
  • El Padrino 2 (1974): En esa época había que animarse a hacer de Don Corleone de joven, sabiendo que Marlon Brando era el Don Corleone de la primera parte y se había ganado un Oscar. Robert había audicionado para El Padrino 1 en el papel de Sonny, pero finalmente quedó afuera por James Caan. Gracias a ese rechazo tuvo revancha y se quedó con el papel de Vito Corleone joven, en la segunda. Como era la oportunidad de su vida, ni bien obtuvo el papel se fue a Sicilia a vivir unos meses, se dejó el mostacho y se puso a estudiar bien el idioma italiano. El resultado es una película que se divide entre el presente y el pasado del Don, tan buena como la primera. Y la verdad, cada toma del joven Corleone es una clase gratis de actuación. Acá le dieron su primer Oscar como actor de reparto, y logró que dos actores diferentes se llevaran el premio por hacer el mismo personaje.
  • Taxi Driver (1976): la segunda que hace con Scorsese, donde interpreta al taxista Travis Bickle. Dicen que sacó la licencia posta de tachero y durante meses se puso a manejar por la ciudad para meterse en el personaje y de paso ganarse unos dólares. Tiene una de las frases más conocidas del cine que fue improvisada por él: la famosa Are you talking with me?, frente al espejo. En el guion solo decía “Travis le habla al espejo”. En esta película, como te contaba, se trata de Travis, un taxista harto de la violencia que ve por la calle, de la política y de un amor no correspondido, al que un día se le chifla el moño, se lookea con una buena cresta, se provee de un arsenal de armas y decide hacer justicia con mano propia, convirtiéndose en uno de los primeros antihéroes que nos dio el cine. Acá ya se puede ver, igual que en El Padrino 2, ese don que tiene este actor de cómo pasa de la paz a la violencia en cuestión de segundos. Y ese hablar con la mirada.
  • El francotirador (1978): excelente película acerca de cuatro amigos de un pueblo chico, cuyo programa favorito es juntarse después del trabajo a jugar al pool, emborracharse y antes del amanecer salir a cazar. Un día tres de estos amigos se van a Vietnam y son capturados por el VietCong. Estando prisioneros son obligados a jugar a la ruleta rusa, y De Niro tiene una escena donde te pone unas caras de loco que te crees que lo que estás viendo no es una película sino una guerra en vivo, y la pasás tan mal que agradecés estar sentado en un sillón en tu zona de confort. Dicen que a pesar de su joven edad, acá De Niro ya era un obsesivo y obligó a todo el mundo a usar uniformes reales militares, incluyendo calzoncillos incómodos y térmicos, a pesar de la queja del resto.
  • Toro Salvaje (1980): nuevamente dirigido por Scorsese, y esta vez en blanco y negro. De Niro hace del boxeador Jack La Motta, en un papel que nuevamente bordea la violencia tanto en el ring como en su casa con su mujer y su hermano, interpretado por Joe Pesci. Acá nace esta nueva gran dupla de actuación, que se repetiría en varias películas más. Dato no menor: cuando Jack se retira y aparece gordo haciendo shows medio decadentes en Las Vegas, no hay nada de utilería; es De Niro que engordó realmente los 27 kilos que le exigía su nuevo cuerpo, y lo hizo en solo semanas, donde pasó de 600 abdominales por día a 600 galletitas dulces. Esta fue la primera vez que un actor hizo un sacrificio físico, obsesivo y muy poco sano para representar bien real a su personaje. A tal punto que se llevó otro Oscar, y que el verdadero Jack La Motta dijo que estaba para pelear en cualquier combate real.
  • El rey de la comedia (1982): esta película es diferente desde todo punto de vista, y en su momento fue una comedia negra, rara y muy incómoda de ver. Dirigida nuevamente por Scorsese pero bien alejada a su estilo, si bien con los años se volvió de culto, en su momento le fue muy mal. En ella vemos que De Niro se mete en la piel de Rupert, un comediante fracasado y obsesionado por otro comediante famoso interpretado por Jerry Lewis, está dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de que lo acepten y volverse famoso. La primera vez que la vi no me gustó, años más tarde me empezó a gustar y cuando la vi por tercera vez me encantó. Lo que pasa es que De Niro hace tan bien el personaje que es difícil de digerir, es insoportable y perturbador. Un personaje que muchos años después inspiraría y mucho al personaje del Joker, interpretado magistralmente por Joaquin Phoenix.
