La pesadilla del argentino al que le pasó una lancha por encima

La pesadilla del argentino al que le pasó una lancha por encima

Juan Manuel Funes sufrió un terrible accidente hace ocho años cuando se encontraba de vacaciones en Houston, Estados Unidos.

Redacción MDZ

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Juan Manuel Funes tenía 30 años cuando estaba atravesando una crisis del "debería". Tenía un título universitario y un trabajo como jefe de marketing en una importante bodega, pero sentía que le faltaba algo, “que iba muy lento”, mientras sus amigos habían recorrido el mundo, tenían pareja y habían dejado de vivir con sus padres. Era julio de 2012 y el joven decidió tomarse vacaciones y hacer un viaje solo a Houston, Estados Unidos, para visitar a sus tíos y a sus primos.

Todo marchaba según los planes hasta que empezó la segunda semana del viaje, cuando un terrible episodio cambió la vida de Juan Manuel Funes para siempre.

El 27 de julio del 2012, Juan Manuel salió a navegar en lancha por el río Trinity, en Houston. Estaba entusiasmado: el joven tenía una relación estrecha con el mar y los deportes acuáticos, por lo que sabía hacer windsurf, wakeboard, andar en jet sky y amaba nadar. Más aún cuando le contaron que podían usar un sistema llamado “wake nation”.

“En vez de ir solos y cada uno con una lancha, te anotabas en una página y se armaba un grupo. Uno ponía la lancha y compartías el día con otros chicos y chicas. La lancha llevaba parlantes y comida, así que pasamos un día increíble: bailamos al sol, comimos, nos metimos al río. Hasta que pasó lo que pasó”, cuenta al portal Infobae Juan Manuel, que hoy tiene 38 años.

Lo que siguió lo recuerda con detalles, porque nunca perdió la conciencia: el motor de la lancha, las piernas, la mancha de sangre tiñendo repentinamente de rojo oscuro el agua marrón. “Ya estábamos volviendo, venía manejando una chica, la novia del dueño de la lancha. Éramos como ocho, nueve. Cuando llegamos al muelle, mi primo se bajó y fue a buscar el auto con el trailer. Algunos también se bajaron, otros se quedaron y yo me tiré al agua y me alejé como unos 25 metros hacia la izquierda. Ahí me puse a hacer la plancha, quería refrescarme un poco, enjuagarme el pelo y el protector solar antes de subirme al auto. La lancha ya estaba sobre la rampa”.

Su primo acercó el trailer pero la chica que manejaba la lancha lo vio un poco torcido. “Y en vez de esperar a que él lo acomodara en tierra, ella salió marcha atrás sobre el agua rápidamente para acomodar la lancha e ingresar al trailer. El tema es que las lanchas no van para atrás en línea recta como los autos sino que van hacia una dirección o hacia la otra. Y fue directo hacia donde estaba yo haciendo la plancha. Yo no escuché el motor ni la vi venir. Lo que sentí fue un golpe, un dolor terrible y de repente me empecé a ahogar. Pasé de estar flotando plácidamente a irme directo al fondo del río”, relata.

“Todo se me puso oscuro. Trataba de gritar en el fondo, sin entender qué me estaba pasando”. Juan Manuel no logró verse las piernas en el río revuelto y fue en esos segundos contados que sucedió lo de la voz: aunque nadie hablaba español, escuchó una voz que le decía “Juan Manuel, te estás ahogando, ¿qué vas a hacer?”. Fue en ese momento que miró hacia arriba y, como pudo, se impulsó con los brazos hacia la luz del sol.

“Cuando saqué la cabeza del agua, grité que la lancha me había pegado. No sé si lo dije en inglés o en español porque no me entendieron nada. Pero en ese mismo momento subió una mancha de sangre enorme, como las manchas que ves en las películas cuando a alguien lo ataca un tiburón. Y ahí se tiraron a sacarme. Yo no me había mirado las piernas pero sí sentía que eran como flecos”.

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