  • La Misión (1986): gran historia basada en las cruzadas de los jesuitas allá por el año 1700, cuando iban a misionar con los indios. De Niro hace del malvado capitán Rodrigo de Mendoza, un cazador y traficante de indios que, luego de estar en la cárcel y para redimirse, emprende un viaje hacia las cataratas del Iguazú junto a los jesuitas. Imposible no emocionarse con las quebradas emocionales que mete Robert mientras suena la gran música del recientemente fallecido Ennio Morricone. Hoy De Niro sigue recordando a las mágicas cataratas y pone a Buenos Aires en el top 3 de ciudades en el mundo, luego de Paris y de su amada Nueva York.
  • Los Intocables (1987): menos de un año después de La Misión, el camaleón Roberto engordaría unos 20 kilos, le pediría a su peluquero que le haga unas buenas entradas y se pondría en los zapatos del famoso Al Capone, en la época de la ley seca. Un De Niro que hace muy bien de villano y cuya arma favorita es un bate de béisbol, que usa sin culpa en una de las mejores y más violentas escenas de esta joya filmada por Brian De Palma. Nuevamente se obsesiona con el personaje para que parezca más real y exige a producción que le consiga calzoncillos de seda, que era los que usaba Al Capone en esa época, aunque no había ninguna escena en ropa interior. Lindo loco.
  • Buenos Muchachos (1990): excelente historia de la mafia al nivel de El Padrino, dirigida por Scorsese. Es la historia real de Henry Hill, actuada de manera magnífica por Ray Liotta. Y durante más de dos horas que se te pasan volando, te cuenta cómo vivió en la mafia por más de 30 años y cómo salió al final, traicionando a todos, hasta a él mismo. El power trío de esta gran película está compuesto por Liotta, un Joe Pesci en el mejor papel de su vida y Robert de Niro como Jimmy, el Irlandés, que tiene la mejor escena de alguien fumando que vi en mi vida. No menor es la música que acompaña toda la historia y tampoco es menor la gran influencia que tuvo en varios filmes y series como por ejemplo Los Soprano, donde actúan nada menos veintisiete actores de esta inolvidable película.
  • Cabo de miedo (1991): otra de Scorsese. Un año después de Buenos Muchachos, De Niro se convierte en el loco de Max Cady y se come los fierros tres horas por día, seis veces por semana hasta lograr el físico de este psicópata que sale de la cárcel para vengarse del tipo que lo metió ahí. Previo a la filmación, Robert se fue a la cárcel a investigar tatuajes de presos para aplicarse, y gastó 25 mil dólares de su propio bolsillo en su dentista: 5 mil para destrozárselos y 20 mil para arreglárselos después de filmar. Otro ejemplo border de lo que es un verdadero actor de método. El resultado vale la pena en esta película que no te deja quedarte quieto en el sillón más de un minuto.
  • Una luz en el infierno y Mi vida como hijo (1993): es tan groso Robert que en un mismo año hizo de dos de padres totalmente antagónicos. Agua y aceite. En la primera debuta como director y cuenta la historia de un hombre noble, conductor de un bondi, que hace lo imposible para que su hijo no se meta en la mafia. En Mi vida como hijo De Niro se transforma en el peor padrastro que podrías tener en tu vida si tus padres se separan. El que lo sufre es un adolescente DiCaprio que la rompe toda, sobre todo cuando se agarra a trompadas con Robert, por haber cerrado mal un frasco de mermelada. Dos generaciones que se pelearon también el puesto a mejores actores del año.
  • Casino (1995): última película con Scorsese hasta que volvió hace poco con El Irlandés, y última de la época de oro de De Niro, según mi humilde opinión. Película muy larga, más de tres horitas, pero muy buena acerca de todo lo que pasa en un casino y detrás de él, donde se cuenta la historia de Sam “Ace” Rothstein. Nuevamente Joe Pesci haciendo un gran papel con mucho tufo a Buenos Muchachos, y una fatal e insoportable Sharon Stone. Falta Ray Liotta, y que los fideos estén listos para decir que es una especie de segunda parte de Buenos Muchachos, aunque la historia poco tenga que ver. Me despido con este diálogo entre una de las mejores duplas que nos dio el cine.

 

*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir"

 

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